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Las huellas de la tormenta en el sector pobre del centro

Vecinos del asentamiento Escorihuela cortaron la calle Perú para reclamar por nylon y soluciones para sus viviendas. Es que la fuerte lluvia de este martes tiró los techos de madera de algunas de esas precarias casas y todas, sin excepción, se llovieron. Allí viven 70 familias y 150 niños. Piden nylon y elementos para paliar la situación. Fotos y videos del después de la lluvia en la pobreza.

El título de esta nota “Las huellas de la tormenta en pleno centro” se debe a que, el lugar donde todas las familias se mojan los días de lluvia dentro de sus casas y que motivó hizo una serie de notas del colega Ulises Naranjo sobre este asentamiento o villa. Decía él que allí la gente sobrevive y tiene razón. Este martes hubo una fuerte tormenta que le pega mucho más fuerte a los pobres que a los demás.

En el asentamiento Escorihuela, ubicado atrás del club Pacífico, viven 70 familias y 150 niños. La lluvia de esta tarde tiró los techos de varias casas. Se trata de viviendas que hicieron las mismas manos de quienes no tenían donde vivir y escaparon hacia ese predio como último recurso. Algunos que tenían nylon para poner en donde hasta hacía una hora atrás había techos, pero otros no. No obstante, ninguno se salva del agua; todas se llueven y algunas se inundan.

Hace unos meses desde la Municipalidad de Capital les prometieron nylon y objetos para lidiar con estas tormentas. Incluso, los vecinos cuentan que el personal de Defensa Civil fue a relevar las necesidades de ellos, pero nunca más aparecieron, igual que los funcionarios comunales.

Este martes volvió a llover fuerte y el agua hizo estragos. Cuando las gotas amainaron, algunas de las familias salieron a cortar la calle Perú a la altura de Vendimiadores; pero nadie se acercó, al menos hasta las 19.30.

Poca gente que no sea del asentamiento ingresa al predio. Por miedo, porque no tiene nada que hacer allí o porque no le interesa saber cómo viven los pobres, incluso la Policía cuando entra lo hace a los tiros. Sobreviven de un modo difícil y hostil y en días como hoy, pasados por agua.

Los pisos de las casas son tierra y esta tarde eran de barro, algunos eran un directamente un charco. Los colchones estaban todos mojados, al igual que los muebles de baja calidad que tienen. Platos y cubiertos estaban llenos de barro, porque en los techos de nylon el agua se junta con la tierra para caer hacia el interior de esas viviendas.

El estrago del aguacero de esta tarde se observarba por cualquier punto cardinal que se dirigiera la vista.

Esas viviendas precarias son peligrosas, los techos pueden venirse abajo en cualquier momento y aplastar a cualquier niño o adulto.  Sólo los apuntalan con largos palos (mojados) que no dejan de ser un peligro, pero es lo que tienen por ahora.

Por ello, las personas que viven en el Escorihuela estaban ansiosas de que llegaran los periodistas para poder mostrar cómo viven, que sus pedidos al municipio no son caprichosos.

La mayoría de ellos son cartoneros o viven de las changas y saben que es casi un imposible salir de allí. No ignoran que nadie les dará un trabajo formal a un villero que por lo general está sospechado de chorro.

Entonces, sólo les queda reclamar como pueden porque el dinero no les alcanza para ponerle un techo de verdad a sus casas, aunque esto suene extraño.

Mirá estos videos y descubrí cómo les afecta la lluvia a 70 familias que viven en el centro.

El recorrido que los vecinos pidieron hacer para que veamos sus casas

El reclamo