Las huellas de la tormenta en el sector pobre del centro
Este martes volvió a llover fuerte y el agua hizo estragos. Cuando las gotas amainaron, algunas de las familias salieron a cortar la calle Perú a la altura de Vendimiadores; pero nadie se acercó, al menos hasta las 19.30.
Poca gente que no sea del asentamiento ingresa al predio. Por miedo, porque no tiene nada que hacer allí o porque no le interesa saber cómo viven los pobres, incluso la Policía cuando entra lo hace a los tiros. Sobreviven de un modo difícil y hostil y en días como hoy, pasados por agua.
|
|
Los pisos de las casas son tierra y esta tarde eran de barro, algunos eran un directamente un charco. Los colchones estaban todos mojados, al igual que los muebles de baja calidad que tienen. Platos y cubiertos estaban llenos de barro, porque en los techos de nylon el agua se junta con la tierra para caer hacia el interior de esas viviendas.
El estrago del aguacero de esta tarde se observarba por cualquier punto cardinal que se dirigiera la vista.
|
|
Por ello, las personas que viven en el Escorihuela estaban ansiosas de que llegaran los periodistas para poder mostrar cómo viven, que sus pedidos al municipio no son caprichosos.
La mayoría de ellos son cartoneros o viven de las changas y saben que es casi un imposible salir de allí. No ignoran que nadie les dará un trabajo formal a un villero que por lo general está sospechado de chorro.
Entonces, sólo les queda reclamar como pueden porque el dinero no les alcanza para ponerle un techo de verdad a sus casas, aunque esto suene extraño.
Mirá estos videos y descubrí cómo les afecta la lluvia a 70 familias que viven en el centro.
El recorrido que los vecinos pidieron hacer para que veamos sus casas
El reclamo