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Amenaza senegalesa: "Resistiré hasta mi muerte, la muerte de mi mujer y la de mi hijo"

Así se expresó Mauri, un vendedor ambulante oriundo de Dakar, Senegal, quien resiste en el piquete frente al Hospital Central, defendiendo por "mi única fuente de ingresos en Argentina". Citó a Maradona y Messi: "Ellos se hicieron famosos como extranjeros". Repudió lo que consideró una medida xenófoba de parte de la orden de desalojo de Fayad. Mirá el video.
Mauri, el iracundo senegalés que desafió a Fayad.
Mauri, el iracundo senegalés que desafió a Fayad.

Los ciudadanos extranjeros que hoy se sintieron “discriminados” por la orden de desalojo que esta mañana hizo cumplir, según reza una ordenanza que castiga la venta ambulante en la vía pública en la Ciudad de Mendoza, el intendente Víctor Fayad; se quejaron a través de las duras expresiones de Mauri, un oriundo de Dakar, Senegal, quien golpeando la piel de uno de sus negros brazos lanzó: “Resistiré en el piquete hasta mi muerte, la muerte de mi esposa y la de mijo que está por nacer”.

Esto lo expresó iracundo -y a casi a los gritos en idiomas español, francés e inglés- bajo el abrasador Sol de las 4.30 de la tarde, sobre el caliente asfalto de la calle Leandro N. Alem, frente al Hospital Central y a metros de lo que fue hasta hace unas horas el lugar donde durante meses montó su improvisado puesto de trabajo que ahora sólo puede observar de soslayo –y corta distancia- gracias a la fuerte custodia de los cuerpos especiales de la Policía de Mendoza que auxilia la norma que defiende con brazo de hierro el intendente radical.

“Nosotros venimos acá para trabajar y ganar nuestra forma de vida. Lo que pasa es que acá hoy escuché en la mañana a alguien que –hizo cumplir con la medida de oficio- dijo que los que están aquí trabajando no son argentinos. Que son bolivianos, senegaleses o colombianos. Pero por suerte los senegaleses no vienen aquí para robar. Él quiere discriminar a los extranjeros”, marcó el hombre de raza negra. Y agregó: “Fíjense que las estrellas argentinas que triunfan en el mundo son inmigrantes. Por ejemplo Messi, que es una persona especial en Argentina. Él está fuera del país trabajando por su vida”.

Y fue más lejos todavía: “Miren lo que es hoy Maradona. Es el más famoso en Argentina y su fama la debe a la inmigración. Se fue fuera de su país para ganar su fama. Hay 50 mil personas que son extranjeras. Por eso discriminar a la gente no sirve de nada. No estamos hablando nosotros de nacionalidad, sino de trabajo. Si para sacar, que saquen todo. O para elegir que elijan a todos. Pero es muy feo de parte de una persona grande que esté diciendo los senegaleses son el problema. Nosotros somos de carne y hueso. Somos todos iguales. Vinimos para laburar. Somos todos legales. No somos argentinos pero tenemos señoras argentinas, tenemos hijos argentinos”, marcó.

En ese sentido se siguió quejando, cada vez subiendo más su tono de reclamo: “Entonces, cuál es la diferencia. Para mi que viva Senegal, que viva mi país. Yo estoy muy orgulloso de ser negro, de ser senegalés, de tener una señora argentina y de tener familia una familia argentina. Yo soy mil porciento senegalés y dakareta”.

Dicho esto expresó los mismos reclamos en francés y en idioma inglés: “I´am came here in Argentina justin for working to give my life”, lanzó.

En tanto aclaró que está en Mendoza “con mi señora que está embarazada de cinco meses. Somos una comunidad senegalés y colombiana, todos viviendo legalmente. Tengo mis documentos legales. Mi señora es de acá. Sino me dejan trabajar con qué plata vivirá mi hija argentina. Yo les doy la casa, la comida, la ropa y todo, con ese trabajo que estaba haciendo acá en la calle”.

“El tema de hoy es de trabajo, no de nacionalidades. Acá está la policía de migraciones. Que nos vengan a revisar. A quien no tenga los papeles en regla que los llevan ya a su país. Por eso es que ahora la protesta la seguiré hasta la muerte. Porque después de mi muerte seguro será la muerte de señora y la de mi hijo, porque soy de sangre negra y muy duro, duro, duro…”, dijo desafiante mientras golpeaba con su derecha su brazo obscuro izquierdo.