La inédita trama de falsificación de recetas que preocupa a la OSEP
Recetas supuestamente adulteradas, con datos de afiliados a OSEP que desconocen aparecer en ellas. Médicos que trabajan en combinación con farmacias y en detrimento de esa obra social. Una trama de fraude y estafa que preocupa a sus autoridades.
Una suerte de estafa ha comenzado a tomar cuerpo en los últimos tiempos en relación a la adquisición de medicamentos en detrimento de la obra social más importante de Mendoza, OSEP. Es una historia que ha sido relatada a MDZ por dos afiliados diferentes y que tiene que ver con la usurpación de sus identidades y números de afiliado a esa entidad, a efectos de “conseguir” remedios por parte de terceras personas.
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En esta trama, aparece involucrada una médica llamada Vanina Araya y una farmacia ubicada en la calle Jujuy 838, de la Ciudad de Mendoza. Al menos así ocurrió en los dos casos que fueron relatados a MDZ.
Por caso, Nilda Torrecilla, una de las damnificadas, relató a este diario su historia con nombre y apellido: “Yo soy afiliada a OSEP y me llamaron en el mes de febrero para hacerme una auditoría porque habían detectado en mi historial muchas consultas a una médica llamada Vanina Araya, y recetas dadas por la farmacia Jujuy a cargo de Daniel Farah, ubicada en la calle Jujuy de la 4ta sección oeste de la capital. En la auditoría me preguntaron si yo tenía una serie de enfermedades, si iba tantas veces a esa doctora. Yo les dije que a esa doctora ni siquiera la conocía y que no tenía esa serie de enfermedades que me enumeraron, desde gastritis a hipertiroidismo”.
Inmediatamente, Torrecilla le comunicó la situación a un médico de la OSEP llamado Hugo Díaz, quien se desempeña en la calle Salta 877 de la Ciudad de Mendoza: “Díaz me enseña en la computadora que desde el 2006 en adelante, era impresionante la cantidad de consultas que yo supuestamente había hecho a esa doctora, incluso una en el mismo momento que me hacían la auditoría. Todo era falso, porque soy una persona que me cuido mucho”, aseguró la damnificada.
Si lo comentado hasta ahora parece escandaloso, más lo es la respuesta que han dado tanto la farmacia como la médica Araya: “Les he mandado carta documento a la farmacia y a la doctora; ambos reconocen que han estado usando mi nombre y mi DNI para hacer este tipo de cosas y me aseguraron que no lo van a volver a hacer, o sea que me están reconociendo el ilícito a pesar de que yo tengo pruebas para involucrarlos. Me aseguraron que a partir de ahora van a pedirles el DNI a las personas que vayan a hacerse atender”.
El caso de Torrecilla no es el único, otro afiliado ha relatado a MDZ una historia calcada, con la diferencia de que lo ha hecho en estricto off the record. “Han estado utilizando mi nombre para cometer reiteradas estafas con él a la OSEP. Aparte han ensuciado mi nombre, lo que me complica para conseguir un trabajo por mi archivo médico y porque aparezco involucrado en una estafa de la que no tenía conocimiento”, aseguró el hombre a quien llamaremos Alejandro. Tanto la profesional que llevó adelante el hecho como la farmacia, son las mismas que en el caso de Torrecilla.
Sin embargo, de acuerdo a lo que pudo saber este diario, no se trataría de los únicos casos, ni los únicos actores involucrados: de acuerdo a fuentes de la propia OSEP, habría otras farmacias y médicos relacionados a maniobras de este tenor.
Por lo pronto, en el marco de los casos que investigó MDZ, se intentó contactar a la médica y el farmacéutico comprometidos en esa trama, Vanina Araya y Daniel Farah, respectivamente. La primera jamás respondió los intentos de contactarla; el segundo, habló brevemente con este diario y, aunque admitió conocer lo ocurrido, le restó importancia: “A la señora Torrecilla la conozco hace 10 años, siempre viene a comprar. Cuando pasó esto, le pedimos disculpas y le dijimos que no volvería a ocurrir… asunto terminado”.
-Pero es grave lo acaecido…
-Pero no es nuestra culpa, nosotros pedimos por Internet la autorización y OSEP nos la dio.
-Pero ustedes son los que tienen que controlar las recetas.
-Pero insisto que nos da la autorización la obra social.
-Sin embargo, ustedes son los que tienen la receta como para poder controlarla.
-Y, sí, pero a veces el trabajo nos excede. Vienen una o dos recetas seguidas y uno no pide el carnet.
-Bueno, eso está mal.
-No, porque siempre está autorizado por Internet. OSEP autorizó la venta.
El testimonio de Farah fue el puntapié ideal para hablar con el titular de OSEP, Marcelo Costa, quien aseguró que lo ocurrido configura una verdadera “estafa” y advirtió que, si bien no conocía este caso puntual, “sí estoy al tanto de otros similares donde aparecen personas utilizando la identidad de afiliados de OSEP. Siempre que detectamos algo así, actuamos de inmediato, como en el caso que comentás”.
-¿Cómo es posible que ocurra esto?
-Hay dos problemas: por un lado, muchas veces los afiliados se prestan los carnets; por otro lado, en muchas ocasiones las farmacias no piden el carnet y dan los medicamentos contra entrega de la receta, lo cual alienta el fraude.
-¿Hay manera de evitarlo?
-En estos momentos estamos implementando un sistema de control donde el carnet de los afiliados será tipo tarjeta de crédito y eso dará más seguridad a las transacciones.
Es posible que los controles que proyecta Costa sean de enorme utilidad a futuro, ¿quién podría dudarlo?; sin embargo, hoy la situación sigue igual.
Nadie puede asegurar que, mientras estas líneas son escritas, la identidad de algún afiliado de OSEP no esté siendo usurpada.
El caso de Torrecilla no es el único, otro afiliado ha relatado a MDZ una historia calcada, con la diferencia de que lo ha hecho en estricto off the record. “Han estado utilizando mi nombre para cometer reiteradas estafas con él a la OSEP. Aparte han ensuciado mi nombre, lo que me complica para conseguir un trabajo por mi archivo médico y porque aparezco involucrado en una estafa de la que no tenía conocimiento”, aseguró el hombre a quien llamaremos Alejandro. Tanto la profesional que llevó adelante el hecho como la farmacia, son las mismas que en el caso de Torrecilla.
Sin embargo, de acuerdo a lo que pudo saber este diario, no se trataría de los únicos casos, ni los únicos actores involucrados: de acuerdo a fuentes de la propia OSEP, habría otras farmacias y médicos relacionados a maniobras de este tenor.
Por lo pronto, en el marco de los casos que investigó MDZ, se intentó contactar a la médica y el farmacéutico comprometidos en esa trama, Vanina Araya y Daniel Farah, respectivamente. La primera jamás respondió los intentos de contactarla; el segundo, habló brevemente con este diario y, aunque admitió conocer lo ocurrido, le restó importancia: “A la señora Torrecilla la conozco hace 10 años, siempre viene a comprar. Cuando pasó esto, le pedimos disculpas y le dijimos que no volvería a ocurrir… asunto terminado”.
-Pero es grave lo acaecido…
-Pero no es nuestra culpa, nosotros pedimos por Internet la autorización y OSEP nos la dio.
-Pero ustedes son los que tienen que controlar las recetas.
-Pero insisto que nos da la autorización la obra social.
-Sin embargo, ustedes son los que tienen la receta como para poder controlarla.
-Y, sí, pero a veces el trabajo nos excede. Vienen una o dos recetas seguidas y uno no pide el carnet.
-Bueno, eso está mal.
-No, porque siempre está autorizado por Internet. OSEP autorizó la venta.
El testimonio de Farah fue el puntapié ideal para hablar con el titular de OSEP, Marcelo Costa, quien aseguró que lo ocurrido configura una verdadera “estafa” y advirtió que, si bien no conocía este caso puntual, “sí estoy al tanto de otros similares donde aparecen personas utilizando la identidad de afiliados de OSEP. Siempre que detectamos algo así, actuamos de inmediato, como en el caso que comentás”.
-¿Cómo es posible que ocurra esto?
-Hay dos problemas: por un lado, muchas veces los afiliados se prestan los carnets; por otro lado, en muchas ocasiones las farmacias no piden el carnet y dan los medicamentos contra entrega de la receta, lo cual alienta el fraude.
-¿Hay manera de evitarlo?
-En estos momentos estamos implementando un sistema de control donde el carnet de los afiliados será tipo tarjeta de crédito y eso dará más seguridad a las transacciones.
Es posible que los controles que proyecta Costa sean de enorme utilidad a futuro, ¿quién podría dudarlo?; sin embargo, hoy la situación sigue igual.
Nadie puede asegurar que, mientras estas líneas son escritas, la identidad de algún afiliado de OSEP no esté siendo usurpada.


