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Motochorros asaltaron un locutorio de Dorrego en pleno día
Un delincuente ingresó al local y el otro lo esperaba en una motocicleta. Amenazó al dueño del negocio a quien le sustrajo $600 y un teléfono celular. La madre de la víctima persiguió durante cuatro cuadras a los asaltantes, pero lograron escapar.
Un locutorio de Dorrego fue asaltado en horas del mediodía por un sujeto armado, aunque su cómplice lo esperaba en la puerta del local en una moto. El delincuente robó $600 y la dueña del negocio, una mujer de 61 años, los persiguió unas cuatro cuadras pero no logró interrumpirles la huida.
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El negocio de cabinas telefónicas está ubicado en las inmediaciones de calles Remedios de Escalada y Cipolletti. Es un emprendimiento familiar que incluso es atendido por los propios dueños.
A las 12.40 de este martes estaba atendiendo un joven de 26 años, propietario del locutorio, mientras que su madre, de 61, se encontraba en el baño del local. Ella escuchó que su hijo discutía con un hombre y al salir del excusado vio que se trataba de un delincuente, que con un arma de fuego le apuntaba al muchacho.
La mujer, involuntariamente, hizo ruido y el asaltante giró, la vio y le apuntó a ella. Le exigió al hijo que le entregara el dinero de la caja y el teléfono celular. El comerciante obedeció y le entregó al ladrón lo que pretendía.
Con ese botín en el bolsillo, el delincuente salió corriendo del local y subió a una moto que estaba en la puerta, en la cual estaba su cómplice listo para soltar el embrague y huir.
Desde el interior del locutorio salió corriendo la mujer. Estaba ofuscada por el delito que terminaban de sufrir y decidió salir a perseguir a los maleantes. Arrancó su auto y emprendió el acecho.
La valentía de la víctima no fue suficiente. La ventaja que le llevaban los ladrones fue suficiente para dejarla atrás por lo cual la mujer abandonó la persecución a las cuatro cuadras.
La investigación del robo quedó a cargo de la Oficina Fiscal Nº 8, de Guaymallén.
Desde el interior del locutorio salió corriendo la mujer. Estaba ofuscada por el delito que terminaban de sufrir y decidió salir a perseguir a los maleantes. Arrancó su auto y emprendió el acecho.
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