Chico "bien", chica pobre, una muerte y un misterio
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La vivienda de Natalia; a pocos metros murió Esteban |
Natalia es una chica muy linda y pobre. En el asentamiento vive en una pequeña y precaria casita (foto) junto a sus hijas. Siempre iba a comprar a un kiosco, donde también se reunía con sus amigos, ubicado frente al Club Pacífico, en calle Perú.
Esteban también iba a ese comercio, puesto que vivía con su madre en un edificio cercano a las calles Vendimiadores y Perú. En este kiosco se conocieron.
El noviazgo rechazado por los padres
Hace aproximadamente un año y medio ambos iniciaron una relación, a la que los padres de Esteban se opusieron desde siempre. Ellos pretendían para su hijo una vida más común para un joven de clase media, nieto de un juez: que sea un profesional y que forme una familia con una mujer cuyo proyecto de vida sea similar al de él.
Sin embargo, el joven puso los ojos en Natalia sin importarle lo que pensaran sus padres, quienes están separados. Incluso, habría dejado una relación con una chica, que casualmente también vive en calle Vendimiadores y con quien había tenido una hija.
Natalia y Esteban intentaron seguir adelante con su relación, pero él debe haber considerado que su camino era otro y decidió irse a estudiar la carrera de Ingeniería a Río Cuarto, Córdoba, donde vive su padre. Esto sucedió hace pocos meses y como iba a comenzar a cursar en el segundo semestre, ya había iniciado todos los trámites que la universidad le solicitaba.
Ya viviendo en Córdoba le envió un e-mail a la madre de su hija en el que le contaba que estaba muy bien, muy entusiasmado con la vida que había comenzado. También les escribió a sus amigos y parecía que la relación con Natalia había terminado, debido a que la dejó para irse a estudiar.
El viaje a Mendoza
En la primera semana de este mes Esteban vino a Mendoza a buscar un certificado analítico porque debía presentarlo para comenzar a cursar. El viaje le deparó nuevos encuentros con Natalia.
Durante esos contactos, ella le dijo que estaba embarazada y que debía hacerse cargo del hijo que esperaba. Esto provocó varias discusiones pero nadie sabe cuál es el contenido, ni siquiera si el joven estaba dispuesto a asumir o no la paternidad. Lo que estaba claro es que continuaría estudiando en la provincia mediterránea y la relación con Natalia era algo del pasado.
Cuentan en el barrio que un hermano de la chica estaba muy molesto con esta situación. Incluso la madre de Esteban habría sido quien le reveló este dato a los investigadores.
La muerte
El pasado sábado 7, alrededor de las 16, Esteban fue a buscar a Natalia al asentamiento, o llegaron juntos; pero en el expediente judicial figura la primera instancia. Las dudas se deben a que no hay testigos de lo que aconteció en este lugar.
El joven, por motivos que nadie aclara, llevaba ese día encima un revólver calibre 32 largo, propiedad de su abuelo (el ex juez). Esa tarde Esteban murió frente a la casa de Natalia. Ella dice que se pegó un tiro y que antes de hacerlo le dijo: “Te amo”.
Los vecinos llamaron a la Policía y el hecho fue tomado como un suicidio. No obstante, las extrañas situaciones que rodearon la muerte condujeron a los investigadores a elaborar otra hipótesis: la de un crimen.
Al otro día (el domingo) Natalia desapareció y hubo una denuncia por paradero; había dejado a sus tres hijas. Recién regresó a su humilde casa el lunes y fue cuando le relató a los investigadores que había desaparecido porque estaba muy mal.
Antes de ausentarse escribió una carta en la que explicaba los motivos por los cuales su novio se había suicidado. También, extrañamente, le escribió una carta a Esteban, después de muerto. En ambas esquelas hacía hincapié en el suicidio. En la misiva que le dejó a sus hijas y familiares decía que ella también iba a matarse para estar con Esteban.
La lupa
Los pesquisas comenzaron dudar porque cómo un chico que decide irse a estudiar a otra provincia, que les cuenta a sus conocidos que está feliz por cambiar de vida, que viene a realizar los últimos trámites para comenzar su trayecto universitario, de repente decide matarse.
Por otro lado, a la madre de Esteban le habrían dicho los amigos de Natalia que vieron a su hermano (“Cachilo”) salir del Costa Esperanza después de haber sonado el disparo.
Pero los informes criminalísticos y forenses son los más contundentes, por lo menos para dudar del hecho tal cual lo contó la joven, la única testigo.
Cuando alguien se dispara en la cabeza, por la cercanía del arma, queda sobre la piel del rostro lo que denominan los peritos como “tatuaje”: una especie de mancha de restos pólvora. El resultado final de este examen del forense determinó que el arma estaba a más de 50 centímetros del cráneo cuando fue disparada, y nadie se apunta a sí mismo desde tan lejos. Además, había tres balas percutadas y una vaina servida.
Los familiares del joven no creen en la hipótesis del suicidio y estiman que fue un homicidio. El abuelo de Esteban, un ex juez, dijo con toda firmeza: “No nos cabe ninguna duda que no se mató, pero no queremos hablar por el momento, dejamos todo en manos de la Justicia que está haciendo todo de manera excelente”.
Como dice el otrora magistrado, el caso está en manos de la Justicia, pero no tiene más elementos para avanzar puesto que no hay testigos y excepto los peritajes balísticos, todo lo demás es pura conjetura.
La joven misteriosa
Natalia no está en su casa, aunque hay una luz encendida y sus vecinos dicen que algunos días la ven llegar, pero que habitualmente no está por ahí. El kiosquero, que supuestamente era amigo de Natalia porque se juntaban casi todas las noches ahí a tomar cerveza, dijo que era una clienta más, y que no tenía trato con ella.
Entre los vecinos del asentamiento y de los alrededores del Club Pacífico también rumorean lo mismo que la familia de Esteban O’Donnell: que al chico lo mataron.