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La falta de gas se agudiza y no se ven soluciones de fondo

A los vecinos del barrio Los Paraísos, que cortaron el tránsito del Corredor del Oeste en señal de protesta, el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, les consiguió garrafas haciéndolos ingresar por una puerta lateral de una distribuidora. Mientras tanto, el resto de los usuarios hacen colas de hasta seis horas para conseguir sólo una carga de 10 kilos.

“Esto es una vergüenza”, es la frase más repetida entre quienes deben hacer hasta seis horas de cola para conseguir que les vendan una garrafa de 10 kilos, y por persona, en una de las únicas distribuidoras que vendía gas hoy.

Es que la escasez está afectando seriamente al medio millón de mendocinos que no cuentan con servicio de gas natural domiciliario y las soluciones aún no llegan, al igual que el invierno. Época en que se agudiza cada año el problema.

A raíz de ello y en señal de protesta, los vecinos del barrio Los Paraísos, de Godoy Cruz, optaron por cortar el tránsito del Corredor del Oeste y amenazar con estirar esta metodología de reclamo si las respuestas gubernamentales se tardaban en llegar.

Llamativamente, quien se hizo cargo de dar alguna solución fue el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, quien dispuso que un móvil policial cargara 30 envases vacíos y fuese a comprar garrafas a una distribuidora. Aunque por la escasez, y para evitar reclamos de quienes deben hacer largas colas para conseguir una garrafa, los encomendados debieron ingresar por una puerta lateral para hacer la compra.

El barrio Los Paraísos está conformado por 80 familias, por ello es que Aranda envió emisarios esta mañana a la barriada para asegurarle a los vecinos, a fin de evitar un nuevo piquete, que esta tarde se encargará de enviar una nueva camioneta con alrededor de 50 garrafas más.

Mientras tanto, quienes no acceden a las gestiones ministeriales deben hacer cola a la espera de que se les venda una carga de 10 kilos.

“Cuando no es el azúcar, es el aceite; ahora el gas. Todo es especulación en este país”, decía Juan Carlos, mientras esperaba por una garrafa que le permitiera terminar un trabajo de colocación de membrana para techos.

“Todos los años es lo mismo pero, por lo menos, el año pasado conseguías garrafas en los corralones. Se demoraban un par de días, pero te vendían. Ahora, no se consigue por ningún lado”, reconoce Marisa, vecina de Maipú.