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Josefina Semillán: "Para ser docente, hay que mostrar pasión"

La filósofa, especializada en educación y salud, estará este viernes en el auditorio Ángel Bustelo para contar cómo debe ser el modelo docente en la actualidad. La necesidad de ponerse en el lugar de los alumnos y hablar el mismo idioma.

Josefina Semillán, filósofa especializada en temas de educación, rompe con el modelo tradicional de docencia. Llega a Mendoza para explicar que quienes llevan adelante la misión de enseñar deben ponerse a la misma altura de quienes recibirán esos conocimientos; compartir las experiencias y manejar los mismos códigos.

Este vienes a las 10.3o en el auditorio Ángel Bustelo, Josefina ofrecerá un charla cuyo tópico será “Pertenecer para educar y educar para pertenecer”, y a partir de este postulado dejará en claro cuál es la idea que tiene sobre la función docente por estos días.

“Estamos viendo en el mundo adulto la alabanza de la banalidad, de lo superficial, de lo efímero. No es un problema sólo de adolescentes, sino que es el último modelo de la sociedad de consumo”, define.

“Pertenecer es la oportunidad de estar arraigado; de pertenecer a una cultura, pero, sobre todo, a un momento, en un lugar y en un tiempo”, explica.

Y extiende su idea: “Un docente que está estancado en el pasado y no tiene visión de futuro, no puede invitar a madurar, porque tiene un código de personalidad y cultural que no corresponde a sus contemporáneos, que son sus alumnos”.

“Voy a enfatizar mucho en esto: ser contemporáneo de los alumnos no significa alinearse o adolescentizarse, sino poder entender y descifrar los nuevos códigos culturales y los nuevos puntos de vista y la revolución tecnológica; todo eso, arraigado, a partir de principios éticos, de pertenencia a la cultura y con un gran compromiso social y ciudadano".

- Es que de lo contrario parece complicado poder llegar con un mensaje…

- Es un juego recíproco: si no pertenecés, no podés educar, sino que desintegrás o desadaptás y transmitís inconformismo y escepticismo.

- ¿Y por eso tanto escándalo por una rateada organizada en Facebook?
- Es que esas cosas desbordan porque nos toman por sorpresa, cuando en realidad hace tiempo que deberíamos estar pensando en los usos que podemos dar a las redes sociales, que pueden ser magníficas cuando son bien usadas y tener su potencial en la masividad.

- ¿Habría que empezar a trabajar sobre lo masivo?
- El primer dato que debemos desarrollar es que hoy, la cantidad, ha pasado a ser una forma de la cualidad. Y, en general, esa revolución no la tenemos internalizada los adultos y los docentes. El docente tradicional prefiere una idea profunda, completa, honda, y hoy los chicos navegan por la superficie y abarcan mucho.

- Wikipedia versus libros…
- Por ejemplo. Google u otro sitio no da una definición exacta avalada por un comité científico de relevancia; te da las definiciones más visitadas, y es la cantidad la que predomina.

- ¿Pero hasta dónde hay que tener en cuenta lo que sucede con las redes sociales?
- La inventiva adolescente va a trasladar sus transgresiones y sus méritos y sus virtudes a los nuevos modos en los que están formateados, porque piensan en términos de red y se comunican por puntos de afinidad y no por empatía de valores. Si te asociás para la rateada, sos socio solamente para ese evento, y después puede pasar lo mismo con un recital del rock o un acto solidario. Pero no son vínculos personales en totalidad, con la noción de amistad que se tenía antes. Para los chicos no es más que un simple contacto, y por eso desdramatizan muchas situaciones. En cambio, los grandes lo ven como si fuese un vínculo a largo plazo. Hoy hay que entender que lo cuantitativo es un eje primordial y que el tiempo es simultáneo y no sucesivo. Y por eso un docente debe estar capacitado para entender estos fenómenos y prever situaciones antes de que pasen.

- ¿Y cuál sería el secreto?
. Que entre lo que decís, recomendás, hacés y mostrás, debe haber los menores abismos posibles. Es darse cuenta de eso, de poder hablarlo y de que los alumnos te vean trabajar. Si uno puede verbalizar que hay situaciones que generan dificultad, se convierte en una magna figura docente. Tenemos que tener la capacidad de reconocer nuestros propios límites, porque por lo general los docentes ocultan sus límites para no demostrar ignorancia y parecer solventes, tener todas las respuestas y bajar línea. Hay que mostrar pasión y demostrar principios más que declamarlos.