Cómo viven el aniversario los "Cornelio Saavedra"
Tres hombres, tres nombres similares y tres historias relacionadas con el Bicentenario. Cómo viven y qué sienten este 25 de mayo quienes tienen el privilegio, ¿o el pesar?, de llamarse como el prócer. MDZ dialogó con tres argentinos llamados Cornelio Saavedra.
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Intentando siempre ser llamados por su segundo nombre, ninguno de los tres Cornelio Saavedra contactados por MDZ se siente identificado, por diversos motivos, con el personaje histórico. Pero, todos coinciden en su profundo sentimiento patriótico y la alegría de ver cómo el país se encuentra por estos días pintado de celeste y blanco.
El conscripto Saavedra
“Todos me llaman por mi segundo mi nombre, Abel. Así que para mí no existe Cornelio. Pero, cuando me tocó el servicio militar, era una cosa que llamaba la atención. Para colmo había uno de los militares, no me acuerdo si era un Cabo o que era, que siempre me llamaba por el nombre completo y ahí estallaban las risotadas de todos”, recuerda Cornelio Abel Saavedra.
El menor de los cuatro hermanos Saavedra nacidos en la ciudad catamarqueña de Andalgalá reconoce que “la verdad, el nombre nunca me gustó. Me hubiera gustado cambiármelo, siempre les recriminé a mis hermanos que ellos llevan nombre lindos. Pero jamás lo intenté, por los trámites más que nada”.
Padre de dos hijos, ahora abuelo a sus 65 años, Abel señala que “nunca se me cruzó por la cabeza ponerle Cornelio a alguno de ellos. Ni hablar, llama mucho la atención. Muchas veces les pregunté a mis padres por qué me lo pusieron y nunca me dieron una respuesta que me conformara”.
Pero, más allá de la incomodidad de llevar un nombre tan curioso, la principal molestia de este ex bancario, que hace más de treinta años vive en la ciudad de Morteros, Córdoba, pasa por la historia del prócer. “No me siento afín al personaje, menos porque era militar. Me inclino más por Mariano Moreno que era más patriota que Saavedra”, apunta.
Tras terminar sus estudios secundarios en su pueblo natal, Abel se fue a Córdoba a estudiar en la Universidad y, sin dudas, advierte que “ahí fue la peor parte con el tema de mi nombre, los cordobeses no me lo dejaban pasar. Después rendí para entrar al Banco Nación y me destinaron a Morteros, fue un alivio. Aunque no era mi intención quedarme acá, apenas llegué conocí a quien hoy es mi esposa y me quedé”.
En Morteros, pasaron al olvido las bromas referidas a su nombre y este Cornelio Saavedra pudo hacerse conocer sencillamente como Abel. “Pero en el Banco lo recordaba todo el tiempo, porque tenía que poner mi sello en todos los papeles que firmaba”.
La llegada del Bicentenario, sin embargo, y aunque todos quienes conocen su nombre completo le han hecho alguna referencia a la historia de la Revolución, es motivo alegría para Abel. “El 25 de mayo ha estado pasando medio desapercibido en los últimos años, bienvenido sea este Bicentenario porque todo el país está adornado con el celeste y blanco”.
El orgulloso de Baradero
Con el nombre de Cornelio Benito Saavedra, y dedicado al rubro gastronómico como propietario de una rotisería, este homónimo del prócer de 39 años reconoce llevar su nombre con orgullo, aunque también admite no conocer nada de la historia del presidente de la Primera Junta de Gobierno.
“Sé que me pusieron el nombre porque le gustaba a mi padre, pero no porque fuera en honor a nadie”, dice a quien todos conocen en la ciudad bonaerense de Baradero simplemente como Benito.
Nacido y criado a la vera del río Paraná, Benito asume que “cuando iba a la escuela primaria, por ahí, me gastaban. Pero tenía más que ver con el tema del nombre, con eso de los cuernos. Después, ya no”.
Reconociendo sentir un vivo patriotismo y más que alegre por cómo se vive en su pueblo el festejo del Bicentenario, Benito sincera que evaluaría seriamente transmitir su nombre a un hijo suyo: “No tengo hijos, pero si tuviera alguno me gustaría que llevara mi nombre. Me gusta, me siento orgulloso. Aunque habría que ver si a quien sea la madre también le guste”.
Marcado por los días 25
“Cuando era pibe alguna vez le pregunté a mi padre si me podía cambiar el nombre, porque los chicos me cargaban. Pero, en realidad, después nunca me ha complicado demasiado”, admite Cornelio De Jesús Saavedra.
A sus 78 años de edad, este habitante de la localidad de Banfield, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora, recuerda que sus dos nombres se los debe a su padrino: “Él era muy afín a las cuestiones patrias y ya que no había ningún Cornelio en la familia convenció a mis padres de ponerme ese nombre. Y, como nací un 25 de diciembre se le ocurrió que me tenían que poner De Jesús. También le hicieron caso”.
Quien alguna vez fuese invitado por Canal 13 a formar parte de un programa ‘especial’ de celebración patria para recorrer los lugares históricos de la Independencia nacional, reconoce con simpatía que “todo el mundo me saluda más para el 25 de mayo que para mi cumpleaños, como están todos de fiesta por Navidad nadie se acuerda”.
“Cuando iba a la escuela –recuerda Cornelio De Jesús- salía todos los años en el acto del 25 de mayo. Pero, nunca me tocó salir de lo que yo quería. Me gustaba el personaje del vendedor de velas, pero siempre hice de Cornelio Saavedra”.
De todas maneras, la anécdota más pintoresca le sucedió casualmente por estos días. “Fui al acto del colegio de mi nietita y la maestra no tuvo mejor idea que decir por micrófono que estaba presente Don Cornelio Saavedra. Para qué, se vinieron todos los niños a saludarme. Me preguntaban si era pariente o hijo, y hasta uno me preguntó si era el mismo Saavedra del Manual”.
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El menor de los cuatro hermanos Saavedra nacidos en la ciudad catamarqueña de Andalgalá reconoce que “la verdad, el nombre nunca me gustó. Me hubiera gustado cambiármelo, siempre les recriminé a mis hermanos que ellos llevan nombre lindos. Pero jamás lo intenté, por los trámites más que nada”.
Padre de dos hijos, ahora abuelo a sus 65 años, Abel señala que “nunca se me cruzó por la cabeza ponerle Cornelio a alguno de ellos. Ni hablar, llama mucho la atención. Muchas veces les pregunté a mis padres por qué me lo pusieron y nunca me dieron una respuesta que me conformara”.
Pero, más allá de la incomodidad de llevar un nombre tan curioso, la principal molestia de este ex bancario, que hace más de treinta años vive en la ciudad de Morteros, Córdoba, pasa por la historia del prócer. “No me siento afín al personaje, menos porque era militar. Me inclino más por Mariano Moreno que era más patriota que Saavedra”, apunta.
Tras terminar sus estudios secundarios en su pueblo natal, Abel se fue a Córdoba a estudiar en la Universidad y, sin dudas, advierte que “ahí fue la peor parte con el tema de mi nombre, los cordobeses no me lo dejaban pasar. Después rendí para entrar al Banco Nación y me destinaron a Morteros, fue un alivio. Aunque no era mi intención quedarme acá, apenas llegué conocí a quien hoy es mi esposa y me quedé”.
En Morteros, pasaron al olvido las bromas referidas a su nombre y este Cornelio Saavedra pudo hacerse conocer sencillamente como Abel. “Pero en el Banco lo recordaba todo el tiempo, porque tenía que poner mi sello en todos los papeles que firmaba”.
La llegada del Bicentenario, sin embargo, y aunque todos quienes conocen su nombre completo le han hecho alguna referencia a la historia de la Revolución, es motivo alegría para Abel. “El 25 de mayo ha estado pasando medio desapercibido en los últimos años, bienvenido sea este Bicentenario porque todo el país está adornado con el celeste y blanco”.
El orgulloso de Baradero
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“Sé que me pusieron el nombre porque le gustaba a mi padre, pero no porque fuera en honor a nadie”, dice a quien todos conocen en la ciudad bonaerense de Baradero simplemente como Benito.
Nacido y criado a la vera del río Paraná, Benito asume que “cuando iba a la escuela primaria, por ahí, me gastaban. Pero tenía más que ver con el tema del nombre, con eso de los cuernos. Después, ya no”.
Reconociendo sentir un vivo patriotismo y más que alegre por cómo se vive en su pueblo el festejo del Bicentenario, Benito sincera que evaluaría seriamente transmitir su nombre a un hijo suyo: “No tengo hijos, pero si tuviera alguno me gustaría que llevara mi nombre. Me gusta, me siento orgulloso. Aunque habría que ver si a quien sea la madre también le guste”.
Marcado por los días 25
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A sus 78 años de edad, este habitante de la localidad de Banfield, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora, recuerda que sus dos nombres se los debe a su padrino: “Él era muy afín a las cuestiones patrias y ya que no había ningún Cornelio en la familia convenció a mis padres de ponerme ese nombre. Y, como nací un 25 de diciembre se le ocurrió que me tenían que poner De Jesús. También le hicieron caso”.
Quien alguna vez fuese invitado por Canal 13 a formar parte de un programa ‘especial’ de celebración patria para recorrer los lugares históricos de la Independencia nacional, reconoce con simpatía que “todo el mundo me saluda más para el 25 de mayo que para mi cumpleaños, como están todos de fiesta por Navidad nadie se acuerda”.
“Cuando iba a la escuela –recuerda Cornelio De Jesús- salía todos los años en el acto del 25 de mayo. Pero, nunca me tocó salir de lo que yo quería. Me gustaba el personaje del vendedor de velas, pero siempre hice de Cornelio Saavedra”.
De todas maneras, la anécdota más pintoresca le sucedió casualmente por estos días. “Fui al acto del colegio de mi nietita y la maestra no tuvo mejor idea que decir por micrófono que estaba presente Don Cornelio Saavedra. Para qué, se vinieron todos los niños a saludarme. Me preguntaban si era pariente o hijo, y hasta uno me preguntó si era el mismo Saavedra del Manual”.






