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El fenómeno Godoy Cruz, más allá del fútbol

Aunque la trascendencia de la institución y su lugar de privilegio a nivel nacional es gracias a su exitoso presente futbolístico, en materia educativa y social el Tomba no se queda atrás y también compite entre los mejores del país. Conocé en esta nota la otra cara del Expreso, la que no sabe de portadas.
Educación y deporte, la fórmula del Tomba. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Educación y deporte, la fórmula del Tomba. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Al mencionar al Club Godoy Cruz Antonio Tomba, inexorablemente, se remite al exitoso presente futbolístico que atraviesa la institución deportiva mendocina sin advertir, o quizás desconociendo, que para llegar a trascender a nivel nacional y, por qué no, también internacional; primero hubo que tocar fondo institucionalmente para desde las cenizas resurgir con más fuerza.

Dos momentos deportivos, que marcaron a fuego al club Bodeguero, lo catapultaron a los primeros planos futbolísticos argentinos. Primero, fue el ascenso a la Primera B Nacional, allá por 1994, con un equipo de grandes jugadores nacidos en las canchas mendocinas; y luego, la obtención del campeonato de esa divisional y el consecuente primer ascenso a la élite del fútbol nacional, en 2006.

Cada uno de estos hitos provocó masivas adhesiones de público a las presentaciones del Tomba y con ello, un crecimiento inusitado de su masa societaria. Transformándose en una de las principales entidades deportivas de la provincia.

Pero, como dijimos al principio, hubo un intermedio no tan promisorio y la debacle económica del 2001 no le fue ajena al Expreso. Sueldos atrasados, tanto de futbolistas como de los empleados del club; cortes de gas por falta de pago, descuido y deterioro de las instalaciones; fueron algunos de los problemas que debió sortear el club mientras pretendía llegar a la más alta competencia nacional.

En medio de la búsqueda por salir de esa crisis llegó el ascenso de su primer equipo a la Primera División del fútbol argentino y el camino comenzó a allanarse, de la mano de la bonanza económica que aportó tamaño logro deportivo, vislumbrando un horizonte de prosperidad que ya no se veía tan lejano.

Luego vino un descenso a la B Nacional que sin dudas sirvió y mucho, no solo para tomar impulso y regresar a la máxima categoría un año después, sino que también para hacer un balance de los errores hasta ese entonces cometidos y potenciar los aciertos institucionales. Aciertos que hoy trascienden más allá del fútbol y convierten a Godoy Cruz Antonio Tomba en una entidad modelo, también en el plano educativo.

El nacimiento del Colegio Tombino



Si bien es cierto que el proyecto educacional de Godoy Cruz nació hace varios años, el Instituto del Cub Godoy Cruz Antonio Tomba fue refundado apenas en 2009.

Las idas y vueltas con la anterior Comisión Directiva, el involucramiento de una Fundación, litigio judicial de por medio; hicieron que el Tomba se quedara sin colegio y por ende, los chicos se alejaran. Pero, gracias a un fuerte compromiso, acompañado con una también fuerte inversión económica, hoy son 500 los alumnos del establecimiento.

“Nuestro objetivo es capitalizar el acercamiento de los chicos por lo deportivo, es una obligación del club el cumplir con una función social. Debemos ser el motor generador de la vinculación entre educación y deporte”, sentencia Leonardo Tello, regente deportivo del colegio y coordinador de las divisiones inferiores del club.

Sin embargo, nunca faltan los detractores y sus voces pretenden descalificar este ambicioso proyecto tildando al Expreso como una simple moda, gracias a su actual trascendencia en materia futbolística.

“No nos molesta que nos señalen como una moda”, asume Tello, “porque en cierta medida fue así en dos grandes momentos en materia futbolística del Club. Pero, también es cierto, que muchas cosas nacieron como modas y lograron permanecer en el tiempo. Eso es lo que estamos intentando conseguir”.

El proyecto educativo



Los 500 alumnos del colegio del Tomba se reparten entre la sala de tres años, los más chiquitos; y tercer año del Polimodal. Es decir, la institución abarca la totalidad de la escolaridad obligatoria.

Los casi 90 empleados, entre plantel docente, equipo directivo, personal administrativo y, por supuesto, de mantenimiento; trabajan día a día en pos de transformar la escuela en la verdadera segunda casa del alumnado, que además de recibir la instrucción curricular cumple con un horario extendido en el que se lo forma deportivamente.

Gracias a una inversión que supera holgadamente el millón doscientos mil pesos, que permitió la remodelación de las aulas, la construcción de nuevas instalaciones sanitarias y la reconstrucción de los playones polideportivos, el plan de integración curricular entre las Ciencias Sociales y Humanidades con la Orientación Deportiva son ya un hecho, y permite que en apenas un año de funcionamiento varios de los chicos que forman parte de los planteles futbolísticos que compiten tanto en la Liga Mendocina como en el torneo de Reserva de AFA cuenten con su respectiva beca para que no abandonen sus estudios.

“Al que no anda bien en los estudios, no se lo autoriza a entrenar. Es así de simple. La intención principal es que los chicos con aptitudes, puedan desarrollarse en el deporte pero que no descuiden su formación educativa”, explica Tello.

Mientras las obras de mejoras avanzan, los chicos tienen varias opciones de deportes para elegir practicar en su horario extendido, además de la Educación Física obligatoria por currícula. De acuerdo a un cronograma claramente establecido, ciertos días de la semana, los chicos deben cumplir con la práctica de cinco actividades deportivas obligatorias: vóleibol,  básquet, fútbol, handball y danzas, en el caso de las nenas. Pero, a su vez, deben optar por la práctica de otros deportes alternativos: hockey sobre patines, hockey sobre césped, tenis o deportes referidos al montañismo.

Las ambiciones a futuro


Existen dos proyectos fundamentales que se buscará cumplir en el mediano plazo. Uno de ellos está en marcha y el otro, en tarea de planificación.
El primero de ellos, es el magnífico predio de 12 hectáreas que Godoy Cruz Antonio Tomba adquirió en la localidad maipucina de Coquimbito. Allí, ya se instalaron 10 canchas de fútbol, nueve demarcadas en base a medidas oficiales y está pronto a terminarse la construcción de los consultorios médicos.

Este predio estará habilitado para la práctica deportiva en el próximo mes de mayo, aunque la finalización total de la obra, que incluye vestuarios con todas las comodidades y la ambiciosa construcción de un petit hotel para las concentraciones del plantel de fútbol profesional del Tomba, se prevé que sea inaugurado a mediados de 2011.

El otro gran proyecto, en tanto, es la construcción del comedor estudiantil. De acuerdo al crecimiento del alumnado y a la extensión horaria de su permanencia en el establecimiento se ha transformado más que en un servicio, en una necesidad y por ello ya se prevé su construcción y la conformación de un plantel de profesionales de la nutrición y la alimentación.