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Blockbuster Argentina: lo que no se cuenta sobre su caída en desgracia

Blockbuster llegó a la Argentina en 1995 y se instaló como la marca más importante en alquiler y venta de películas. Sin embargo, en los últimos meses la firma empezó a “levantar campamento” argumentando que no puede competir con la piratería. En ese mismo acto, dejó a varios empleados a la deriva. MDZ cuenta la historia oculta.

Jack Sparrow no merecía esta afrenta. No él, que como protagonista de las tres películas de “Piratas del Caribe” tantos pesos y dólares le hizo ganar a la empresa.
 
Ríos de tinta y largos párrafos periodísticos acusan a la piratería como la causa del descalabro en la Argentina de la filial de Blockbuster, empresa monopolizadora hasta hace unos días del mercado de alquiler y venta de películas.

Pero quienes conocen del tema saben que Jack Sparrow es un chivo expiatorio. La caída de Blockbuster Argentina obedece más a la imposibilidad de su escisión de su propietaria Blockbuster Inc de USA, su falta de adaptación a las nuevas tecnologías y a ampliar su negocio, y fundamentalmente al desmanejo histórico de sus directivos locales, con como mínimo el consentimiento por omisión de sus autoridades norteamericanas.

Qué mejor que repasar lo mejor del catálogo Blockbuster para analizar la caída, y conocer la innumerable cantidad de irregularidades ante la ley argentina que están cometiendo en su paupérrima salida del país.
 

Mentirosos, mentirosos

Blockbuster Argentina S.A. es propiedad en un 98,78% de Blockbuster Inc de EE.UU., y la porción accionaria restante de Blockbuster Canadá. Opera en el país desde más de 15 años, cuando recompró la franquicia que le había otorgado a los chilenos de Errol´s absorbiendo a parte del personal.

Hasta el 2001 la filial local era uno de los mercados estrella de la compañía. Luego, igualmente generó ganancias anuales hasta el 2006, comenzando un declive en sus resultados atribuible no sólo a la piratería y la descarga casera de película sino también al costo laboral, a desmanejos de sus directivos y a la imposibilidad de trasladar a los precios el aumento de costos.

Los empleados con años de antigüedad que se quedaron hasta la fecha sabían desde hace unos tres años que el futuro de la filial local, si no la compraba alguien, era sombrío. Tenían la convicción de que en todas las tiendas que la empresa cerró en los 2 últimos años —más de 40— le abonaron a los empleados su indemnización correspondiente. El último cierre fue a fines de agosto en Bariloche.

Con fecha 22 de septiembre Blockbuster Inc formalizó su ingreso en el Capítulo 11, suerte de concurso preventivo de acreedores en EE.UU.. Aclararon allí que sus mercados internacionales quedaban excluidos del Capítulo 11, operando normalmente.

La única escueta mención a Argentina causó un terremoto a nivel local: decía que dejarían de mandar dinero a la sede local para sostener la operatoria en el país. Automáticamente las autoridades argentinas congelaron —en lo formal— los pagos a todos los proveedores, dejando un primer tendal de perjudicados directa e indirectamente.
 

Caranchos

Desde el 23 de septiembre los directivos de la filial argentina brindaron escasísima información al personal. El efecto inmediato fue una exótica convocatoria a una marcha el 30 de septiembre a la sede del Ministerio de Trabajo sita en Callao y Bartolomé Mitre, con el fin —según las autoridades de la empresa— de lograr el apoyo del Gobierno para pasar a funcionar como cooperativa con el fin de mantener las fuentes laborales. Fue tan errática la propuesta ante el personal, que la asistencia real de empleados fue casi nula. Los pocos que fueron lo hicieron por obligación.

Los supuestos interesados por la suerte de los empleados de Blockbuster, a pedido teórico de estos últimos, fueron los sindicatos de la Sociedad de Autores y de los Trabajadores de Espectáculos Públicos: ambos son completos extraños para el personal afectado. Más bien parecieron citados por la editora AVH o la Unión Argentina de Video (U.A.V.) con el afán de vincular la caída de la empresa yanqui con la piratería e, inocentemente de paso, pedir la desgravación impositiva para la actividad, tal como rige en Uruguay.

Un dato no menor: AVH y las otras editoras de DVD se apresuraron a pedir a Blockbuster la devolución de su mercadería, ya que la misma se comercializaba en consignación. Pero la supuesta independencia de AVH con respecto al devenir de Blockbuster es opinable: allí trabaja desde años Roberto Cortés Conde y, desde octubre de 2009, Tomás Marchand: ambos son ex Directores de Blockbuster Argentina, y en el caso de Marchand trabajó a la par del Director actual de Operaciones Pablo Verasaluse…su cuñado.

Con respecto a la Unión Argentina de Video su Gerente Rubén Gutiérrez fue Director de Finanzas y Producto de Blockbuster, ex jefe de Marchand. Demasiado incesto laboral para tan pocas entidades.
 

Nido de ratas

Desde el 23 de septiembre hasta hoy las autoridades de la empresa en los escasos contactos informales con sus empleados sostienen que ellos están en igualdad de condiciones que todos, que las autoridades de EE.UU. los abandonaron a ellos también y no cobrarán indemnización.

Un fuerte rumor dice que nuestros 4 protagonistas locales, citados a continuación de la estrella invitada mexicana, demoraron la formalización de pedido de quiebra a la espera de sus negociaciones personales de salida.

Los directivos protagonistas son:

1) Edward Argüelles: mexicano a cargo de la filial Argentina. La única vez que vino fue a mediados de septiembre, a escasos días de todo lo anteriormente narrado. Citó a todo el personal de casa matriz a una reunión un día de su estadía a las 9.30 AM, apareciendo sin explicaciones más de 2 horas tarde. En esta reunión manifestó que Blockbuster Inc seguiría apostando decididamente a la empresa en la Argentina, que se buscarían formatos más pequeños de locales y que seguían creyendo en el país. Menos de 2 semanas después los directivos locales comunicaron que habían sido abandonados a su suerte por la Casa Central de EE.UU..

2) Pablo Ramiro Verasaluse: salteño de ejemplar carrera desde los cargos inferiores, tras trabajar en México arribó en 2007 como Director de Operaciones. Entre un amplio rosario de barrabasadas verbales es quien cuando va a cerrar un local les dice a los empleados que no van a cobrar su sueldo, que él tampoco, y que si él estuviera en sus lugares se consideraría despedido. Vale aclarar que la empresa en estos casos no envió ninguna comunicación formal de desvinculación.

3) Andrés Enrique Bal: gerente de Administración y Finanzas, contador, en la empresa desde la época de Errol´s. Su histórico respetable bajo perfil, sinónimo de empleado comprometido, trastocó ante los hechos descriptos en un mutismo ante sus subordinados, lindante con el desprecio.

4) Gastón Esteban Baga: surgido de las tiendas como Verasaluse, este vecino de Lomas de Zamora alcanzó la Gerencia Comercial tras ser designado primero Gerente de Logística a cargo de la Bodega de la Casa Matriz en la Argentina, conocida como el histórico agujero negro de irregularidades de Blockbuster. Todas las esperanzas de corregir este mote trastocaron rápidamente en el apoyo que le dio a su mano derecha; este último difícilmente pueda justificar con su sueldo los numerosos cambios de autos y progresos patrimoniales que experimentó gracias a estar a cargo del manejo de mercadería desde la Bodega Central.

5) Sergio Norberto Szlapak: gerente de Personal y Recursos Humanos. Uno de los negadores previos de todas las malas noticias para el personal que día a día se confirmaron en estos casi 2 meses.

Estos directivos, además, son los responsables de haber hecho trabajar a la mitad del personal durante el mes de octubre para finalmente comunicarles —a través de terceras personas—que no les pagarían y que tampoco les enviarían telegramas de despido.

La situación se les fue tan de las manos a las autoridades, que varios empleados tomaron locales e intimaron por Carta Documento a los gerentes a devolver las llaves de los locales. Es tal el desmanejo, que los locales del interior —Neuquén, Salta, Córdoba, Rosario y Mar del Plata— siguen operando “normalmente” u ocupados por el personal a la espera de que alguien clarifique quién se apersonará por parte de la empresa a tomar las llaves de esos lugares.
 

¿Será Justicia?

En el final, quedan muchas preguntas por responder:

-  ¿Habrá alguna autoridad judicial que quiera dilucidar la duda de los empleados respecto a la eventual salida de los 4 directivos argentinos con plena indemnización, en detrimento de todo el personal? Si se confirma la obvia quiebra local, ¿la respuesta afirmativa a lo anterior puede transformarla en una quiebra fraudulenta, con responsables locales y foráneos?

-  Si estos directivos sostienen que en los últimos 3 años Blockbuster Inc aportó a su subsidiaria argentina U$S 11.000.000, ¿quién auditó fehacientemente la aplicación de esos fondos? ¿Qué responsabilidad le cabría a la firma de auditoría externa KPMG, con presencia casi permanente auditando en ese lapso la casa matriz local?

-  ¿Qué opinan la Cámara de Comercio Americana (Amcham) y la Embajada de EE.UU. sobre el proceder de esta empresa norteamericana? ¿No es esta gente la que luego se queja por la “inseguridad jurídica” de otros países?

-  ¿Estará al tanto la SEC —Controladora de Empresas de EE.UU.— sobre el comportamiento de Blockbuster Inc previo a su ingreso al Capítulo 11, referido a la liviandad de controles sobre la enorme masa de dinero que habría enviado a su deficitaria subsidiaria Argentina? ¿Y la Fincen, controladora internacional de lavado de dinero?

-  Días después de la marcha del 30 de septiembre el Ministro de Trabajo Carlos Tomada aseguró que su cartera se ocuparía de la situación de los empleados de Blockbuster. ¿Alguien puede mandarle un SMS, o recordarle sus palabras?

-  ¿Despertará de su siesta eterna don Armando Cavalieri, secretario del Sindicato de Empleados de Comercio, donde mayoritariamente aportan los empleados de la firma?

-  ¿Sigue interesado en comprar la empresa un pícaro empresario multimedios “K”? ¿Querrá la empresa para vender películas oficialistas o quizás le sea útil el Crédito Fiscal que tiene ante la AFIP de $ 12 millones? Si dicho Crédito sigue existiendo, ¿no sería apropiado que el Estado Nacional autorice su uso a fin de regularizar la situación de los trabajadores?

-  ¿Qué opina el Consejo Profesional de Ciencias Económicas sobre lo actuado en este caso por el contador Andrés Bal?

Demasiadas preguntas para tantos desatinos.

En fin, ¿será justicia para los empleados de Blockbuster Argentina?