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"Nadie me dio una explicación", dijo a MDZ el esposo de la chilena que murió tras una cirugía plástica

David Trincado Lillo contó el calvario que vivió en Mendoza con su esposa y regresó con el cuerpo de ella tras su repentina muerte. Ocho horas esperó para que el cirujano le confirmara qué había pasado. La denuncia judicial está en marcha.
La Clínica Francesa fue el lugar elegido para la intervención.
La Clínica Francesa fue el lugar elegido para la intervención.
Destrozado y sin poder creer que su esposa ya no esté con él, el empresario chileno David Trincado Lillo contó a MDZ cómo fue llegar hasta Mendoza con la ilusión de volver a su país con una renovación estética, pero todo terminó en tragedia: su esposa sufrió un paro respiratorio durante la cirugía y aún no tiene ninguna explicación de qué sucedió.

Trincado Lillo llegó a la provincia el lunes 17 junto a su esposa Sandra Horta (43) con la ilusión de someterse a un par de cirugías estéticas y retornar a su país con los flamantes cambios. Era la primera vez que el matrimonio pisaba suelo argentino y, según afirma el esposo, la primera vez que se animaban al bisturí. Mientras que él optó por un lifting facial, ella pidió tres operaciones: una liposucción e implantes en las mamas y glúteos.

La pareja (foto) reside en Maipú, ubicado en la Región Metropolitana de Santiago. Mientras que él es un conocido empresario en el rubro de aceros inoxidables, ella apostaba a la belleza y salud desde su spa de relajación. La familia Trincado Horta está compuesta además por tres hijos, cuyas edades son 14, 16 y 19 años.

El turismo quirúrgico que emprendieron los esposos tenía como destino el consultorio del doctor Carlos Gassibe.

Con los electrocardiogramas y los análisis de sangre que daban el alta para la cirugía de ambos, el matrimonio llegó hasta el médico Gassibe, a quien fueron a ver a su consultorio en calle García de Godoy Cruz el mismo feriado pues al día siguiente sería la operación en la conocida Clínica Francesa, ubicada en calle Colón 569 de Ciudad. La primera en someterse a la cirugía estética fue Sandra y su esposo se quedó esperando en la misma habitación que había sido internado con ella, pues el siguiente era él.

Dos buenos amigos del matrimonio –también de nacionalidad chilena- se quedaron haciendo compañía al marido. “Hablaba con mis amigos de lo linda que iba a quedar ella. Decíamos: ‘Aunque ya es súper linda, va a quedar preciosa’… Era preciosa”, cuenta con la voz entrecortada Trincado Lillo. Si bien la operación duraría entre tres y cuatro horas, recién a las seis horas vio salir a alguien del quirófano: “No te voy a poder operar me dijo el doctor Gassibe y me dieron la plata que había pagado por mi operación”, explicó el esposo.

Según el relato del hombre trasandino, el cirujano le explicó que Sandra había sufrido un paro respiratorio y que se le estaba realizando masajes de reanimación. El doctor regresó a la sala de operaciones y pasó una hora y media hasta que “salió una señorita y me dijo que mi esposa había tenido un segundo paro. También dijo que ‘nunca había pasado algo así”, recordó Trincado Lillo.

Finalmente, llegó la confirmación al cabo de una hora y esta vez estaba en boca del doctor Gasibbe, quien le dijo al esposo que no tenía ninguna explicación sobre qué pudo haber pasado. En ese momento, comenzó la desesperación del hombre: “Todos desaparecieron. Nadie me daba una explicación y no querían que la viera. Era la primera vez que venía a Argentina y no sabía ni qué hacer”, dijo consternado Trincado Lillo.

El empresario chileno comenzó un peregrinaje entre las comisarías de la zona para radicar la denuncia. Alrededor de las 20, la novedad entró a la Comisaría 3º, donde funciona la Oficina Fiscal Nº 1 de Capital. Hasta esta dependencia judicial llegó Trincado Lillo para contar lo poco que sabía sobre lo que había pasado y el caso quedó calificado como “averiguación muerte” ya que se está a la espera de los resultados de la necropsia para determinar, por ejemplo, si hubo mala praxis.

Otro peregrinaje aparte tuvo que realizar el esposo para movilizar el cadáver de Sandra hacia Chile, algo que se pudo hacer el jueves gracias a la gestión del consulado chileno que aceleró el trámite que podría haber durado hasta 15 días. Sin embargo, la preocupación fundamental del hombre era otra: cómo le explicaba a sus tres hijos de 14, 16 y 19 años que su mamá ya no estaba.

“Venían preguntando por ella y le pedí a una familia que les diera la noticia”, relató destrozado el hombre. El sepelio se realizó a fin de semana y ahora Trincado Lillo espera que la causa avance a nivel judicial para encontrar respuestas de lo que pasó. El empresario contempla visitar nuevamente la provincia y, mientras, tratará de seguir con su vida intentando superar la inesperada muerte de su esposa.