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Tras la pelea, la calle General Paz recuperó su fisonomía habitual de venta callejera

La comuna capitalina desistió de su iniciativa de desalojar a los vendedores ambulantes. Los puestos fueron armados como siempre y los comerciantes dicen que "se irían a un persa si las condiciones son dignas".
Los puestos venden, en su mayoría, ropa y CD Foto: Nacho Gaffuri / archivo
Los puestos venden, en su mayoría, ropa y CD Foto: Nacho Gaffuri / archivo

Desde esta mañana, los vendedores ambulantes de calle General Paz armaron, como es habitual, sus puestos de venta. Dicen estar abiertos al diálogo y que sólo exigen condiciones dignas para trabajar. Algunos artesanos de las ex ferias también se han apostado en el lugar.

Los puestos callejeros están ordenados y dispuestos con la mercadería, pero quienes los atienden dicen que viven momentos de gran angustia y tensión. “En cualquier momento nos pueden sacar”,  explicó esta tarde una mujer y su familia al borde de la congestionada vía que tiene mucho tráfico, ya que por allí pasan varias líneas de colectivos en su derrotero por el microcentro.

Frente a un panorama que no es alentador, el diálogo se rompió el jueves pasado, cuando representantes de la comuna capitalina y los vendedores no llegaron a un acuerdo y casi quedó en firme el desalojo. En ese momento, el Gobierno de Jaque les había propuesto como mediadores a los abogados del área de derechos humanos y representantes de la policía. Frente a la negativa de la fiscal a cargo, ayer Fayad anunció su decisión de no erradicar las ferias callejeras.

En la zona, los comerciantes, por su parte, comentan que la cantidad de expositores es mayor que lo habitual, porque se pasaron tres días sin vender y “muchos no tienen qué comer”. “El lunes nos vamos a reunir para ordenar los puestos, y se han sumado algunos artesanos que nos vinieron a saludar y preguntar si podían instalarse en la manzana”, explicó esta tarde de sábado Isabel Luna.

La realidad de ser "ilegal"

Isabel es la presidenta de la asociación de vendedores ambulantes y lleva más de 30 años trabajando en el rubro.  Desde los 13,  cuenta a MDZ. Hoy está acompañada por sus hijos en la calle. En tantos años tiene varias experiencias relacionadas con la circunstancia, no menor, de trabajar a la intemperie y en eterno conflicto con la ley.

“Ya es la segunda vez que tenemos problemas con este intendente (Víctor Fayad), que en 1980 nos mandó a reprimir y todo terminó con un muerto”, relata Luna.

“Varios de acá fuimos fundadores del persa Mendoza, pero a los seis meses no pudimos seguir pagando los 150 pesos, además del monotributo para facturar”, manifestó la vendedora. “Solamente pedimos un lugar que esté en condiciones para mudarnos, no como el que nos quieren dar. Es inaudito, todo alrededor están los mayoristas que venden lo mismo que nosotros, así no podemos vivir”, aseguró Luna.