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Tres mil adolescentes no estudian ni trabajan en Mendoza

Es un dato relevado por el Ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad. Desde esta cartera, quieren impulsar un programa de becas para que estos jóvenes de entre 14 y 24 años regresen al sistema educativo convencional. Según se prevé, la instrumentación estará a cargo de la  Dirección General de Escuelas.

Tres mil chicos de entre 14 y 24 años no están dentro del sistema educativo. El problema es dónde están y a qué se dedican. Porque se estima que tampoco trabajan, aquellos que ya están en edad de poder hacerlo.

Por esto, y apuntando a que se incorporen a la escuela, el Ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad ha pensado en otorgar un sistema de becas que contemplen una serie de gastos que estos jóvenes no pueden afrontar.

Silvia Ruggieri, la ministra del área, explicó que todavía no ha definido un monto para la ayuda escolar, pero está pensada que sea suficiente como para afrontar gastos de pasajes de colectivo, útiles escolares y vestimenta para concurrir a la escuela.

En cuanto al financiamiento, la funcionaria aclaró que será aportado por Nación, y que el monto no ha sido acordado.

La idea es fortalecer el nivel medio, una asignatura pendiente de la gestión de Emma Cunnietti frente a la Dirección General de Escuelas.

Es sabido que en Mendoza, el mayor problema educativo es la falta de terminalidad de los chicos que conforman la matrícula secundaria. Pero además, lo que se busca es que los adolescentes encuentren la contención que les brinda la escuela.

Hace algunos días, un informe del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, sacó a la luz la preocupante situación de la provincia en este aspecto. Es que Mendoza figura entre las ocho provincias en las que más cayó la inscripción de alumnos en el nivel secundario, entre el 2002 y el 2006.

La deserción de los alumnos en la Provincia, fue in crescendo. En cuatro años dejaron el colegio unos 1.824 chicos, lo que equivale a una caída del 1,5% en la matrícula.

La provincia que lidera la pérdida de alumnos secundarios es Buenos Aires, que en cuatro años sufrió una baja del 10,3%, unos 113.613 alumnos en total.

La cara inversa de esta preocupante situación es Tucumán, que en este periodo triplicó sus inscripciones en el nivel medio, previo haber tomado la decisión de construir escuelas e invertir en la capacitación de los educadores.