Tristeza y asombro en Las Heras por la muerte de una familia
La noticia de las siete personas que fallecieron ayer por una intoxicación con monóxido de carbono, causó pesar en el barrio Espejo. El velatorio es esta tarde. Los vecinos dieron todas las versiones que giraron en torno al caso.
El panorama en el barrio Espejo en Las Heras, tras la muerte de las siete personas que inhalaron monóxido de carbono, era desolador. A pesar de que la gente del lugar quiso seguir con su ritmo habitual, todos hablaban del mismo tema: la tragedia de la familia Ochoa. La noticia estuvo en los medios de comunicación desde ayer, incluso agencias nacionales cubrieron el tema, por eso los habitantes de la zona, en las primeras horas del día, pasaron por el frente de la casa como si otra novedad pudiese surgir de ese lugar.
En la puerta de la vivienda hay un pizarrón escrito con tiza, que anuncia el lugar del velatorio: será en la calle Maipú y Tres de febrero, en el mismo barrio, y según se supo, los vecinos están colaborando para cubrir los gastos.
"La verdad es que no lo puedo creer", dijo con tristeza una mujer de unos 30 años. “El calefón de la casa tenía una fuga, no era algo nuevo y la pantalla la usaban todos los inviernos”, dijo una vecina. “Ella –por Mónica Ochoa- era muy cuidadosa, es muy raro todo”, agregó otra.
Todos tienen su versión en la calle Yapeyú. El hermano de Mónica Ochoa, una de las víctimas, estuvo por la mañana en la casa y manifestó dudas de que esto haya sido un accidente doméstico.
“El hermano de ella duda mucho de la pareja de su hermana. No cree que haya sido un accidente doméstico”, manifestó tímidamente una señora.
A pesar de hacer comentarios de todo tipo, todos los vecinos prefirieron esconderse en el anonimato, porque, como explicaron, “ya le tenemos miedo a todo y no sabemos bien por qué”, concluyó una mujer. Hasta comentaron sorprendidos que el perro de la familia y dos pajaritos murieron intoxicados.
De los familiares de la nena que también murió, y que estaba en casa porque era compañera de colegio de una de las hijas de la familia Ochoa, nadie sabe nada. No saben dónde vive ni si velarán a la niña junto con los otros seis cuerpos. La pequeña no era del mismo barrio.
Hoy por la siesta serán entregados los cuerpos. También se conocerán los resultados de las necropsias hechas en el Cuerpo Médico Forense, para determinar si las siete personas fallecieron intoxicadas de manera accidental.
Mónica Ochoa trabajaba como empleada doméstica. “Y todo lo que ganaba era para educar a sus hijas”, contaron sus vecinas.
A pesar de hacer comentarios de todo tipo, todos los vecinos prefirieron esconderse en el anonimato, porque, como explicaron, “ya le tenemos miedo a todo y no sabemos bien por qué”, concluyó una mujer. Hasta comentaron sorprendidos que el perro de la familia y dos pajaritos murieron intoxicados.
De los familiares de la nena que también murió, y que estaba en casa porque era compañera de colegio de una de las hijas de la familia Ochoa, nadie sabe nada. No saben dónde vive ni si velarán a la niña junto con los otros seis cuerpos. La pequeña no era del mismo barrio.
Hoy por la siesta serán entregados los cuerpos. También se conocerán los resultados de las necropsias hechas en el Cuerpo Médico Forense, para determinar si las siete personas fallecieron intoxicadas de manera accidental.
Mónica Ochoa trabajaba como empleada doméstica. “Y todo lo que ganaba era para educar a sus hijas”, contaron sus vecinas.

