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Un ajuste de cuentas terminó con dos muertos en Godoy Cruz
Los atacantes dispararon desde un auto en movimiento contra un chico de 18 años de quien querían vengarse, aunque todavía no está del todo claro el motivo. La otra víctima fue un kiosquero que no tenía nada que ver con esa historia, pero igual fue alcanzado por un proyectil. La policía ya tiene el nombre de un sospechoso. Hicieron dos allanamientos y no lograron encontrarlo.
A las dos y media de la madrugada, la ráfaga de estruendos sonó diferente a la de cualquier fuego artificial. Los vecinos se dieron cuenta rápidamente de que no eran petardos. El ruido fue una combinación de estampidos, gritos y el sonido agudo de un auto que escapaba a toda velocidad. Salieron a la calle y corroboraron el tiroteo: dos hombres estaban tirados en el piso; uno de ellos no reaccionaba. El otro apenas respiraba.
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Osvaldo Miguel Sánchez (38) murió luego de recibir un balazo en el tórax. Fue llevado al hospital Lagomaggiore por un conocido que prefirió no esperar a la ambulancia. Aunque no pudo cambiar el destino: cuando el cuerpo ingresó a la sala de Guardia, los médicos sólo tuvieron que certificar la muerte.
Mientras esto ocurría, la policía que llegó al lugar del hecho constató que otra persona había sido alcanzada por los proyectiles. Se trata de un joven de 18 años, identificado como Matías Coria, quien fue internado en grave estado en el Hospital Central y falleció a las cinco y media de la mañana. Según el primer parte médico, presentaba orificios de bala en el antebrazo derecho, en la región del tórax y en la cabeza.
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La balacera se produjo en la calle Quijote de la Mancha al 2300 de Villa Hipódromo, en Godoy Cruz. Todo indica que los agresores llegaron hasta ese sitio con la única intención de vengarse de Coria por algún motivo que por el momento no está claro: Entre las hipótesis que se manejan, se baraja la posibilidad de un ajuste de cuenta por peleas entre bandas o un caso de justicia por manos propias, ya que Coria era un joven con una carpeta importante con antecedentes por hurtos y robos, aunque nunca tuvo le dictaron una condena firme. Y, según una línea de investigación, el homicida sería tío de una chica a la que habría asaltado hace poco.
Sánchez, un kiosquero conocido y querido en la zona, tuvo la mala fortuna de estar en el lugar equivocado. Las balas habrían sido disparadas desde un Peugeot 206 en movimiento, y si bien los atacantes tenían a Coria en la mira, erraron y le dieron a una persona equivocada. No tenía nada que ver con esa historia hasta que un proyectil lo convirtió en protagonista de este caso policial.
Los datos sobre quién y por qué habría querido matar al joven fueron suministrados por sus familiares a la policía. Dieron un nombre y la descripción del auto, que fue encontrado en la calle Viedma al 1700 de Godoy Cruz.
El juez Carlos Benegas llegó hasta ese sitio y en cuestión de minutos se concretaron dos allanamientos, pero con resultados negativos. Los efectivos estaban buscando a un hombre que se llamaría Diego “el Negro” Flores, quien es el dueño de 206 y el único sospechoso en ese doble homicidio. En escena del crimen, los peritos encontraron vainas servidas de calibre 22 y 9 milímetros.
Los datos sobre quién y por qué habría querido matar al joven fueron suministrados por sus familiares a la policía. Dieron un nombre y la descripción del auto, que fue encontrado en la calle Viedma al 1700 de Godoy Cruz.
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