|
Piden que el vino argentino no tenga descripción en su contra etiqueta
Esto lo ha revelado Dolores Lávaque de Velasco, titular de la consultora STG, que en el país es pionera en métodos de cata a ciegas. La especialista fue la encargada de cerrar con su exposición relacionada al slogan "Seduciendo al Consumidor de Hoy", bajo el cual se realizó en Mendoza el XI Congreso Latinoamericano de Viticultura y Enología.
El consumidor argentino de vinos actualmente no desea que le describan tanto el vino en la contra etiqueta, como consecuencia de una clara manifestación de su enfado por malas experiencias que ha tenido al descubrir que en el interior de una botella no estaba el vino promocionado en el vestido del envase.
Así lo ha revelado esta tarde la consultora internacional argentina, Dolores Lavaque de Velasco, durante el cierre del XI Congreso Latinoamericano de Viticultura y Enología, que durante cuatro días se realizó en la Ciudad de Mendoza.
“El consumidor ya no quiere que le describan el vino porque, o se frustra cuando lo degusta y no encuentra lo que dice la contra etiqueta o realmente a la percepción la torna muy compleja y lo aleja del producto”, explicó Lavaque, basada en un estudio propio de mercado realizado durante 2006 y que fue elaborado a base de estudiar unos 12 mil puestos de venta de vinos de Capital Federal y Gran Buenos Aires.
Asimismo, agregó que “por esa razón”, se está viendo una gran tendencia de los consumidores a consumir marcas tradicionales, “porque en cierta manera se siente más seguro sobre la calidad de lo que está adquiriendo”, dijo.
Acerca de los nuevos productos del mercado, elaborados por ejemplo bajo el concepto de bodegas boutique, la especialista explicó que el consumidor “requiere haberlo probado previamente ya sea a través de una degustación en la vinoteca, en la bodega o en una exposición”.
En tanto, sugirió que por la situación económica de muchos argentinos “ahora el consumidor no se arriesga más con una compra de unos $ 60, sino que quiere haberlo analizado sensorialmente previamente y sino que sea de una bodega reconocida”.
Asimismo alertó sobre el desconcierto que actualmente experimenta el consumidor frente a la gran oferta de vinos que puede observar en cualquier góndola. “En nuestro estudio hemos llegado a observar que algunas bodegas tradicionales llegaron en un momento a tener unas 200 etiquetas en su portfolio”, destacó, indicando que la mayoría de las bodegas tradicionales presenta cerca de unas 100 etiquetas en su afán de vender.
En ese sentido, aconsejó tanto a las bodegas no tradicionales como a quienes desean incursionar en el mercado del vino que “antes de iniciar una elaboración tengan en claro qué está solicitando el consumidor y a quién pretende llegar con sus productos”.
Una vez dentro del mercado del vino, añadió que las bodegas deberán diferenciarse y ganar la confianza de un consumidor que “hoy se lo ve tan inquieto que es infiel”.
El congreso además contó con la participación de disertantes de Juan Cacho Palomar de España, Susan Ebeler de Estados Unidos, Bernard Medina de Francia, Felipe Laurie Gleisner de Chile, Angel Mendoza de Argentina y Philipo Pszczolkowski de Chile.
Las ponencias magistrales durante la mañana de hoy estuvieron a cargo de Federico Castellucci de Italia, James Thomas Lapsley y Janeen Olsen, ambos de Estados Unidos.
En total, el suceso que hacía 10 años no se realizaba en Mendoza, concentró unas 450 matrículas de asistentes que durante los cuatro días del congreso se dieron cita en el Auditorio Ángel Bustelo.
La nota de color estuvo dada por el mal servicio técnico del personal del Centro de Congresos y Exposiciones, por lo cual la periodista local Carmen Pérez debió obviar la proyección del spot publicitario “Todos tenemos algo por que brindar” y, en el último tramo del cierre del suceso, Alejandra Lozano, Presidenta de la Asociación de Profesionales en Enología y Alimentos –ex Centro de Licenciados en Enología e Industria Frutihortícola de la República Argentina- no logró mostrar en pantalla el flamante logo de la institución que lidera.
En tanto, sugirió que por la situación económica de muchos argentinos “ahora el consumidor no se arriesga más con una compra de unos $ 60, sino que quiere haberlo analizado sensorialmente previamente y sino que sea de una bodega reconocida”.
Asimismo alertó sobre el desconcierto que actualmente experimenta el consumidor frente a la gran oferta de vinos que puede observar en cualquier góndola. “En nuestro estudio hemos llegado a observar que algunas bodegas tradicionales llegaron en un momento a tener unas 200 etiquetas en su portfolio”, destacó, indicando que la mayoría de las bodegas tradicionales presenta cerca de unas 100 etiquetas en su afán de vender.
En ese sentido, aconsejó tanto a las bodegas no tradicionales como a quienes desean incursionar en el mercado del vino que “antes de iniciar una elaboración tengan en claro qué está solicitando el consumidor y a quién pretende llegar con sus productos”.
Una vez dentro del mercado del vino, añadió que las bodegas deberán diferenciarse y ganar la confianza de un consumidor que “hoy se lo ve tan inquieto que es infiel”.
El congreso además contó con la participación de disertantes de Juan Cacho Palomar de España, Susan Ebeler de Estados Unidos, Bernard Medina de Francia, Felipe Laurie Gleisner de Chile, Angel Mendoza de Argentina y Philipo Pszczolkowski de Chile.
Las ponencias magistrales durante la mañana de hoy estuvieron a cargo de Federico Castellucci de Italia, James Thomas Lapsley y Janeen Olsen, ambos de Estados Unidos.
En total, el suceso que hacía 10 años no se realizaba en Mendoza, concentró unas 450 matrículas de asistentes que durante los cuatro días del congreso se dieron cita en el Auditorio Ángel Bustelo.
La nota de color estuvo dada por el mal servicio técnico del personal del Centro de Congresos y Exposiciones, por lo cual la periodista local Carmen Pérez debió obviar la proyección del spot publicitario “Todos tenemos algo por que brindar” y, en el último tramo del cierre del suceso, Alejandra Lozano, Presidenta de la Asociación de Profesionales en Enología y Alimentos –ex Centro de Licenciados en Enología e Industria Frutihortícola de la República Argentina- no logró mostrar en pantalla el flamante logo de la institución que lidera.