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Uno de los "Barones" más conocidos del conurbano le pide a Kicillof que no corte la comida de los pobres

En medio de la creciente interna entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, el senador Mario Ishii presentó un proyecto para exigir al gobernador que garantice la asistencia alimentaria tras la suspensión del plan MESA.


Mario Ishii, el intendente (aunque hoy esté de licencia por su cargo de senador provincial) que más huele la tensión social y que sobrevivió en uno de los municipios del conurbano con peor presupuesto y nivel de ingresos, hizo sonar todas las alarmas al reclamarle a Axel Kicillof que implemente de manera urgente un plan de emergencia alimentaria en la provincia de Buenos Aires a raíz de la suspensión del plan MESA realizada a partir de principio de mes.

El Módulo Extraordinario de Seguridad Alimentaria, MESA, había sido implementado por el gobernador al mes siguiente que se decretó el encierro obligatorio producido por la pandemia del covid 19. Desde ese momento, alrededor de cinco millones de familias fueron alcanzadas con este auxilio alimentario ahora suspendido por noventa días.

Axel Kicillof había adelantado que estaba a punto de ejecutar esa decisión porque tenía que atender otras urgencias como las del subsidio al transporte público de pasajeros, que afecta a millones de usuarios del AMBA. Sin la asistencia nacional, subsanada parcialmente, que la Provincia tampoco pudiera darle su parte comprometida para mantener el precio del boleto en un nivel como el actual hubiera provocado un tendal de otros problemas como el paro y el no cobro de los colectiveros.

Esa charla había desatado una fuerte discusión con los intendentes presentes del Movimiento Derecho al Futuro, quienes le expusieron la inconveniencia mediática y operativa del tema. Le adelantaron lo que ahora expuso Ishii, que no estuvo ahí. El gobernador no cambió su idea originaria y ahora, no desde La Cámpora, pero si a través de un senador que puede ser considerado cercano al kirchnerismo cristinista como Ishii, explotó el tema como debate global dentro del espacio de Fuerza Patria.

El líder de José C. Paz solicitó disponer de una cobertura que garantice el acceso a la alimentación “adecuada, suficiente y nutritiva” para las personas en estado de “vulnerabilidad social”.

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Massa hace diez días, en San Vicente, con intendentes propios y allegados a Martín Insaurralde.

Ishii fue uno de los que más dirigentes de su confianza pudo colocar en el gobierno provincial, ya que varios de ellos, como Federico Thea, daban clases e hicieron sus primeros pasos políticos en la Universidad Nacional de José C. Paz. Sin embargo, luego de haber estado siempre predispuesto a acompañar a sus jóvenes referentes, de a poco se alejó de Kicillof y, el último cierre de listas detonó la relación, que se agravó por la elección de las autoridades de la Cámara de Senadores, en la que no tuvo el auxilio que pretendía tener de parte de la Gobernación.

El MESA no era un plan imprescindible para las familias, aunque muchos se anotaban en las escuelas para recibirlo todos los meses. Los alumnos comen a través del sistema alimentario escolar, SAE y muchos padres en situación de indigencia suelen llevar algún elemento para que, en caso de acceder, las porteras le hicieran un aparte para alimentarse también.

El gobierno provincial sostiene que “todo empezó cuando se oficializó, nosotros estando en España, que Cristina no nos quería”. Dicha apreciación había sido reflejada por el periodista Horacio Vertsbisky. Oficialmente, la Provincia aumentó un 30% todas las partidas alimentarias concernientes al sistema escolar, para que “los chicos tengan comida en todos los turnos” y ese mismo porcentaje también será distribuido en los municipios para ayudar a los planes que cada uno tiene en materia social.

El módulo especial, que contenía diez productos de la canasta básica alimentaria, sin productos frescos, podría ser repuesto en 90 días, aunque está sujeto a que el gobierno nacional, que en 2024 había girado partidas oficiales para la ayuda alimentaria, vuelva a hacerlo, algo que hoy parece muy poco probable.

Pensar que detrás de la advertencia del senador provincial Ishii se esconde una nueva jugada interna sería aceptar que el peronismo está jugando con fuego sin el entrenamiento que se observa en aquellos que lo hacen en los semáforos más de una vez.

No es descabellado pensar que el kirchnerismo cristinista pretende esmerilar todo lo que puede al gobernador en su camino hacia la candidatura presidencial. En caso de que el proyecto solo fuera para marcar esa guerra interna se estaría ingresando en una dimensión desconocida, subiendo un escalón a la ya sabida distancia entre el gobernador y su antigua jefa política.

“Ojalá se junten todos y nos den una interna”, le dijo este domingo un intendente de pocas palabras pero dueño de decisiones fuertes en los últimos tiempos. Para este experimentado jefe comunal, que cada día se conozcan juntadas y posturas contrarias a Kicillof, hace que todos queden en un lugar y lo “ayuda” al gobernador a despegarse de “Cristina, Massa y todos los que estén jugando ahí”.

De un plumazo, ponen al líder del Frente Renovador en uno de los dos bandos, aunque Massa prefiere aparecer como el fiel de la balanza pero nunca como el que la inclinó.