UNCuyo: los motivos que ilusionan a los dos candidatos al Rectorado
En un escenario de paridad, se definirá la elección de la UNCUYO este martes 23. Por qué tanto Fidel como García pueden ganar.
UNCuyo: puede ganar Fidel o García.
Julieta Caballero - MDZEste martes 23 es el esperado balotaje de la UNCUYO (Universidad Nacional de Cuyo) para elegir las máximas autoridades. La contienda es entre Gabriel Fidel - de Sumar Universidad- y Adriana García- de Espacio Plural. Ambos tiene chances de ganar las elecciones.
Como ninguna de las cuatro fórmulas que se presentó obtuvo más del 50% de los votos en los comicios del 9 de junio, las dos más votadas pasaron a la segunda vuelta. Fidel-Flavia Filippini consiguió el 36,7%de los votos y García- Ana Sisti el 29,3%.
El final es abierto, y cada uno tiene motivos para pensar que se impondrá en el comicio.
Las razones para creer que Fidel es el próximo rector
Gabriel Fidel y Flavia Filippini tuvieron el mayor porcentaje en la primera vuelta. La diferencia con la segunda dupla no fue grande, pero si consiguen 15 puntos más, ganan la elección.
Las facultades en la que se impondrían son Ciencias Económicas, Ciencias Médicas, Odontología, Ciencias Agrarias y Derecho. Si sacan una diferencia significativa en estas facultades a la otra fórmula, pueden quedar muy bien posicionados.
La foto que sacaron Fidel y Filippini en el último día de la campaña, junto a 8 de los 12 decanos electos en medio de una "charla de trabajo" que mira a futuro es un motivo para pensar que ganan.
También está la capacidad de movilización del oficialismo como un posible motivo para entender por qué pueden imponerse. Sumar Universidad tiene muchos centros de estudiantes, y como el alumnado ya terminó el cursado porque se acercan las mesas de examen, dependerá de la capacidad de ellos de convocarlos. Lo mismo ocurre con los egresados, donde los municipios radicales tienen estructura para que vaya gente a votar. Y que lo haga por Fidel.
La elección es directa, aunque ponderada. Esto significa que los distintos claustros tienen un peso diferente a la hora de contar los votos. El voto de los profesores vale un 44,8% aunque si son jefes de trabajos prácticos, que se considera como "auxiliares" vale un 8,47%; los estudiantes, un 25,42%; el de los egresados el 14,30%; no docentes de las distintas facultades 6,84% y del rectorado 0,49%.
Pese a esta clasificación, todos los claustros son importantes y en una elección tan disputada, pueden hacer la diferencia.
El respaldo de sectores que en la primera vuelta no estaban con Fidel, como el del viernes de Ismael Farrando- quien obtuvo el 15% de los votos el 9 de junio pasado- puede ser un buen presagio.
Quienes creen que Fidel es el ganador, aseguran que lo será por 4 puntos.
Por qué García puede ser la próxima rectora
García tiene la fortaleza de que en el clivaje de "cambio/continuidad", se ve favorecida por la situación que están pasando las universidades nacionales vinculadas a la falta de financiamiento. Por el contrario, para muchas personas que van a votarla Fidel, - quien no tiene nada que ver con el presidente Javier Milei- lo asocian al radicalismo que apoyan las políticas de la Nación. Para otros, es un "fin de ciclo" el del radicalismo al frente de la UNCuyo aunque ha tenido distintas variantes, pero Fidel es radical, es decir que creen que es más de lo mismo.
Las facultades en las que posiblemente se imponga Encuentro Plural son Ciencias Políticas y Sociales; Educación; Filosofía y Letras y Artes.
Además, recibió el respaldo de Javier Ozollo, quien sacó 18,5% de los votos en la primera vuelta y esos sufragios- aunque nadie es dueño de ellos- por afinidad ideológica- peronista- pueden trasladarse directamente a la fórmula García- Sisti y no a Fidel.
Otro tema es que por más que los centros de estudiantes que apoyen a Fidel sean más, nadie tiene asegurado el voto de los estudiantes ni de los egresados "independientes". Es un gris donde el cálculo puede favorecer a cualquiera de los dos.
El final abierto del balotaje de la UNCuyo
El final abierto del balotaje en la UNCuyo deja en evidencia que la universidad atraviesa un momento de transición y debate profundo sobre su futuro. Más allá de quién resulte ganador, el escenario muestra una comunidad universitaria dividida entre distintas maneras de pensar la gestión, la participación estudiantil y el rol de la educación pública en un contexto social complejo. Esa incertidumbre también puede entenderse como una oportunidad: cuando no hay un resultado predecible, se vuelve más visible la importancia de cada voto y del compromiso colectivo en las decisiones institucionales.
Al mismo tiempo, este desenlace todavía indefinido refleja que las demandas dentro de la universidad son múltiples y que ningún espacio político logra representar por completo todas las expectativas. El balotaje no solo enfrenta candidatos, sino también proyectos de universidad con prioridades diferentes, desde la investigación y el presupuesto hasta la inclusión y el vínculo con la sociedad mendocina. En ese sentido, el final abierto invita a pensar que la democracia universitaria no termina en la elección, sino que continúa en el diálogo, la participación y la construcción cotidiana de consensos dentro de la comunidad educativa.



