Tres claves de una elección bisagra para Mendoza

Se elige Gobernador y hay varios factores que hacen que sea una elección particular. El cambio en las normas, la bisagra generacional y el contexto económico que afrontará el nuevo mandatario y manadatario. 

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Pablo Icardi

Se realizó el debate de candidatos a Gobernador

Prensa

Se elige gobernador; se decide quién conduce el Estado por cuatro años. Más allá de la importancia obvia que tiene, hay particularidades que hacen de la elección 2019 una elección bisagra. Para que ello ocurra han confluido varios factores.

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Nuevo marco institucional

Va a ser la última elección con viejas normas. Ya hubo un cambio en la Constitución que modificó las reglas de juego “de ahora en adelante”. La restricción a la reelección de los intendentes revolucionará la política desde adentro. Pero además es muy probable que sea también la última elección de gobernador con la vieja Constitución. La flexibilización de los requisitos para reformar la Carta Magna que impulsó Cornejo y avaló la Corte, deja abierta la posibilidad para la reforma integral (el PJ y la UCR yo dijeron que lo harán). Las reglas volverán a cambiar. El propio Suarez anticipó que quiere una Legislatura unicameral con doble representación (como en San Juan), Sagasti también dijo que reformaría la Constitución.

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La bisagra generacional.

El cambio de un solo artículo de la Constitución forzará en Mendoza algo que la voluntad política no había logrado: un salto generacional en la gestión. Comenzará por las intendencias, pero se expandirá al resto.
Las elecciones de hoy van a ser una bisagra generacional. Suarez y Ramón son de una generación anterior y pueden ser la transición. Fernández Sagasti y Barbeito ya pertenecen a otra generación. En el caso de los dos candidatos que más posibilidades tienen de llegar al poder el desafío es mayor. Suarez podría llevar la “posta” entre una generación y otra, pero para ello debería cambiar el equilibrio de quienes lo rodean. Sagasti es de otra generación, pero está rodeada de viejos conocidos que ya gestionaron y lo hicieron a la antigua. 
Fuera de ello, hay un grupo de dirigentes políticos que indefectiblemente heredará la conducción de la provincia, como está ocurriendo en otros ámbitos (como el empresario). En la UCR ocurre en Godoy Cruz, en Guaymallén (donde el intendente es “viejo” pero le dio espacios de poder a los jóvenes). En el PJ también ocurre en Maipú, Godoy Cruz, Capital y el Valle de Uco (por nombrar solo algunos ejemplos).

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Un contexto económico adverso y una realidad política confusa

Sea quien sea el nuevo gobernador, no tendrá mucho tiempo de festejo. Tampoco habrá luna de miel política. El contexto económico nacional va a condicionar al próximo gobierno, al menos en los primeros años. Los problemas financieros y la inestabilidad financiera no va a permitir que el futuro mandatario se aleje del plan de austeridad. 
A nivel provincial las cuentas están más equilibradas, pero aún hay dependencia de lo nacional (la mitad de los recursos son de ese origen). Además hay otras variables, como la cláusula gatillo, que están atadas a la inflación y a mediano plazo generan incertidumbre. La Nación tendrá problemas de financiamiento el año que viene, pues debe cubrir el déficit y el pago de deuda, sin tener acceso al mercado de capitales. Esas urgencias dejará en segundo plano la atención a las provincias. 
En lo político también hay realidades que inquietan. El resultado de las PASO nacionales permiten especular con un cambio en la conducción del Gobierno nacional y también generará una reconfiguración de la relación con la Provincia. 

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