Todos unidos ¿triunfaremos?: el peronismo se abroquela contra la reforma laboral, pero no define su estrategia
La reforma laboral motorizó a la CGT. El peronismo planifica una estrategia que no termina de aglutinar a todos los sectores.
El interbloque del PJ tambalea en el Senado
Más de un dirigente peronista reconoció verse sorprendido el jueves: el mismo día que Javier Milei presentó en el Senado el proyecto de la reforma laboral, la Confederación General del Trabajo ( CGT) se reunió, rechazó el proyecto --como era de esperar-- y convocó a una movilización para el próximo jueves 18. El kirchnerismo volvió a abrazar la gremial obrera que estuvo en el Congreso esta semana para definir una estrategia en contra al proyecto que presentó en el Gobierno.
Sin embargo, muchos desconfían que los gremios más fuertes acuerden con La Libertad Avanza la eliminación de los artículos más fuertes contra los sindicatos, como la eliminación de la automatización cuota obligatoria que pagan los empleadores a las organizaciones gremiales. Frente a esto, saben que el Gobierno está dispuesto a negociar algunas modificaciones con tal de que salga.
Eso mismo fue lo que le dijo Patricia Bullrich a los senadores con los que se reunió miércoles y jueves en el Congreso. "Es obvio que algo van a negociar con un proyecto de reforma laboral que tiene más de 130 artículos", reconoció un legislador peronista. Además, sabe que "a medida que avance la negociación, algunos van a dejar de ser tan opositores".
Otro de los flancos que encuentra la estrategia opositora al proyecto de reforma laboral de Javier Milei y Patricia Bullrich son las negociaciones abiertas entre algunos gobernadores y la Casa Rosada. Mientras Diego Santilli levanta el teléfono y habla con los gobernadores para intentar retener los votos del Presupuesto en Diputados para la semana que viene, Bullrich va por detrás buscando el apoyo de esos mismos mandatarios provincias, que saben que una buena relación con el Gobierno los favorece en sus provincias.
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La estrategia del peronismo: presión sindical y costo político provincial
Frente a este razonamiento, el peronismo busca darle peso a los sindicatos en las provincias. "¿Qué gobernador va a querer pelearse con un sindicato fuerte en su provincia para negociar con un Gobierno (nacional) que no les da nada a cambio?", planteó uno de los senadores peronistas que articula la estrategia opositora con la CGT. Esta situación llega, por ejemplo, a los mandatarios de la Patagonia, que deben lidiar en su día a día con los sindicatos petroleros que ya le dijeron que no a la reforma.
Así, apuestan una vez más al señalamiento público y al costo político que puedan pagar los gobernadores en sus provincias en caso de colaborar con el Gobierno nacional y avalar con sus legisladores una ley que desprotege a los trabajadores de sus derechos.
El dilema de Axel Kicillof entre la deuda bonaerense y el rechazo a la ley
Otro de los que atraviesa uno de los tantos dilemas que abre el Gobierno nacional con esta ley es el gobernador Axel Kicillof. El mandatario bonaerense debe recibir la autorización de la Casa Rosada para tomar deuda y poder refinanciar los vencimientos que quedaron de la gestión de María Eugenia Vidal.
Más allá de que el gobernador Kicillof no tenga legisladores que le respondan a él de forma directa, su posicionamiento político con este tema es uno de los puntos que dentro del peronismo seguirán con atención. Sin embargo, nadie duda que el exministro de Economía tomará un claro posicionamiento en contra de esta ley, mientras por debajo intenta negociar el endeudamiento en la provincia.