Pablo Juliano: "Los diputados de la UCR valen cuatro mangos, no tienen ningún tipo de convicción"
Pablo Juliano visitó la redacción de MDZ en Buenos Aires y dejó fuertes definiciones sobre la situación del partido y su visión de la actualidad.
Pablo Juliano en la redacción de MDZ en Buenos Aires.
MDZEn la decisión de una buena parte del radicalismo de acompañar al Gobierno de Javier Milei, Pablo Juliano encontró una oportunidad para distanciarse de una sector de la dirigencia de la UCR, pero también de construir su perfil propio como opositor al oficialismo.
"Son tipos que no tienen ningún tipo de convicción", destacó en una entrevista con MDZ, en referencia a los diputados de la UCR que acompañan a Milei. "Valen cuatro mangos, remarcó". Aún así, pone cierto reparos sobre el peronismo a la hora de plantear un gran frente opositor. "Si yo fuese gobernador y tuviera una facción como La Cámpora, la echaría a patadas del Gobierno", señaló
-¿Cómo ve el vínculo del Gobierno con la sociedad?
-Hay nuevos elementos arriba de la mesa. Yo venía sosteniendo que, de febrero para acá, el Gobierno había traído una agenda que no habla del metro cuadrado de la gente. Pero la cadena nacional de la semana pasada, cuando el presidente pegó un volantazo —de repente baja el cuadro de Thatcher de la oficina de la Presidencia en la Casa Rosada y se ve que le han regalado el mapa de Vernet de 1833 de las Malvinas—, le agarró un ataque de patriotismo inusitado. En ese ataque de patriotismo me parece que el presidente lo que nos está diciendo es que, muy toscamente, quiere trazar algún punto de partida de una conversación distinta. Pero les cuesta, la verdad que les cuesta, porque en realidad no están dispuestos a entregar un solo centavo para que la gente pueda sobrellevar estas políticas que el propio Gobierno ha implementado y que, en definitiva, le está costando mostrar resultados.
-¿Y qué le generó esa convocatoria a la unidad nacional?
-Hipocresía. Lo primero que sentí fue una hipocresía total, una tomada de pelo al pueblo argentino en temas sensibles.
-¿Por qué?
-Porque me parece que el presidente se olvida de que él sacó del presupuesto el financiamiento de la Base Militar Integral. Fueron 2.732 millones de pesos. También se olvida de que es él quien vende los terrenos de la Armada, y se olvida de que es él quien está cerrando en este momento la base militar de Punta Indio. ¿Entonces me quiere resolver la soberanía en Malvinas y descuidar estratégicamente el Río de la Plata? Es como que todo es a medias por parte de Milei, tiene un tufillo terrible a "necesito montarme en un tema".
-¿Se puede materializar en una propuesta electoral el trabajo conjunto que viene demostrando en el Congreso varios de los bloques opositores?
-Estoy muy alejado, en términos del sello partidario, de lo parlamentario de mi partido, pero muy cerca del liderazgo del presidente de mi partido, que tiene mi misma edad, que es un amigo, y con quien estamos dando una pelea hasta generacional: entender que tiene que haber un nuevo radicalismo, que sea más fiel a lo que piensa y que no se deje atormentar. Lo que estamos trabajando, al menos desde nuestro lugar, es que esta nueva generación, cuando abra la puerta, no esté pensando con quién va o de quién se vuelve subsidiaria, si La Libertad Avanza le va a buscar trabajo o se lo va a buscar otro dirigente de cualquier otra fuerza política. Tenés que ponerte en valor.
Pablo Juliano: "Valen cuatro mangos"
-¿Por qué piensa que muchos de los dirigentes del radicalismo toman esa posición tan gentil con el con La Libertad Avanza?
-Yo creo que lo hacen porque son muy timoratos. Valen dos pesos con cincuenta, ese es el tema, valen cuatro mangos. Son tipos que no tienen ningún tipo de convicción, los diputados radicales, y lo digo sin ningún eufemismo: se los dije en la cara.
-¿Deben eliminarse las PASO?
-A mí no me gusta que eliminen las PASO. No me gusta que un político, cuando llega a ocupar un cargo, quiera cambiar las reglas de juego por las cuales llegó. No lo entiendo. Milei tuvo que pasar por las primarias, y esas primarias fueron reveladoras, porque lo colocaron cerca de un resultado. No entiendo. Tengo la convicción de que ahí hay una mirada puesta sobre todo este sistema político en el que ahora Milei se ha convertido.
-¿Se imagina el año que viene compartiendo algún espacio electoral con el peronismo?
-Algún sector del peronismo puede ser, pero depende. Yo creo que la definición no pasa por las identidades partidarias. Si querés explicar la política argentina a través de la identidad partidaria, es un teorema que no cierra, es inconsistente. Podés decir "bueno, pero el radicalismo ayudó a Milei": sí, hay un sector que lo ayudó, y el peronismo también tiene un sector que lo ayudó, y el PRO lo mismo. Y después ese mismo sector terminó siendo candidato de La Libertad Avanza. Tenés tu mezcla ahí. Yo creo que la elección del año que viene no se va a explicar a través de las identidades partidarias, sino a través del paradigma de si te animás a mirar el futuro, o te quedás con este presente horrible pero conformista, por miedo, por el terror de que vuelva el pasado.
-¿Y ese animarse a mirar el futuro lo podría llevar a juntarte con personas como Axel Kicillof, que tiene un espacio propio?
-Yo creo que para acceder al futuro te tenés que desprender del pasado. No podés tener un poco de dolor del pasado; los complejos los tenés que tratar en tu casa, con tu madre política. Mi padre político está enterrado en la Recoleta: es Alfonsín. ¿Qué quiero decir con esto? Que al tipo que me inspiraba, que me lideraba con una mirada de Estado, yo le llevo una flor cada marzo. Entonces creo que Axel tiene que resolver ese tema como líder político; la sociedad se lo demanda en algún punto.
Pablo Juliano sobre La Cámpora: "Los echo a patadas"
-¿Este proceso de independencia, en el que lo ves tratando de armar su propio espacio, tomando distancia de Cristina cada vez que puede pero sin terminar de romper, no termina de convencerlo?
-No, no me termina de convencer, porque, vuelvo a repetir, esto se explica por el paradigma de pasado o futuro. No puede ser un tránsfuga que traicione a la gente, no puede seguir extorsionándola. Si él está determinado a liderar el futuro, se tiene que desprender del kirchnerismo. La Cámpora le hace muchísimo mal a la provincia de Buenos Aires. Estoy profundamente convencido de eso, y no importa cuándo lean o vean esto. La Cámpora le hace muchísimo mal a la provincia, tiene prácticas que no son para nada positivas; no rescato nada de eso. Te lo digo al revés: si yo fuese gobernador y tuviera una facción como La Cámpora, la echaría a patadas del Gobierno. Hay que echarla a patadas.
-¿Y por qué piensa que Kicillof no lo hace?
-No lo sé, habría que preguntárselo a él. Lo que digo es que hay que gobernar para los bonaerenses, primero, hasta el 10 de diciembre del año que viene. Y hoy la realidad de la provincia de Buenos Aires no es majestuosa: si tengo que confrontar a la provincia de Buenos Aires como modelo que inspire a la sociedad argentina frente a La Libertad Avanza, me quedo corto, porque los docentes están cobrando salarios miserables en la provincia de Buenos Aires, o la policía no está bien. Entonces, ¿con qué autoridad le voy a decir a la gente que el modelo está en la provincia de Buenos Aires? Sin embargo, por eso le digo a mi propio partido: che, despiértense.

