Jugar a la política: los caminos del aprendiz Javier Milei en el Congreso
Javier Milei transitó sus mil días en el Gobierno con un Congreso que lo dejó jugar pero que también le marcó la cancha.
Javier Milei no irá al Congreso
EFE
Mariana Juri y Patricia Bullrich juntas en el Senado.
PrensaEl Gobierno de Javier Milei llega a los mil días en el Congreso. Y más allá de si hubo o no un aprendizaje de parte de este juvenil proyecto político en la política parlamentaria, sí existió un cambio en las distintas conductas que permitieron sancionar leyes ómnibus y reformistas, aunque también más de una vez se chocaron con una oposición que hizo valer su experiencia e intentó poner un límite.
Rápidamente el oficialismo encontró un método para negociar leyes, que lo mantiene casi tres años después de la llegada de Javier Milei al poder: negociar con los gobernadores la aprobación de leyes a cambio de distintos guiños, que van desde la asignación de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), la designación de jueces o el reconocimiento de algunos reclamos históricos.
Pero esto no siempre funcionó y muchas veces los interlocutores entre la Casa Rosada y el Congreso entraron en cortocircuito. El punto culminante de esto fue la noche del 4 de febrero en la Cámara de Diputados cuando Martín Menem debió ordenar la vuelta a comisión de la Ley Bases, que finalmente se terminó aprobando cuatro meses más tarde. "Viene Francos acá (Congreso) dice una cosa, pero después se da vuelta y a los gobernadores le dice una distinta, así no se puede acordar nada", dijo en aquel entonces y con bastante malestar uno de los diputados que intentó ayudar al oficialismo a la sanción de esta ley.
"Cuando La Libertad Avanza llegó al Gobierno había una duda instalada en algunos sectores, sobre todo en la dirigencia política, sobre la capacidad real de un líder nuevo, un outsider sin partido ni estructura histórica", recordó el diputado oficialista Damián Arabia (Capital Federal) en una conversación con este medio. Y destacó que el oficialismo "terminó demostrando lo contrario: llevó adelante las reformas más profundas de los últimos 50 años, las mismas que ni siquiera los partidos históricos habían logrado concretar, como la reforma laboral, la aprobación del acuerdo Unión Europea-Mercosur o la sanción del régimen penal juvenil".
En el polo opuesto, la diputada peronista Sabrina Selva (Buenos Aires) planteó frente a este cronista que "lo que hicieron los libertarios, particularmente en este último año de Congreso, no fue aprender". "Hicieron escuela de todo aquello que decían venir a derrumbar. Avanzaron con leyes extorsionando a gobernadores y construyendo un relato detrás de cada uno de los temas que llevaron a discusión, desconectados de lo que le pasa a la mayoría de los argentinos", remarcó.
En diciembre de 2023, y así lo fue por dos años, La Libertad Avanza era un minúsculo bloque de una treintena de diputados y de siete senadores. Aun así, Milei seguía hablando de "el Congreso más reformista de la historia", pero dentro del Palacio Legislativo debían negociar todo. "El Gobierno ha ido comprendiendo que los aportes que pretenden hacer algunos 'aliados' van mejorando sus propuestas y tienen más posibilidades de perdurar en el tiempo", reconoció la senadora radical Mariana Juri (Mendoza), en uno de los pasillos del Congreso, en una conversación con este medio.
En aquel 2024, el Gobierno aprovechó su desventaja política para no tratar un presupuesto para el año que viene. Se hizo la presentación formal, pero no impulsaron el debate en comisión ni en el recinto. En ese momento, los aliados del PRO y de la UCR --los más firmes que tuvo Milei-- prometieron no volver a acompañar al Gobierno si no discutían un presupuesto. Pero la promesa duró poco.
En otro rincón del Congreso, la vicejefa del bloque de Unión por la Patria, Cecilia Moreau (Buenos Aires), señaló frente a este medio: "No hay espíritu de consenso, ni intención alguna por acercar posiciones para sacar otro tipo de leyes. El debate de las leyes de la gente está clausurado. Lo que sí hay es extorsión y les funciona por la debilidad/complicidad que encuentran en algunos dirigentes políticos".
2025: de las derrotas en el Congreso al triunfo en las urnas
El 2025 será recordado por dos motivos: el año en el que el Gobierno perdió la agenda parlamentaria y por la llegada de Patricia Bullrich. El primero es el reflejo de una oposición que encontró un mecanismo para sortear el candado que José Luis Espert impuso en la comisión de Presupuesto y Hacienda: consiguieron una mayoría para convocar a sesiones, votar emplazamientos, dictaminar, volver al recinto, conseguir el quórum y aprobar los proyectos con mayoría simple. Así de engorroso como se lee fue la mamushka política que la oposición necesitó para aprobar las leyes de financiamiento universitario, emergencia pediátrica y en discapacidad.
Pero esto no terminó ahí, estas tres iniciativas fueron vetadas por el presidente Javier Milei bajo el argumento de que "rompían el equilibrio fiscal". Y la oposición, envalentonada por el dominio de la agenda, contraatacó y juntó dos tercios de los votos en el Senado y en Diputados para rechazar esos vetos. Todo esto que se llevó dos párrafos de este artículo ocupó largos meses de trabajo en los que la oposición impuso su relato y sus temas frente a un oficialismo que debió correr de atrás.
La llegada de Patricia Bullrich
Con una Victoria Villarruel completamente desautorizada por la Casa Rosada, la llegada de Patricia Bullrich al Senado fue un alivio para los aliados. "Nosotros queríamos cooperar, pero no había una referencia ni una voz autorizada que pudiera coordinar las sesiones ni las votaciones", deslizó uno de los aliados.
La exministra de Seguridad comenzó a caminar los pasillos del Congreso con un listado de poroteo debajo del brazo y jugó a armar y desarmar. Logró que Francisco Paoltroni (Formosa) volviera al bloque oficialista y Luis Juez (Córdoba) blanqueara su devoción por Javier Milei, a pesar de haber llorado frente a cámara por los dichos del presidente contra las personas con discapacidad, entre las que se encuentra el hijo de este senador.
También logró la desarticulación del bloque del PRO en Diputados. Una decena de legisladores impulsados por su hombre de confianza Damián Arabia dejaron el bloque que preside Cristian Ritondo (Buenos Aires) para migrar a la conducción violeta de Gabriel Bornoroni. Además, convenció a la senadora peronista Carolina Moisés (Jujuy) de irse del bloque kirchnerista y desarticuló aún más a la bancada de José Mayans (Formosa).
Sobre esto, el senador por Mendoza Rodolfo Suárez (UCR) señaló: "Con la llegada de Patricia Bullrich la dinámica ha cambiado, mucho más diálogo y búsqueda de consensos entre las fuerzas que integramos la Cámara. Veo muy positiva esta etapa para lograr mejores leyes". "Trabajo mucho con ella y noto una especial predisposición a lograr con firmeza, mantener el rumbo", sumó su coterránea Juri.
Con la llegada de Patricia Bullrich, y la de Diego Santilli (primero como ministro del Interior y luego como jefe de Gabinete), La Libertad Avanza tuvo una dosis de pragmatismo en el Congreso. "Si no están los votos, no se trata. Al recinto no se va a perder", repitió una y otra vez la senadora en las reuniones con los aliados. Así, tuvo que sacar artículos de la Ley de Presupuesto 2026, demorar la Ley de Glaciares y la reforma laboral (que también tuvo varios recortes) para asegurarse la victoria.
Pero esto también fue un bumerán porque de los seis títulos que tenía el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, solo se aprobaron dos. Tal vez una de las derrotas más duras para el Gobierno.
La salida de Manuel Adorni
El Gobierno entró triunfal al 2026, con una primera minoría en Diputados y un crecimiento exponencial en el Senado. Esto le permitió en febrero sancionar las leyes de reforma laboral y la de minería.
Pero este capital político se dilapidó muy rápidamente. Se desvaneció en el aire. Todo comenzó a cambiar el 12 de marzo cuando se conoció una foto de la esposa de Manuel Adorni, Betina Angeletti, a bordo del avión oficial. Y de ahí todo fue en picada para el Gobierno que dedicó demasiada energía en cubrir a un funcionario que ya tenía el boleto picado.
Pero la decisión del Gobierno de defenderlo llegó al punto tal que el 29 de abril, el presidente saltó arriba de la granada y fue él mismo al Congreso de la Nación a acompañar a su funcionario en una presentación de informe de la gestión.
A las pocas horas Patricia Bullrich, que también había ido a defender a Adorni, salió a pedir abiertamente su renuncia. Y desde ahí todo fue más gravitante. Los pedidos de moción de censura se amontonaban en el Congreso y las estrategias para dilatar el tratamiento se volvían cada vez más lejanas.
Así, los mil días de Javier Milei en el poder fueron un sube y baja de adrenalina, donde un joven experimento político debió aprender a jugar a la política para dominar uno de los terrenos más complejos como es el Congreso.


