José Luis Manzano, de Tupungato al corazón del poder y al control de recursos estratégicos
José Luis Manzano es "Chupete" para la política y "Cototo" en Tupungato. Médico, empresario y, sobre todo, político. Cómo creció de la mano de la habilidad para los negocios. Energía, política y relaciones.
Quién es José Luis Manzano.
NA“Adelante señor ministro”. Con esa frase un antiguo empleado de Casa Rosada le daba la bienvenida a José Luis Manzano. El detalle es que ocurrió cuando “chupete”, como lo conocen algunos, o “Cototo”, como le dicen los más íntimos, hacía 20 años que había dejado de ser funcionario público; pero aún lo recordaban. “Parece que dejó una marca”, dice el dirigente político que comentó la anécdota y que sirve para ilustrar cómo el mendocino que se transformó en uno de los hombres más poderosos de Argentina y levanta el perfil al adquirir empresas que administran recursos estratégicos.
El peronismo es un movimiento político pragmático, que tiene en el ejercicio del poder uno de sus pilares. José Luis Manzano es peronista y político, pero ejecuta esas máximas en el mundo de los negocios. Se retiró de los primeros planos de la vida partidaria, pero no dejó los vínculos y, menos, su influencia. Fue opositor a Alfonsín y pieza clave en la primera etapa del menemismo junto a otros mendocinos, como Roberto Dromi y Eduardo Bauzá. Cuando dejó los cargos públicos se mudó temporalmente a Estados Unidos. Allí dio el salto: sus vínculos con el empresario Jorge Mas Canosa le permitieron tener capilaridad en el mundo de los negocios a otra escala. “Espero ganar más dinero”, decía en broma en una entrevista realizada a su regreso a la Argentina.

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Con el empresario de origen cubano se metió de lleno en el negocio de las comunicaciones y los medios. El mismo pragmatismo que los caracterizó en Argentina, lo mantiene a nivel global. Hoy tiene vínculos con el gobierno de Donald Trump, líder republicano. Pero desde años también estrechó lazos con el Partido Demócrata: tiene contacto directo con la familia de Joe Biden y hasta el hermano del expresidente, Jim, estuvo en su casamiento. También gestó una amistad con Albert Arnold Gore, es decir Al Gore, exvicepresidente de Estados Unidos, a quien también trajo a Mendoza.
Manzano se recibió de médico con medalla de oro pero nunca ejerció, fue militante peronista antes que hombre de negocios y ministro del Interior antes de convertirse en uno de los principales actores de la energía argentina. La historia de José Luis Manzano atraviesa cuatro décadas de peronismo, privatizaciones, medios, petróleo, electricidad, gas y minería. Hoy, a los 70 años de su nacimiento en Tupungato, su nombre vuelve a aparecer en operaciones clave que reconfiguran sectores estratégicos del país tras quedarse con EDENOR, Metrogas, Telefe y crecer en Vaca Muerta y la minería.
Hay una particularidad en su vida: pocas veces su trayectoria puede explicarse solamente desde el lugar que ocupaba en cada momento y cada etapa parece haber sido el puente hacia la siguiente.
Corpóreo
Hasta hace algunos años Manzano era un fantasma omnipresente: se lo mencionaba como operador detrás de transacciones, empresas y decisiones políticas relacionadas, sobre todo, con las concesiones de recursos estratégicos y empresas de servicios. Hoy tomó cuerpo. Su holding se quedó con el control de Matrogas, la principal distribuidora de gas natural del país (de la que ya era parte). Ya era dueño de Edenor, la principal distribuidora eléctrica, y de EDEMSA, la firma mendocina que sirvió de puntal para el desarrollo del plan de expansión en el mundo energético. En el petróleo logró expandirse con una habilidad inusual que tuvieron como punto de inflexión las licitaciones provinciales, particularmente en Mendoza.
Comenzó logrando concesiones sin tener experiencia, pero ejecutando maniobras inmobiliarias con esos activos, de la mano de una red de sociedades que confluían en un mismo holding: Andes Energía o su empresa madre, Integra Capitals. Ahora con Phoenix, esa expansión se concretó en Vaca Muerta, donde pasó a ser un actor relevante. Tiene las áreas Mata Mora Norte y Mata Mora Sur, y Confluencia, donde produce más de 25 mil barriles de petróleo no convencional por día. Es el equivalente a la mitad de petróleo de todo Mendoza, por poner una escala. También este año se quedó, junto con algunos de sus socios, con el negocio de Raizen Argentina; es decir Shell, que incluye una red de estaciones de servicios y una refinería.
La expansión incluyó más medios como TELEFE, que se suma a América. Fuera de Argentina, también crece: el año pasado se quedó con la sucursal peruana de Telefónica y crece su presencia en Venezuela, donde también aprovecha los buenos vínculos con el gobierno de EEUU.
La tierra prometida
El Valle de Uco es una especie de tierra prometida para los inversores en proyectos productivos y tierras por el valor de sus recursos naturales y la belleza. Tupungato es, también, un pueblo donde se conocen todos. Además de los vinos de Gualtallary, el volcán, La Carrera y otros sitios emblemáticos, mantiene los vínculos y tradiciones de aldea. Manzano nació allí, el 9 de marzo de 1956. Vive en Suiza pero, aseguran, donde va, reafirma verbalmente que es del departamento del Valle de Uco, donde no lo conocen con el sobrenombre de Chupete, como le dicen en la política. Manzano es “Cototo”. "Era cogotudo, agrandado y se creía fachero. Entonces le quedó Cototo", aseguran personas del lugar. "Brillante, inteligente", repiten cuando MDZ pregunta sobre él y su infancia y adolescencia. Menos elogiosos son quienes lo asocian a los negocios, la forma de vincularse y la adquisición de tierras en el Departamento en el que nació y aún tiene familiares.
Su familia tenía fincas. Su hermana, Zulema o Zuly , como la llaman, sigue viviendo en el departamento. Manzano amaba a sus dos sobrinos, ambos fallecieron, uno de un accidente y otro de una enfermedad terminal. zuly siempre ha sido muy querida en el departamento y mantiene vínculos comunitarios. Es muy religiosa y su hermano envía fondos y a través de ella, se ocupan de colaborar con merenderos y personas que tengan pocos recursos siempre que sean del departamento.
“El Cototo” transcurrió casi toda su vida escolar en Tupungato, en escuelas públicas. La primera etapa de la primaria la cursó en la Escuela Alberdi, de El Peral, y luego se fue a la escuela Chaco, en el centro de Tupungato. La secundaria también la hizo dividida La primera etapa la cursó en la escuela Sarmiento. En quinto año se mudó al Liceo Militar. Pupilo en la ciudad de Mendoza para hacerse “subteniente de reserva” y con la idea de seguir medicina luego.
Un año después, ingresó a la carrera de Medicina a la Universidad Nacional de Cuyo. Vivió con otro tupungatino en una pensión en el centro mendocino. Se trata de Sergio Omar Gallardo Musso, quien estudió Derecho. Su carrera universitaria comenzó en 1973 y terminó en 1980. Su especialidad fue Medicina Laboral. Aunque fue medalla de oro, nunca ejerció la profesión.
En esos años oscuros de la dictadura, comenzó a militar en el peronismo, por lo tanto, estuvo en "las listas negras". Se comenta que estuvo escondido 20 días en la casa de una familia amiga de su hermana en Tupungato y que para llevarlo a ese lugar, lo escondieron en el baúl de un Peugeot 504 gris. Su temprana militancia política lo llevó a convertirse en uno de los jóvenes dirigentes peronistas que buscaron reconstruir al justicialismo después de la dictadura.
La Casa Rosada de Manzano
A comienzos de los años 80, aquella militancia empezó a transformarse en carrera política. Manzano llegó a la política institucional con una velocidad poco habitual. En 1983, con 27 años, ingresó como diputado por el Partido Justicialista y rápidamente se convirtió en uno de los dirigentes de la renovación interna del peronismo mendocino y nacional.
El escenario era el de la recuperación democrática. Raúl Alfonsín había ganado las elecciones presidenciales y el peronismo debía reconstruirse después de la derrota. En ese proceso, Manzano apareció como parte de una generación que pretendía desplazar a los viejos liderazgos y modernizar al PJ. Entre 1983 y 1989 fue diputado nacional y llegó a ocupar la jefatura del bloque peronista. Su ascenso fue veloz y lo colocó en el centro de las discusiones políticas nacionales.
"El bunker del peronismo mendocino de esa época era la casa de Manzano, la casa de los padres de Tupungato. Era una casa de color rosada. Una de las habitaciones tenía las paredes forradas con alfombras persas, de las que era fanático", cuenta un dirigente de la época a MDZ.
La política comenzó entonces a darle algo que sería determinante para el resto de su vida: conocimiento del funcionamiento del Estado, contactos y una red de relaciones que trascendía las fronteras de Mendoza. En Tupungato hay un silencio ensordecedor. "Todos saben que es dueño de una porción enorme de tierras, vinculadas a la Cordillera. Gualtallary es de él pero cada vez hay más tierras que son de Manzano y nadie se queja", aseguran.
La llegada de Carlos Menem a la Presidencia en 1989 cambió definitivamente la dimensión de su carrera. Manzano pasó a integrar el círculo central del poder menemista. Fue ministro del Interior entre 1991 y 1992, en una etapa marcada por la transformación económica del país, las privatizaciones y la reorganización del Estado. Su designación quedó formalizada en agosto de 1991.
Desde ese lugar participó de una de las etapas más controvertidas de la historia económica argentina: la transformación del Estado durante el menemismo. Su figura quedó además asociada a una frase que atravesó su trayectoria pública. El periodista Horacio Verbitsky le atribuyó la expresión “Yo robo para la corona”, utilizada como referencia a la relación entre política, poder y corrupción durante aquella etapa. La frase terminó convirtiéndose incluso en el título de un libro sobre el menemismo. El propio Manzano desacreditó esa idea y atribuyó todo a una operación de la propia política que, según él, repitió esa frase puertas afuera de las oficinas. “Nunca he robado, ni he dejado que roben”, dijo sobre su paso por la función pública.
Pero mientras su imagen pública quedaba fuertemente asociada al menemismo, Manzano comenzó a preparar una segunda vida.
En diciembre de 1992 dejó el Ministerio del Interior y poco después se alejó de la política activa. En 1993 viajó a Estados Unidos. Fue allí donde comenzó una de las transformaciones más importantes de su vida. Luego de especializarse y gestar una fuerte relación con Mas Canosa, fundó Integra Capital, empresa que se convertiría con el tiempo en el vehículo desde el cual Manzano desarrollaría buena parte de sus inversiones. La propia compañía lo identifica como su fundador y presidente. El hombre que había construido su poder desde el Estado empezaba a construirlo desde el sector privado. El regreso de Manzano a la Argentina estuvo acompañado por una sociedad que se convertiría en una de las alianzas empresariales más importantes de Mendoza: Daniel Vila.
En el mundo de la energía y los recursos naturales hay un salto importante que comienza a darse desde 2007. La salida de empresas extranjeras que habían sido parte de la primera ola privatizadora vendieron activos y Manzano, junto a otros empresarios, estaban atentos. Primero adquirió Edemsa, en triangulación con otros empresarios mendocinos y con Ketsal como estandarte. En 2008 consiguió 7 de las 11 áreas petroleras que el Estado licitó, tras varias polémicas (primero se suspendió la licitación y luego le adjudicaron más activos de los permitidos). Con esas concesiones, se paró de otra manera y negoció, por ejemplo, con YPF para venderle derechos. El crecimiento hizo que Integra divida las unidades de negocios. La parte de energía eléctrica fue canalizada a través de Andina PLC, que tiene entre sus naves a EDEMSA y EDENOR. El sector petrolero quedó en Andes Energía, donde confluían una serie de marcas como El Trébol, Ketsal, Kilwer, Grecoil, Selva María y otras. Hoy todas están en el marco de la empresa Phoenix.
La propia compañía se definía como especialista en administrar y negociar activos complejos y, sobre todo, en negocios regulados. Y así lo hizo. Con EDEMSA, por ejemplo, logró hitos relevantes: no pagó por años la energía a CAMMESA y consiguió que el Estado mendocino le admita ingresos no percibidos. Con esa llave logró una renegociación altamente favorable: 20 años extra de concesión con menos canon, tarifa plena y una autorización para usar la empresa con otros fines. Cammesa le dio, con autorización legislativa y del Ejecutivo, un plan de pagos altamente conveniente. Tras esas operaciones, los accionistas de EDEMSA, con Manzano a la cabeza, compraron EDENOR. Luego, EDEMSA se endeudó en 400 millones de dólares con el mercado de capitales. Ahora, en una jugada esperada, se quedaron con la principal distribuidora de gas del país en otra transacción firmada con YPF.
En Mendoza se quedó con el proyecto Potasio Río Colorado, una mina es un dolor de cabeza para la política mendocina. Tras el fracaso de Vale y la infructruosa búsqueda de inversores en el mundo, Manzano se quedó con el proyecto a través de Minara Aguilar. Desde hace más de un año debería estar en marcha la planta piloto para producir. Pero el plan de inversiones no se cumplió y hay, nuevamente y como ocurrió con otros proyectos, cruce de reproches legales por los incumplimientos del Estado y la empresa. El gobierno de Alfredo Cornejo mantiene en reserva el resultado de esas negociaciones y qué ocurrirá con el plan de inversiones de hasta 1000 millones de dólares que incluía el contrato.
Manzano está radicado en Suiza, pero hoy es uno de los hombres de negocios más influyentes de Argentina. Es consultado por empresas de todo el mundo sobre inversiones en el país y también en el entorno de Javier Milei.






