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Intervención de Estados Unidos: las empresas mendocinas que buscan expandir negocios en Venezuela

Con la crisis generada en Estados Unidos, hay empresas que ven oportunidades de negocios. Petróleo e infraestructura energética. El rol de José Luis Manzano y la "esperanza" de IMPSA.


La injerencia de Estados Unidos en Venezuela cambió el escenario regional y más allá de las implicancias geopolíticas, para algunas empresas se abren oportunidades de negocios. Y hay dos grupos “nacidos y cridados” en Mendoza que en la crisis, ven una oportunidad gestada desde los intereses de Estados Unidos en el país caribeño: el petróleo, la energía y la infraestructura.

Integra Capital, de José Luis Manzano, y la metalúrgica IMPSA tienen o tuvieron presencia en Venezuela y ahora podrían potenciarla de la mano de Donald Trump. Y en eso están, pues depende de negociaciones con esa potencia para poder avanzar en futuros negocios

Petróleo pesado

Integra es un holding creado por José Luis Manzano que tiene una amplia gama de compañías, con foco en negocios de riesgo y en particular en la energía, minería y petróleo. Esa empresa tiene intereses en Venezuela que ahora se potencian. A mediados de la década pasada compró la petrolera “Lagopetrol”, en sociedad con la empresa francesa Maurel et Prom. A través de esa firma, se asoció con la petrolera estatal PDVSA, que siempre es parte de los consorcios de explotación de recursos. Chevron, ENI, Repsol y la propia Maurel (Lagopetrol) operaron junto con la petrolera estatal venezolana.

La compañía francesa que tiene a Manzano como socio había recibido una licencia específica de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (de Estados Unidos) que le permitía operar e interactuar con empresas norteamericanas mientras ejecutaba negocios en Venezuela. La empresa opera el área Urdaneta Oeste en el Lago de Maracaibo. La situación cambió desde que la administración de Donald Trump aumentó la presión sobre ese país y se revocaron los permisos, algo similar a lo que le ocurrió a Chevron y Repsol. Ahora, con la detención de Nicolás Maduro y la intervención de ese país en los negocios, se abren oportunidades de nuevos negocios, según los allegados a esa empresa. Integra tiene presencia en Venezuela a través de Integra Petróleo y Gas S.A., Integra Oil & Gas (empresa radicada en Panamá que tiene como representante legal a Nicolás Mallo Huergo, presidente de Minera Aguilar y Potasio Río Colorado, entre otras empresas del grupo) y la sociedad con Maurel.

Foto: web PDVSA
Foto: web PDVSA

Venezuela tiene una de las reservas de petróleo más grandes del mundo. Ese recurso estratégico tiene una particularidad: es petróleo pesado y extra pesado, que requiere tecnologías especiales para extraerlo y refinarlo. Es similar, por ejemplo, al crudo que se extrae en yacimiento de Mendoza, como Llancanelo. Ese tipo de petróleo tiene complejidades además por la gran cantidad de azufre, entre otras características. Pero también un mercado particular: es necesario para “cortar” el petróleo liviano que se produce en las explotaciones no convencionales como ocurre en Vaca Muerta. El volumen de reservas hace que Venezuela sea top mundial, pero con esas características. Argentina, por ejemplo, está abajo del puesto 20 en ese mismo ránking, pues muchas veces se confunde la magnitud de las reservas guardadas en Vaca Muerta con la escala mundial. Argentina tiene un rol protagónico entre los países “no petroleros” y más cuando se toman en cuenta las reservas no convencionales.

La intervención de Estados Unidos supone una apertura a los negocios para quienes sigan las reglas establecidas por esa potencia, sobre todo en el upstream, es decir en la extracción de petróleo. Las refinerías de ese país no tienen las certificaciones de calidad necesarias para que los combustibles compitan, pero a largo plazo la reconversión de esa industria podría generar más oportunidades.

Contratos con Chávez que pueden volver

De eso sabe otra empresa nacida en Mendoza pero que hoy tiene capitales extranjeros. La empresa IMPSA hizo negocios en Venezuela durante décadas, proveyendo turbinas, equipo pesado y mantenimiento a hidroeléctricas. De hecho parte de los problemas de la empresa nacida en Godoy Cruz surgieron por la falta de pagos de ese país. En la causa “Cuadernos” Enrique Pescarmona relató que las coimas que pagó durante los gobiernos del kirchnerismo fueron para liberar pagos atrasados en Venezuela. Así quedó ratificado en sus testimoniales y también en la de Rubén Valenti.

Según aseguran fuentes de la industria, con el cambio político en Venezuela podrían destrabarse contratos para abastecer en maquinaria pesada que IMPSA podría producir. Eso, en una segunda etapa, pues IMPSA tiene contratos vigentes que buscarán rehabilitar. Los nuevos dueños tienen vínculos en ese país y muchos más con Estados Unidos, de donde son originarios los capitales. El vicepresidente de la empresa, Juan Manuel Domínguez, trabajó junto a Jorge Mas Santos, dueño nter de Miami y con relación casi familiar con José Luis Manzano. Industrial Acquisitions Fund, LLC es el dueño de IMPSA, que logró renegociar su deuda de más de 500 millones de dólares.

cornejo impsa

En el balance de la empresa Venezuela es un tema recurrente, pues casi la totalidad de los créditos a cobrar dependen de ese país y aún hay contratos que esperan rehabilitar a través de IMPSA Caribe. “El 92,01% del saldo de créditos por ventas se deriva de sus contratos con CORPOELEC (ex “EDELCA”), una empresa operadora estatal encargada de la realización de las actividades de generación, transmisión, distribución y comercialización de potencia y energía eléctrica de propiedad del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela”, explican en el Balance. Esa deuda es de 60 mil millones de pesos de saldo por ventas, más de 121 mil millones de pesos por contratos de construcción, otros 9 mil millones por mayores costos y 45 mil millones de otros saldos.

IMPSA tería 4 contratos clave. Uno sobre la Central Hidroeléctrica de Tocoma, para la provisión de diez turbinas Kaplan de 223 MW, reguladores de potencia, diez generadores de 230 MVA y otros equipos por un total aproximado de US$ 1.390.040.715. Con la Planta Hidroeléctrica Macagua el contrato preveía la reconstrucción de una generadora de energía hidroeléctrica con diseño, provisión, montaje y prueba de seis nuevos generadores con un valor de US$ 484.000.000. En la Central José Antonio Páez se firmó un contrato para la provisión de 5 rodetes tipo Pelton por US$ 9.600.000. Para el Complejo Hidroeléctrico Uribante Caparo IMPSA fue contratada para los trabajos de rehabilitación de las descargas de fondo de las represas La Vueltosa y Borde Seco por un total de US$ 65.800.000.

Todos esos contratos fueron firmados durante la gestión de Hugo Chavez. Con la llegada de Nicolás Maduro al poder, la situación se complicó. Las negociaciones siguieron incluso hasta el año pasado con esa administración y, según lo especificado en los documentos de IMPSA, buscan cumplirlos. Al menos es lo que entienden con la obra de Tocoma.

“El Directorio de IMPSA entiende que la obra será finalizada, considerando que no hay antecedentes en el mundo de cancelación anticipada de obras de tal envergadura y con el mencionado grado de avance”, explican, luego de citar las adendas firmadas con la administración Maduro y las previsiones presupuestarias.

IMPSA tiene el plan de montaje de esa infraestructura. Pero a largo plazo, piensan, puede ser parte del “plan de modernización”, sobre todo en la industria petrolera y energética. Gran parte de ello dependerá del futuro político del país y de los organismo habilitantes para los negocios que tiene establecido Estados Unidos.