En medio de una nueva avanzada de CFK, Kicillof lanza una corriente federal anti Milei
Kicillof se mostrará en Avellaneda en un nuevo paso hacia su autonomía, sin romper con Cristina Kirchner y con Ferraresi como anfitrión.
Kicillof se mostrará en Avellaneda en un nuevo paso hacia su autonomía, sin romper con Cristina Kirchner y con Ferraresi como anfitrión.
Axel Kicillof presentará, este sábado, en la Universidad Tecnológica Nacional, sede Avellaneda, el Movimiento Derecho al Futuro Federal, en el que esperan congregar veinte mil personas provenientes de todo el país. Entusiasmado por sus recorridas por La Pampa y Misiones, y las reuniones y encuentros recíprocos que tuvieron sus funcionarios con el siempre arisco peronismo cordobés en los últimos quince días, confía en poder hablarle al interior productivo.
Sin gobernadores ni invitados especiales, la actividad sigue teniendo las características típicas de la construcción iniciada por el gobernador desde hace dos años, cuando en La Plata, previa a la elección desdoblada de agosto, inició su armado político. No hay actores viejos, pero por ahora nadie se fue a pesar de que nadie consiguió un mimo adicional a sus pretensiones políticas.
Extrañamente, el Frente Renovador le organizó, en la misma fecha y casi a la misma hora, una actividad con jóvenes a Sergio Massa. El último candidato presidencial del peronismo kirchnerista renovador no tuvo nunca un público de esas características sino que más bien siempre lo compraban por su discurso en favor de la seguridad y la institucionalidad.
El gobernador no ha conseguido tampoco sumar a los intendentes peronistas que en la última elección armaron Somos ni tampoco al siempre díscolo Fernando Grey. Guillermo Britos, en Chivilcoy, Julio Zamora, en Tigre, son dos referencias que pueden abrevar en las filas del MDF, pero por cuestiones intrínsecas a la operatividad Kicillof y sus operadores nunca terminan por abrazarlos. Lo mismo sucede, increíblemente, con el exponente máximo del anticamporismo, Juan Zabaleta.
Tampoco fueron invitados los intendentes que conformaron “La Liga”, compuesto por doce jefes comunales que entendieron que la única manera de “entrar en la discusión grande” era emancipándose de las tres corrientes en pugna. Inteligentes, ahora tienen identidad propia y pretenden que su destino no dependa del humor de sus antiguos aliados externos. Y quien siempre se mantiene alejado de “todas estas roscas” es el malvinense Leonardo Nardini.
“Si alguien va esperando que haga una declaración fuerte contra Cristina, Máximo (Kirchner) o Mayra (Mendoza), que no vayan ni lo sigan por youtube”, dijo uno de los organizadores del encuentro que lo conoce como pocos. “No vamos a responder a ninguna agresión ni acusación aunque duela y la consideremos injusta”, aclaran.
En el entorno del gobernador sostienen, desde siempre, que el voto propio del cristinismo no tiene otro destino que ir con él y que por eso es contra natural pelearse a cielo abierto. “Ojo, no queremos que nos tomen como pobres carmelitas dando lástima. Realmente creemos que es al pedo discutir por los medios todo esto”, confió el mismo operador kicillofista.
Las pelotitas en el aire
El gobernador, con su manera poco clásica y hasta poco peronista de hacer las cosas, no es un conductor típico a los que los intendentes y dirigentes del peronismo kirchnerista renovador están acostumbrados. No baja línea, no ordena ni tampoco invita a asados. No habla de fútbol y mucho menos se distrae con cuestiones menores, tan habituales para romper el hielo o iniciar una conversación.
Por eso es poco probable que surja un “candidato natural del espacio para competir por la gobernación”. De los anotados, hay dos que corren con ventaja. El más organizado y que podría ser declarado candidato del “consenso” es Julio Alak, el intendente de La Plata. El otro es Gabriel Katopodis, que le lleva un campo en todas las encuestas pero tiene la contraindicación de ser el más parecido al propio Kicillof, para lo bueno y lo malo también.
“Nunca se encuadra con nadie”, es la queja que alguna vez patentizó Máximo Kirchner sobre la figura del “griego”. Alak, en tanto, es todo lo contrario y no duda en armar dejando a todos contentos. Después hay otros que intentarán participar de esa discusión dentro del MDF como Jorge Ferraresi, Fernando Espinoza y Andrés “El Cuervo” Larroque, entre otros.
La idea que ronda por la cabeza de Massa, los intendentes de La Liga, Nardini y el MDF es que haya una PASO para discutir el candidato a gobernador y, si se mantienen, el mismo día discutir los candidatos presidenciales que quieran competir contra Kicillof. Si el gobierno nacional consigue suspender la realización de las primarias, hay bastante consenso para realizar una interna clásica, donde ahí sí pesará mucho más la lapicera de la presidenta del PJ, Cristina Fernández de Kirchner. En la práctica, será José Mayans quien lo haga en su lugar porque ella no puede ejercer ni siquiera ese cargo.
Al competir en una PASO, las elecciones generales de la provincia se unificarán con las nacionales y se terminará el sueño de desdoblar el debate bonaerense del nacional. Y en octubre, o la fecha que defina Javier Milei, se irá a votar el mismo día pero en dos cuartos oscuros diferentes.
Este paso para atrás dado por Kicillof descoloca su siempre monolítico y lineal discurso. Se piense igual o no, el gobernador no suele desdecirse ni contradecirse. Hace un año se cansó de explicar que era “imposible, se tardará muchísimo más” con el proceso de elección simultánea, con dos boletas y aulas diferentes. Súbitamente, parece que el año próximo los habitantes de la Provincia de Buenos Aires podrán hacer todo mucho más rápido de lo que no habrían podido hacer un año atrás. Con los mismos fiscales, las mismas escuelas, y más población.


