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En la hora de los depredadores, Milei profundiza su alianza con Trump y el resto mira sin saber qué hacer

Signos del momento. Esperanzas blandas, sin sustento más que el querer creer. El fracaso del pasado habilita nuevas experiencias, desprejuiciadas, alejadas de los derechos preconcebidos. La nueva inquisición política, como la que ejercía Alberto Fernández cuando criticaba altivamente cualquier cuestionamiento a la cuarentena eterna, ahora se repite: Milei y sus seguidores abusan del fracaso pasado para justificar sus decisiones actuales.

Gemelos, pero en lugar de Schwarzenegger y De Vito, el mundo real muestra a Milei y Trump con líderes de un nuevo proceso. 

Gemelos, pero en lugar de Schwarzenegger y De Vito, el mundo real muestra a Milei y Trump con líderes de un nuevo proceso. 

Getty Images

La política está en receso. El oficialismo activa contactos con gobernadores con el único objetivo de conseguir la aprobación de una reforma impositiva y laboral que los afecta directamente en lo que más necesitan: plata.

Por ahora están escondidas sus altísimas disidencias internas, pero que se mantengan guardadas en un placar no significa que no existan. Pueden aparecer intempestivamente, como activadas por la propia presión que corroe día tras día la confianza y los vínculos.

Fuerza Patria inició un lento pero inexorable camino a la reconfiguración. Nadie puede confirmar que subsista mucho tiempo más la alianza entre los Kirchner, madre e hijo, Axel Kicillof y Sergio Massa, que nunca se fue y aún los guía.

Cada uno se ve para sí un futuro diferente. O al menos eso intentan armar. Cristina y su primogénito no tienen dudas sobre su camino. Ellos no doblan, no guardan las banderas y, con su núcleo duro, pero fundamentalmente por su organicidad, saben que son imprescindibles para sus todavía socios. Si La Cámpora decidiera sacar los pies del plato o los dejaran sin uno, esta agrupación armaría 135 candidatos propios que provocarían una segura derrota, por lo menos, de veinte intendentes pertenecientes al Movimiento al Futuro. Y ni que hablar de la posibilidad de retener la provincia.

Kicillof no tomó la decisión de ensanchar genuinamente su proyecto político para generar una alternativa lo más parecida posible a lo que fue el Frente Renovador massista de 2013. Parece no sentirlo. Y Massa sigue en silencio, aunque el acoso mediático por sus presuntas vinculaciones con el escándalo de la AFA, Toviggino y Faroni le molesta mucho más de lo que dice.

Esa suma de poder público que le sirvió para controlar miles de variantes inconexas en el pasado es la que ahora lo pone en el centro de la escena. Medios, fútbol, permisos, nombramientos: todo pasaba por él. Aunque no existiese un contrato comercial de por medio, su sola aprobación, para quienes no lo quieren, lo transforma en un socio, cuando en la mayoría de los casos no lo fue. “Es como quererlo casar con cada mina que salió”, justifican.

Mientras se dan estos debates internos, los acontecimientos se precipitan. Javier Milei quedó atado a la extrema moda del todo o nada de Donald Trump. Pura convicción: su criterio personal le impide formatear otra realidad. Debajo de esa burbuja, sin embargo, empiezan a activarse riesgosos síntomas de fatiga económica que volverán a afectar, si se mantienen en el tiempo, la esperanza generada desde su asunción.

Hoy la carrera se activó. ¿Qué llegará primero? ¿El crecimiento de la actividad en los grandes centros urbanos, principalmente los conurbanos, o la desilusión porque no se puede aguantar más? Mar del Plata, que parecía explotar, está en una versión light y módica. La excusa es que no hay playa porque las carpas y los balnearios le ganaron a la arena libre.

Días atrás, un antiguo amigo de Luis “Toto” Caputo terminó sorprendido luego de escucharlo. Es frecuente el diálogo que tiene con él. “Pero me habla de que esta vez es diferente, que hay reservas, que van a venir inversiones… Pero ni se altera cuando le preguntás por los costos en empleo y en la productividad de las empresas que este modelo trae aparejados… ‘Bueno, van a rebuscárselas de cualquier forma’, es lo único que atinó a decir”, confesó el infidente.

La idea de no hacer obra pública hará colapsar las rutas, redes ferroviarias y tendidos preexistentes. No parece tener durabilidad un proceso donde no se gasta nada y lo único que se cuentan son las monedas para hacer frente a viejos compromisos.

La motosierra no frenará en dos áreas: las universidades y la discapacidad. Para un agudo observador, finísimo auditor de conciencias públicas, la sentencia es que “a la Universidad Milei la desprecia porque la UBA lo echó y terminó su carrera en un ámbito privado. Y a los discapacitados…”. La reflexión al respecto es irreproducible.

foto sede afa pilar
Relaciones habituales entre la política, el fútbol y la Justicia empiezan a verse con mayor fluidez. A Milei, que quiso nombrar a Lijo, todavía no se lo ve.

Relaciones habituales entre la política, el fútbol y la Justicia empiezan a verse con mayor fluidez. A Milei, que quiso nombrar a Lijo, todavía no se lo ve.

Sin embargo, todavía hoy muchos gerentes del poder se siguen preguntando qué le ven. Quizás en el arrojo y la inhibición para tomar decisiones haya mucho más de lo que puede mostrar el resto del arco político del país, escondido en un mar de especulaciones, esperando un momento que nunca va a llegar y aferrado a viejos dogmas que le sirvieron en el pasado, pero que hoy, por la rapidez de los acontecimientos, los muestran lentos y sin reflejos. Incluso sin querer abandonar esos dogmas y procedimientos.

La idea del “Todo pasa”, inscripta en el anillo de Julio Grondona, todavía permanece en el inconsciente colectivo de la mayoría de una clase dirigente que cree que todo fenómeno es pasajero. Pero cuando “la IA está fuera de control, el respeto a las instituciones y los derechos se han convertido en algo irrelevante para los autócratas y magnates”, como describe Giuliano Da Empoli, la anormalidad termina siendo la nueva normalidad.

Esa creencia de que todo tiempo pasado fue mejor y de que siguen siendo impunes afecta a todos los centros institucionales del poder. De otra manera no se pueden explicar múltiples episodios en los que se ve fotografiados a intendentes con jueces o fiscales que mandan a allanar viviendas, como lo sufre el denunciante Matías Yofe en la causa por las irregularidades en el manejo de las infracciones presuntamente realizadas por Jorge D'Onofrio y su mujer, Claudia Pombo. Un claro ejemplo de los nuevos vientos lo da el propio Lionel Messi. El astro de la selección, con históricos vínculos con Claudio “Chiqui” Tapia, dejó de sacarse fotos con él. Ahora, el presidente de la AFA no tuvo más remedio que reemplazar esas postales mostrándose con un puñado de intendentes que creen que sigue siendo alguien decisivo en el poder.