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Emilio Monzó y Pichetto empezaron a activar el armado de un frente de derecha con muchos interrogantes

Quieren armar una corriente peronista de centro. Quienes tienen poder territorial los empiezan a escuchar y hoy Monzó tuvo otro nuevo mano a mano con Carlos "Carli" Bianco, el ministro más cercano a Axel Kicillof.


Emilio Monzó se sumó públicamente a la serie de encuentros que venía manteniendo públicamente su nuevo coequiper Miguel Ángel Pichetto con la idea de construir un frente electoral con premanencia peronista no kirchnerista y, en La Plata, se juntaron con los desprendimientos libertarios comandados por Carlos Kicuchi y Fernando Rozas, socios fundadores, junto con Sebastián Pareja, del mileísmo bonaerense.

El peronismo, como se ve, no ha perdido el olfato y olió sangre. La abrupta caída en todas las encuestas de Javier Milei, primero a cuentagotas y en este mes mucho más aceleradamente le hizo recobrar el optimismo. Al igual que lo que sucedió en abril de 2018, cuando luego de la catastrófica derrota electoral del año anterior, donde el peronismo también se había presentado dividido contra Mauricio Macri, ahora los tiempos parecen haberse acelerado, por lo menos un mes.

En el atropello por iniciar rápidamente el camino para la vuelta al poder, Monzó volvió con su viejo rol de “armador”, algo que parece haber caído en desuso. Su historia política en la Provincia de Buenos Aires empezó en Carlos Tejedor, donde fue intendente, y pasó por el Ministerio de Asuntos Agrarios, en la época de Daniel Scioli peronista kirchenrista. Algo del tema del peronismo territorial conoce.

Con Pichetto, quien se reunió con Cristina Fernández de Kirchner para explicarle su idea y escuchar a la ex presidenta, y Nicolás Massot componen una triada capaz de interpelar, con el conocimiento que da las historias en común, a todos los gobernadores y a la mayoría de los legisladores nacionales y provinciales que ahora están faltos de brújula.

“Somos unos beduinos del desierto del centro y ahora encontramos peronistas, radicales y viejos amigos del PRO que también que también están buscando un oasis en el cual repararnos”, dijo, siempre filoso, el propio Monzó.

Quien todavía no apareció en escena, pero nadie descarta su participación directa cuando haga falta, es Sergio Massa, encerrado para no ahuyentar el aún inconsciente colectivo que lo mantiene alejado de los primeros lugares de las encuestas pero muy activo en todos los frentes. De hecho, tanto los libertarios blues de Kikuchi como los otros referentes legislativos que se desengancharon del “chino” siguen, en la legislatura, todos los lineamientos que él dispone.

Las dudas aparecen cuando se ponen en una pizarra los nombres de los principales referentes de un espacio en común que enfrente a Javier Milei. “No sirve el rejunte”, siempre dicen Monzó y Pichetto. “Hay ideas que no compartimos con Juan Grabois o con los sectores como La Cámpora, pero hay que hablar. Lo que nosotros queremos defender es el equilibrio fiscal, la obra pública con transparencia y la participación de privados en emprendimientos del Estado, que ahora se borronean por el extremo discursivo y práctico del gobierno libertario".

Este frente de frentes, que alguno lo llama Frente Patriótico y otros Frente de la Confluencia, tiene un límite. La dependencia económica y política de la mayoría de los gobernadores con respecto del gobierno nacional. Salvo un puñado, entre los que está Axel Kicillof, no están en ese lote. En la Provincia de Buenos Aires no se sumaron a los acuerdos nacionales no porque no los necesiten, sino porque el gobernador entiende que nada que se emparente con una alianza con el mundo violeta lo puede beneficiar.

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Gustavo Saenz, Rogelio Frigerio, Ignacio Torres, Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Rolando Figueroa, Raúl Jalíl, Alberto Weretilnek y Osvaldo Jaldo, por diferentes cuestiones, algunos por abstinencia de coraje o mera ecuación económica prefieren ir por sus propias reelecciones. Y políticamente hablando a ninguno le interesa competir con un candidato fuerte de la Libertad Avanza por el momento. “Podemos esperar algunos meses para activar”, cuentan en la intimidad. El secretismo vuelve a estar a la orden del día.

Por eso son tan amables en recibir al único operador político habilitado y sin resistencias que tiene el gobierno nacional. Diego Santilli está batallando para que los senadores y diputados nacionales dependientes de los jefes provinciales acepten eliminar o modificar sustancialmente la ley de PASO, aunque esto también afecte los intereses de todos los nombrados, incluido el Ministro del Interior.

Las experiencias recientes de Patricia Bullrich, Diego Valenzuela y algunas más lejanas como las de Ramiro Marra, Joaquín De la Torre y Guillermo Francos no sirven aún como espejo donde mirarse para la mayoría de los nombrados. ¿Qué harán cuando terminen de correr a Santiago Caputo? Más leal que el “Mago del Kremlin” no hay, pero para Karina Milei todos están bajo sospecha ya que pueden dar tanto por su hermano que ella misma. Aunque los cierres que consiga sea a través de chapuceros operadores económicos.