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Elecciones 2025 en Mendoza: tensiones alrededor del voto y los fugaces ganadores

La elección es trascendente. En la superficie se pusieron temas lejos del alcance de la ciudadanía. Pero en Mendoza se decide el futuro de temas estratégicos. La ofrenda de Cornejo a Milei, el renacimiento del PJ y la disputa en la cola.

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Hay una idea marcada en el ADN político de Argentina en la que se supone que en 20 días todo cambia, pero sin embargo en 20 años sigue todo igual. En sus recorridos históricos transmitidos a través de sus monólogos, el genial Tato Bores lo recordaba frecuentemente. Detrás de esa máxima hay una sensación de agobio, de retorno al trauma que puede paralizar. “Otra vez”, dicen padres y abuelos mendocinos frente al anuncio de una nueva crisis. Sí, tan previsible es la distópica vida cotidiana local que las crisis se anticipan. Justo antes de una elección trascendente esos fantasmas vuelven a escena frente al “biombo” en el que los ciudadanos mendocinos y argentinos estarán para elegir legisladores locales y nacionales.

Esa misma idea era citada por el gobernador Alfredo Cornejo, principal protagonista de la elección vernácula, cuando pedía el voto para él y el presidente Milei, su nuevo aliado, tras una campaña electoral en la que se “obviaron los temas” para debatir sobre “modelos antagónicos”, entre buenos y malos que difícilmente alguien pueda identificar solo de un lado del mostrador. Tan extraña es la elección que en la víspera hubo más nombres y protagonistas extranjeros que candidatos: Scott Bessent, Donald Trump, JP Morgan, swap, dólares son de los nombres y términos más usados, en vez de leyes, programa y hasta promesas.

Tato Bores final monólogo

La elección tiene algunas características particulares y una de ellas es, nuevamente, que hay más expectativa por lo que ocurra el día después, por las consecuencias económicas y políticas del voto que por la libertad de elegir. Hay una extorsión implícita gestada desde la peor de la emociones a la hora de elegir: el miedo.

Aunque vida cotidiana de los mendocinos seguirá en la semana con los mismos avatares del viernes, la votación legislativa tiene en juego mucho más que las energías políticas que puedan emanar un resultado. En Mendoza, por ejemplo, será el primer paso para definir la estructura de poder con la que Alfredo Cornejo terminará su mandato y, sobre todo, la plataforma sobre la que deberá gestionar quien lo suceda. Se elegirán, además, los legisladores que tendrán entre sus manos el futuro de algunos de los recursos estratégicos de Mendoza, como el agua, los hidrocarburos y los minerales. Quizá sea, también, los que analicen una de las cuentas pendientes más importantes de la institucionalidad de Mendoza: la reforma de la Constitución, que ya tiene más de 100 años sin cambios relevantes.

Escenarios y protagonistas

El menú electoral de Mendoza es engañoso porque son igual de confusos los frentes y hasta las posturas de los candidatos. El Frente La Libertad Avanza y Cambia Mendoza es el principal promotor de la política ecléctica, como lo fue desde un principio la alianza local gobernante. La extraña conjugación de la lista nacional, en la que hay un ex radical libertario, una radical cornejista y un demarchista, es la síntesis más precisa de esa idea. El objetivo principal con el que se construyó la nueva alianza ya tiene un éxito: evitar la dispersión de quienes se suponen piensan parecido. No se habla allí de pensamientos políticos, sino de pragmática política: la idea de Milei y Cornejo era no dividir los electores que comparten. Como sea, Cornejo, Petri y el resto se preparan para ofrendarle un resultado positivo a Javier Milei, un presidente que llega desgastado a una elección trascendente. Ese resultado, igual, puede ser fugaz en medio de la tormenta.

El PJ mendocino tendrá un éxito en su bolso, pues peor que la elección del 2023 no les irá. Por eso las humildes pretensiones de superar los 25 puntos, una aspiración que no parece de un sector que quiera aspirar al poder dentro de 2 años. El desafío para electoral del Frente Justicialista es testear liderazgos, algo que no construye ni se respeta desde hace más de una década. También se pondrá a prueba la convivencia entre dirigentes e ideas que parecen no cuajar en serio, como las del peronismo de los “Intendentes” y el kirchnerismo más duro. Aún no se saldan los rencores entre quienes habían adherido a Néstor y Cristina por conveniencia y ahora lo niegan y quienes tienen una devoción casi religiosa por los dos expresidentes. Ambas visiones sirvieron para bloquear cualquier idea de construcción novedosa y alternativa de poder real.

javier milei en san rafael alf
redo cornejo

redo cornejo

La otra característica es la dispersión de votos en frentes que no son competitivos para aspirar a una victoria, pero que desde el pragmatismo más puro pueden ser funcionales. El Frente Verde, que incluye a los ex aliados de Cornejo de Libres del Sur, Provincias Unidas, que heredó pare de lo que fue la Unión Mendocina, Protectora, los mileiistas del PD y el Frente de Izquierda, que es el más estable de todos, compiten para estar en la cola de la elección con una atomización importante.

Alfredo Cornejo decía que quería “plebiscitar” la gestión provincial, pero en la campaña no hubo tensión sobre los temas que podrían favorecer y, menos, incomodar a quien gobierna. Por estrategia propia e impericia ajena, no se habló de seguridad, institucionalidad, equilibrio de poder o cualquier otro tema que pudiera merecer algún debate tras una hegemonía de una década del mismo equipo de gobierno. Hubo, claro, otra razón más contundente: la híper nacionalización de la elección. Esa idea de “elegir entre modelos” que borró cualquier posibilidad de plantear matices y “temas”.

En Mendoza se elegirán 19 senadores y 24 diputados que renuevan las mitades de cada cámara. La salvedad de Diputados es que seguirá funcionando con 47 integrantes por la extraña situación de mantener una legisladora suspendida y sin reemplazo, por lo que la oposición ya tiene una banca menos desde el arranque.

El primer punto de interés político e institucional está en saber si el oficialismo mantendrá la mayoría con la que Cornejo y Suarez gobernaron y que les permitió ejecutar una enorme cantidad de reformas y también generar una capilaridad sobre el Poder Judicial, cuya conformación está íntimamente ligada a la composición legislativa. Del resultado de la elección dependerán otros cambios, que podrían incluir acelerar reemplazos en espacios clave del Poder Judicial (como el Ministerio Público), o hasta la misma Corte. Vale decir: el noviembre se elige el presidente de ese tribunal y con la enorme capilaridad que tiene con la política el máximo tribunal, la energía que emane el resultado de las legislativas podría influir en la continuidad o no de Dalmiro Garay.

La nueva legislatura tendrá en sus manos, además, el futuro de los recursos naturales renovables y no renovables que serán parte del eje del desarrollo futuro de Mendoza. Es que ya sin tiempo para más prórrogas, el Gobierno enviará para su análisis el Plan Hídrico elaborado por el Departamento General de Irrigación, donde se pondrá de manifiesto hacia dónde y cómo se puede llevar agua y, sobre todo, cuánto saldrá. Además, el trunco Código de Aguas también será enviado. La expansión del plan de desarrollo de la minería será un tema central de la próxima legislatura. La autonomía municipal, que de manera incipiente se cuela en los debates, también; pero con un tema más relevante al que ya no le queda más margen de prórroga: la reforma de la Constitución provincial.