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El Gobierno no alcanza a dimensionar el problema que generaron los créditos del Banco Nación

La gente sigue “bancando”, pero con más dudas. El respaldo a Milei se diluye y crece la idea de que “son todos lo mismo”. El oficialismo no logra salir del escándalo de Adorni y suma polémicas por créditos, mientras la oposición sigue sin reacción.


El lunes por la mañana, el dirigente gremial se paró delante de la asamblea que había sido convocada la semana pasada, cuando aún no se tenía conocimiento de la escandalosa distribución de los créditos del Banco Nación para diputados y funcionarios nacionales, y lo primero que preguntó fue: "¿Cuántos de ustedes pudieron conseguir un crédito hipotecario del Nación? De 250 solo tres me dijeron que sacaron uno, pero mucho menos monto".

Quien grafica esto es Miguel Ponzo, secretario de organización de UPCN, ante la consulta de este medio sobre si conocía algún empleado de carrera que pudo acceder a un crédito hipotecario similar o un poco menor que el que consiguieron diputados nacionales y funcionarios que hasta ayer nomas militaban por el cierre del Banco Nación o festejaban los despidos masivos de la estructura pública.

Hay veces que se prefiere creer y por eso algunos opinan que es todo un malentendido y que en lo formal no hay objeciones entre los ingresos denunciados y los montos aprobados para ellos. Sin embargo, la verdad estaría en otro lugar, más vinculado con las operatorias opacas de todos los tiempos en donde personas necesitan blanquear sus ingresos con montos provenientes de una transacción oficial. "No hay nada mejor que enjuagar el negro con plata blanca", dice el experimentado operador y exfuncionario del banco que conocedor de este modus operandi y de quienes tratan de conseguir una comisión al informar a posibles interesados.

Los operadores de este mundo paraoficial recuerdan a antiguos y nuevos operadores dando vuelta por las oficinas o dejando sus datos personales a secretarios parlamentarios en las que le proponían darle instrucciones de cómo conseguir un "hipotecario a tasa subsidiada".

El Banco Nación es una de las pocas empresas habilitadas para pautar con los medios y los periodistas además de otros organismos como Aerolíneas Argentinas e YPF. Y la mala prensa desatada por la noticia de los créditos hipotecarios para funcionarios públicos y legisladores le pega en el riñón de otra figura cercana al mundo de Karina Milei, la legisladora porteña, Pilar Ramírez.

Ni Ramírez ni Darío Wasserman, su esposo y presidente del Banco Nación, creen que la difusión del episodio de los créditos oficiales haya una operación producto de la interna que tienen la hermana del presidente y el asesor presidencial Santiago Caputo. Sí preocupa la trascendencia que tomó el tema y la poca eficacia que han tenido en el gobierno para frenar la discusión pública.

Hoy un muy importante referente provincial, que elije creer, también especulaba con que todo fuese producto de una manipulación mediática. Su indignación era casi similar a la del presidente Javier Milei porque no encontraba en el otorgamiento de créditos oficiales un elemento de crítica hacia el Gobierno.

A esta situación están llegando quienes se subieron en algún momento al mundo libertario y ahora deben esperar que ese barco no se hunda. Antes miraban algunas cosas con escepticismo pero ahora se aferran al discurso oficial como si la parte crítica hubiera sido obturada.

"Los sobrinos están dejando muy mal al Gobierno", se sinceró otro que no se sorprendió con la decisión adoptada por Sandra Pettovello, quien al conocer que su jefe de Gabinete, Leandro Massachessi, había sacado un crédito del Nación, lo echó inmediatamente.

"Ella es así. No lo consulta con nadie, y es una de las pocas, sino la única que no necesita validación presidencial para tomar decisiones. Pero en esta oportunidad expuso a todo el mundo, incluido a Javier y a Karina Milei", confesó.

"¿Quiénes son los sobrinos?", le preguntó MDZ. "Los Menem y Santiaguito (Caputo). Van a estrolar la calesita por la pelea que tienen", afirmó.

La mesa política avanza con la agenda legislativa, mientras afronta el caso Adorni

La mesa política, "dibujada" por que hay cuestiones centrales de las que no se hablan. Todos pueden ser traidores si preguntan o plantean.

Los dos planos de la "Ética del Estado" quedaron en evidencia con la decisión de la ministra de Capital Humano y las explicaciones posteriores dadas por el ministro Luis Caputo, quien parece no comprender la delicada situación económica por la que pasan los empleados estatales y los que no lo son.

En el mundo libertario, los coordinadores distritales están que trinan porque "como nunca ahora nos putean. Inclusive los nuestros, que pusieron plata para hacer campaña o fiscalizar, y a los que nunca le dieron un lugar en ninguna oficina pública, ahora nos tratan de boludos porque ni siquiera conseguimos un crédito".

"Para peor, en el PAMI nos matan con los recortes en medicamentos y prestaciones. Y encima dejan a muchos peronistas manejando todo", agregan. Son los mismos que se sorprendían con la pulsión al X mostrada por el presidente de la Nación. Lo que al principio se veía como verdades absolutas ahora se consideran una humorada. El líder no puede perder el respeto de sus seguidores, pero ya empezó a hacerlo.

En la población, sin embargo, la experiencia es otra. La consternación recubre todas las charlas pero la paciencia es un poco mayor. No esperaban demasiado del "Loco" y ahora solo atinan a defenderlo con la simpleza que caracteriza a la gente que actúa de gente. "Son todos lo mismo".