Presenta:

El análisis de Daniela Aruj sobre Javier Milei, Santilli y la campaña 2027: "El bolsillo siempre gana"

En diálogo con MDZ, la consultora política analizó el manejo comunicacional de la crisis, el rol dialoguista de Santilli y el desafío de Milei de cara a 2027.

Daniela Aruj habló con MDZ sobre el desafío de Javier Milei de cara a 2027 y la comunicación del Gobierno. 

Daniela Aruj habló con MDZ sobre el desafío de Javier Milei de cara a 2027 y la comunicación del Gobierno. 

MDZ Audiovisual

En medio del reacomodamiento del Gabinete y con el escenario electoral de 2027 empezando a asomar, la consultora política Daniela Aruj analiza con MDZ el momento comunicacional del gobierno de Javier Milei.

Aruj califica el manejo del caso Adorni que golpeó a la gestión como "un caso de lo que no debe hacerse" en comunicación, celebra el perfil dialoguista de Diego Santilli y advierte que ninguna narrativa sobrevive al veredicto de la economía real: "El bolsillo manda, siempre el bolsillo gana".

En diálogo con MDZ, Daniela Aruj también repasa el nuevo mapa de la comunicación política —donde las redes conviven con territorios en los que "todavía se hace campaña con el megáfono"—, evalúa las chances de reelección de Javier Milei, describe a una oposición fragmentada con Axel Kicillof como única figura posicionada, y presenta las herramientas que su equipo lanzó para medir la conversación digital de los gobernadores y ordenar el caos de las encuestas.

Entrevista completa

-¿Cómo viste la comunicación del Gobierno mientras transcurrió el escándalo del caso Adorni que salpicó al entonces jefe de Gabinete?
-Qué pregunta, empezamos fuerte. No había comunicación, porque la comunicación venía de afuera hacia adentro. La comunicación del Gobierno fue torpe, sin estrategia, desorganizada, muy variable. Realmente fue grave lo que hicieron en materia de comunicación, y sobre todo el tiempo que dejaron pasar para poder tomar decisiones. La verdad que es un caso de lo que no debe hacerse en comunicación y en construcción de imagen.

-¿Y qué debería haber hecho el Gobierno?
-Es entendible que a personas del riñón, tanto del Presidente como de su hermana, no las trataran de la misma manera que hubieran tratado a cualquier otro funcionario. De todas maneras, de un gobierno que llega con la premisa bien clara de luchar contra la casta, de ser distintos, de venir a romper con todas las estructuras que otros no pudieron, se espera que lo hubieran separado del cargo mientras la Justicia investiga.

-¿Cuánto juega una buena comunicación para matizar resultados económicos?
-Una buena comunicación lo que hace es sostener la esperanza del ciudadano. Y hablamos siempre del ciudadano que lo votó, porque el que no lo votó y elige otro espacio, no importa lo que uno comunique: es muy difícil que esa persona venga para el otro lado. Entonces hablamos de los neutros, los que no fueron a votar, los que no se identifican con un espacio, y de los propios. A esas personas les sostiene la expectativa, la ilusión de que eso va a llegar: la inflación va bajando, la economía crece, el dólar está estable, en algún momento eso se traduce en producción, empleo, mejores ingresos. Por ahora no sucede. Si no lográs cumplir con esas premisas, en algún momento la gente se cansa de esperar. Y el bolsillo manda, siempre el bolsillo gana. En última instancia, lo que termina definiendo es eso. Porque podés confiar mucho, pero si no podés llenar la heladera...

-¿Qué observaste de la designación de Santilli como jefe de Gabinete? ¿Le dio aire al Gobierno?
-Por un lado le da esa capacidad que tiene Santilli de comunicarse muy bien con los gobernadores. Es lo que quiere impregnar en su nueva gestión: voy a ser un nexo con los gobernadores, una persona de diálogo, una persona que en lugar de gritar dialoga. Es un aire de unión, alguien que pone de acuerdo a todos los sectores y no genera grietas dentro del espacio de La Libertad Avanza. Por otro lado, deja una gran incógnita, que es qué pasa con el PRO. Fijate que fue interesante: antes de que él entrara a Olivos, de alguna manera Mauricio Macri le estaba diciendo "hola, no te olvides de que sos amarillo", porque está pintado de violeta. Hay que ver si después se terminan recordando que son amarillos y en qué queda todo este acuerdo del PRO y La Libertad Avanza.

-Dentro de LLA se ven mensajes con tonos muy distintos: desde el tono más severo, el grito, hasta voceros como Francos, con un perfil más dialoguista. ¿Es positiva una comunicación tan variada?
-Yo creo que es necesaria, porque de alguna manera equilibra. Si tenés a todos con la motosierra y puteando a los periodistas —lo voy a decir con todas las letras—, si tenés a todo el mundo así, no se habla, no se dialoga, y es una locura. Necesitás que alguien pueda hablar con los actores de la política, porque al final del día esto es política y los que deciden son los políticos, los líderes en cada uno de los territorios. Y acá tenemos líderes de territorio que esperan tener un interlocutor válido, porque les cortaste la obra pública. Tenemos un sistema de coparticipación que hace que sí o sí tenga que haber diálogo. No hay otra más que dialogar.

-¿Cuáles son los principales cambios a la hora de pensar una campaña y la instalación de un candidato, y cuánto impactaron las redes sociales?
-Las redes sociales hoy son el territorio donde se discute la política, cada una con su tinte, con su matiz. Pero los medios tradicionales también siguen siendo relevantes. Yo no soy de las que dicen "murió el medio tradicional, todo es digital". En nuestro país, y en general en toda Latinoamérica, es un crisol: tenemos provincias que funcionan muy bien con los medios tradicionales, donde todavía se hace campaña con el auto que viene con el parlante y el jingle de campaña, donde la gente quiere el "señora, señor". Y hay otros territorios, en general las grandes urbes, donde no conocés a los candidatos: es el caso de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Quiénes son los legisladores de la Ciudad? Nadie te contesta, no los vieron nunca en su vida. Eso impone la necesidad de convergencia de medios y de metodologías de comunicación. No puedo comunicar todo por un solo canal porque no voy a llegar; tampoco puedo dejar de ser el mejor en cada uno, porque va a haber otro más eficiente que me va a sacar ventaja. Y por otro lado está el voto blando: hoy la gente vota más a las personas, y tiene que haber emoción, emocionalidad, credibilidad y confianza. Siempre digo lo mismo, y no me digan que estoy loca: ¿alguien puede tener confianza en un político? Bueno, el que se gane aunque sea un poquito más de confianza que el resto es el que va a tener la posibilidad.

-¿Milei y su campaña?
-Mucha emocionalidad, y tradujo un malestar general sobre la economía. Ahora, ¿lo que lo llevó a la Presidencia le alcanza para reelegir? Va a depender. Argentina es volátil, es el minuto a minuto: hoy todavía es pronto para decirlo. La ilusión, la credibilidad, la tiene bastante alta: estamos hablando de más o menos un 40% de imagen positiva, y la mantiene. De todas maneras, va a tener que reflotar el tema de la economía de una manera que le llegue a la gente y que esa confianza no se le escape. Porque, ¿cómo le vas a decir a alguien "me aguantaste tres años y ahora sí van a llegar los resultados"? No quiero decir "los brotes verdes" porque me hace acordar a los que nunca llegaron. Los resultados no llegan, los servicios aumentan —no hace falta que enumere todo lo que aumenta—, y después vemos el índice de inflación y no se condice con la realidad del bolsillo. Hay que crear una narrativa que sostenga la ilusión y aglutine al núcleo duro. Por ahora tiene una ventaja enorme: la oposición está floja. La vemos como pequeños espacios que no logran dialogar entre sí ni establecer los mejores candidatos.

-¿Las mediciones muestran a alguien de la oposición que encabece, o están todos muy poco competitivos?
-Sin dudas, Axel Kicillof es la figura más mediática, la más posicionada. Primero porque gobierna la provincia de Buenos Aires; segundo, porque hoy es el único que tiene cierta capacidad de enfrentar al Gobierno a través del discurso. Después hay un montón de actores que parecerían tener alguna intención, que no la hicieron pública, y están las ganas de Sergio Massa, que dijo "ojo, que estoy preparado". Finalmente son expresiones de deseo: no hay una contienda real.

-Antes de la grabación mencionaste que están lanzando un ranking de gobernadores que mide la conversación digital. ¿Podrías explicarnos un poco más?
-Sí, tenemos un producto que es un ranking de gobernadores; este es el tercer mes consecutivo que lo llevamos adelante. Es bastante diferente a lo que la gente vio hasta ahora, porque mide solamente el territorio digital, en dos vertientes: lo que sucede en las redes y los medios de cada provincia, con las menciones positivas, negativas y neutras. Con eso se elabora el ranking, y no se queda ahí: se extraen los principales drivers de por qué esa persona quedó primera, segunda o tercera. Eso es un insumo importantísimo para la comunicación política y para la gestión: saber que estás primero porque hablaste de tal tema, y que eso es lo que a la gente le interesa. Siempre se mide sobre la agenda provincial, provincia por provincia. Este mes lidera [Marcelo] Orrego, entre otras cosas por defender los límites de la provincia de San Juan con La Rioja: lo bancó fuerte San Juan. Este material, que suele ser muy caro, es totalmente gratuito.

-También están presentando una herramienta sobre encuestas. ¿Cómo funciona el votómetro?
-Es una herramienta que se basa en un modelo americano que se llevó a cabo en España, y nosotros la traemos de la mano de la Fundación CiGob a la Argentina. Viene a zanjar el problema que tenemos con las encuestas, que son tan diversas que en lugar de informar, algunas desinforman. No puede ser que una persona mida dos puntos en un estudio y mañana otro comunique que mide 5,50. Esto toma todas las encuestas publicadas —hasta ayer eran 116 o 117, porque son muchísimas— y las pondera por encuestadora, por grado de cercanía de los resultados que comunicaron con la calidad, por cercanía con los espacios, por fecha de publicación. Con cinco ponderaciones se hacen muchas iteraciones y eso nos da un promedio. En España resultó muy cercano a lo que sucedió en las elecciones. Son todas herramientas gratuitas para la gente, que buscan poner luz en lugares donde a veces no la hay.

-¿Cuál creés que va a ser el vector fundamental de la campaña?
-Del lado de la oposición van a intentar que sea la economía, sin duda: el lado B de la economía, porque es lo que nos atraviesa y lo que más interpela. Del lado del oficialismo, van a buscar poner a la economía del lado de lo macro: el modelo de país que se está construyendo y que se ordena.