Denuncian un esquema de la industria del juicio tras el cambio de concesionario en el Centro Atómico Bariloche
La empresa de limpieza La Mantovana llevó al Superior Tribunal de Justicia de Río Negro un caso que, según denuncia, expone un mecanismo de demandas laborales en serie.
La empresa de servicios de limpieza La Mantovana denunció ser víctima de un mecanismo recurrente de litigios laborales en el Centro Atómico Bariloche (CAB), que deriva en demandas millonarias sin que exista, según sostiene, una interrupción real del vínculo laboral. El caso, que hoy se encuentra bajo revisión del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, es presentado por la compañía como un ejemplo paradigmático de la llamada industria del juicio.
El conflicto se activó tras la pérdida, en 2024, de la licitación del servicio de limpieza que La Mantovana prestó durante cinco años en el complejo científico. Como ocurrió en otros cambios de concesión, los 49 trabajadores que cumplían tareas en el CAB pasaron a la nueva prestataria. Sin embargo, en esta oportunidad, los empleados se dieron por despedidos e iniciaron acciones judiciales por despido indirecto, reclamando indemnizaciones y diferencias salariales, a pesar de haber sido incorporados de manera anticipada por la firma entrante.
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Según consta en el expediente, tres días antes de la finalización formal del contrato, los trabajadores firmaron su alta temprana en la nueva concesionaria, Linser, cuando aún se encontraban bajo relación laboral con La Mantovana. Días después, se consideraron despedidos, pese a que no existió una interrupción efectiva de las tareas ni una negativa empresaria a la continuidad laboral, de acuerdo con la posición de la firma demandada.
La empresa sostiene que el reclamo se apoya en una práctica no escrita en el CAB: cada vez que cambia el concesionario, el personal cobra una indemnización por la finalización del contrato y continúa trabajando con el nuevo prestador. "Cada 2, 4 o 6 años, el personal cobra la indemnización por la antigüedad y sigue trabajando", explicaron fuentes del sector, una dinámica que —afirman— incentiva reclamos judiciales seriales contra todas las empresas que pierden una licitación.
El esquema se vio agravado, según la denuncia, por el encuadre sindical. Los empleados estaban comprendidos en el Sindicato de Obreros de Maestranza (SOM), pero reclamaron judicialmente diferencias salariales al considerar que debía aplicarse el convenio mercantil, pese a que el Centro Atómico Bariloche no desarrolla actividad comercial. Ese cambio de encuadre fue uno de los puntos centrales del reclamo, que elevó de forma exponencial el monto demandado.
La demanda inicial, que rondaba los 200 millones de pesos, se incrementó con la actualización de intereses judiciales hasta superar los 1.080 millones. En primera instancia, la Cámara Primera del Trabajo de Bariloche rechazó la multa prevista en el artículo 80 de la Ley de Contrato de Trabajo, pero admitió parcialmente otros rubros salariales e indemnizatorios, fijando una condena superior a 814 millones de pesos, cubierta de manera preventiva con un seguro de caución.
Desde la empresa aseguran que el caso expone un patrón repetido: los mismos empleados, asesorados por los mismos abogados, replican demandas similares contra cada concesionaria que deja el servicio en el CAB. Frente a ese escenario, La Mantovana optó por litigar con prueba completa y llevar el expediente hasta el máximo tribunal provincial, con el objetivo de frenar lo que considera un sistema de reclamos que “castiga a quien cumple y convierte cada cambio de contrato en un negocio judicial”.
Ahora, el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro deberá definir si el esquema denunciado configura un uso abusivo del sistema laboral y si corresponde revisar una condena que, para la empresa, sintetiza el impacto económico y operativo de la industria del juicio en la actividad privada.


