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Cortocircuitos, recursos naturales y "refugios nucleares" que impresionan en Mendoza

El Gobierno nacional incomoda con sus formas y genera un efecto censura en el poder. La tensión por la gestión de recursos estratégicos, los Nihuiles y una reconversión empresaria.

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Javier Milei insulta y genera un efecto censura en el poder, al punto de que dirigentes de primer nivel, como los gobernadores, se inhiban de decir lo que piensan. El problema, claro, es que legitiman ese discurso violento y también las formas de gestión, igual de alteradas. En Mendoza es evidente, pues no hay funcionario de primera línea que se ruborice al ser nombrado como aliados de un Presidente sobre el que ya no hay sorpresa: lo que hace algunos meses era temor a lo imprevisible, ahora es confirmación de método. Esa vergüenza se manifiesta en privado, metodología que habla peor del que calla que de quien insulta.

Hay ensayos sobre el impacto que puede tener marcar alguna diferenciación pública, aunque con temor a represalias como límite autoimpuesto. Y habrá más: el mapa electoral del 2027 apenas tiene algunos trazos gruesos.

Los exabruptos de Javier Milei en una escuela secundaria incomodaron a todos.

Los exabruptos de Javier Milei en una escuela secundaria incomodaron a todos.

Los vínculos entre el equipo libertario y el Estado mendocino es más amplio que la gestión de Gobierno e incluye los empresarios aliados al Presidente. El petróleo, la energía y la minería son los sectores estrella y por eso hubo empresarios cercanos al poder nacional que se volcaron hacia esas industrias.

El grupo Edison cobró fama de repente, con un ritmo tan vertiginoso como el que tuvieron que tener para “aprender” de una industria que les era ajena hasta hace poco. Primero avanzaron sobre la distribución eléctrica y dieron un paso importante en Mendoza al quedarse con la gestión de Potrerillos, una represa de bajo nivel de ingresos por generación, pero de altísimo valor ambiental y estratégico para Mendoza. El grupo Edison, con los hermanos Neuss como eje, vieron una oportunidad de oro: sumar en su cartera una empresa que le diera los antecedentes técnicos como generadores de energía para participar de las licitaciones del sistema de represas de la Patagonia. Así ocurrió y en esas licitaciones se quedaron con Alicurá, la primera represa del río Limay, y Cerros Colorados –Planicie Banderita, en el Río Neuquén (que había estado en manos de una empresa mendocina que desapareció: Aconcagua Energía).

Cornejo celebró que el Estado

Cornejo celebró que el Estado "recuperaba" Los Nihuiles, pero no informó quién se haría cargo temporalmente de la gestión, obviando que eran los hermanos Neuss.

El mismo grupo empresario comenzó a gestionar Los Nihuiles por pedido del Gobierno y ante una contingencia subestimada desde el principio: el vencimiento de la concesión (hace dos años) y la falta de un plan de transición. El Gobierno de Mendoza hizo un acto cargado de épica cuando el Estado “recuperó” Los Nihuiles, pero no informó que apenas tres días antes había firmado una contratación directa con la empresa de los amigos del principal asesor presidencial. Ese ocultamiento revirtió el enfoque y generó suspicacias. SI Cornejo hubiera blanqueado que no había quién se hiciera cargo del manejo de Los Nihuiles porque Pampa Energía se retiraba y, renglón seguido, mencionaba que los dueños de Potrerillos lo harían, el daño era mucho menor. En cambio, se descubrió por afuera que existía ese acuerdo y que la situación de Los Nihuiles es mucho más compleja, pues es un sistema hidroeléctrico con una fuerte crisis de infraestructura.

La gestión de esas transacciones están a cargo de EMESA y la efímera empresa Hidroelectricidad Mendocina, creada ad hoc. Para justificar la falta de información, se escudaron en que es un acuerdo entre privados. Es habitual que EMESA use la figura de ser empresa privada para gozar de algunos privilegios y de ser parte del Estado para acceder también a beneficios especiales: contratos, información privilegiada que comparte con socios y, sobre todo, disimular errores. EMESA ha tenido grandes éxitos (como el desarrollo de parques solares y la “incubadora” de inversiones energéticas) y fracasos rotundos (como todos los proyectos de represas, algunos pequeños aprovechamientos hidroeléctricos y licitaciones truncas en renovables) cuyas consecuencias difícilmente hubieras sido inocuas en la actividad privada como lo fueron dentro del Estado. Mauricio Pinti Clop es la cara visible, pero no el titular de la empresa. La compañía estatal de energía de Mendoza tiene el lujo de ser liderada por especialistas no radicados en la provincia, como Gerardo Rabinovich y Daniel Montamat, que están mucho más identificados como especialistas y consultores.

La duda es qué ocurrirá con Los Nihuiles hacia fin de año, cuando deba adjudicarse la licitación. Si hay interesados, quién y cómo se hará cargo de la inversión para poner en funcionamiento las turbinas que están fuera de servicio y el plan a futuro. Se superpondrá ese camino con el proceso para concesionar HIDISA, es decir el sistema de represas y generación del Río Diamante, que también está a cargo de Pampa Energía, con contrato vencido. Pampa Energía y Edison se están conociendo. Son empresas que se convirtieron en socios en el estratégico negocio del transporte eléctrico luego de que la empresa de los hermanos Neuss se quedaran con la privatización, en sociedad con Genneia.

El foco nacional está puesto en el negocio eléctrico y en la necesidad de responder a una demanda que a futuro será creciente. Pero para Mendoza las prioridades son otras. Los diques son, ante todo, sistemas para regular los ríos, para almacenar agua de una estación a otra y regular la oferta de un bien escaso y fundamental. La generación de energía es relevante, pero está en segundo orden de importancia. Así es que, por ejemplo, es habitual la tensión entre el Departamento General de Irrigación y los concesionarios de las represas por el volumen de erogación que se habilita. En el Rio Mendoza con Potrerillos hay, incluso, causas judiciales en la Suprema Corte. Allí radica el valor estratégico de la administración del agua y los intereses que cruzan el tema.

La propiedad de la tierra y la concesión de explotación de los recursos naturales son dos de los temas más importantes de Mendoza. En la zona urbana, por el acceso a servicios básicos, y por el potencial productivo. Desde las delirantes teorías apocalípticas que rodean al campamento VIP de Martín Varsavsky. El hombre debió salir a aclarar que los domos de San Carlos no son “resistentes a un ataque nuclear”, sino un emprendimiento turístico. Hoy, como está el lugar, difícilmente sea sostenible como espacio eterno, tal como se lo describió. Pero, claro, habla de la importancia de la gestión de los recursos. Varsavsky no está solo, pues tiene socios mendocinos que lo ayudan a gestionar y tienen más escrituras a su favor que él. El empresario acompaña el discurso de Javier Milei, y tiene una historia ligada al recorrido político argentino, como víctimas. Es hijo de un científico relevante para la historia argentina, Carlos Varsavsky, físico y astrónomo que creó observatorios, se doctoró en Harvard y debió emigrar como víctima de las dictaduras.

Con las industrias tradicionales en crisis y con pocos motores que impulsan la inversión y tienen futuro, es época de reconversión y expansión hacia la explotación de recursos naturales. Por eso, por ejemplo, hay empresarios y empresas que giran hacia allí para poner algunas fichas, sin abandonar las bases.

Vista desde Paramillos, en Uspallata. 

Vista desde Paramillos, en Uspallata.

En minería ocurre. El impulso de Alfredo Cornejo despertó a muchos actores importantes. El futuro distrito minero norte es un ejemplo. En Las Heras están los principales yacimientos de metales, con resultados probados en viajas campañas de exploración e indicios potentes. Con San Jorge, el proyecto de cobre cuya explotación ya está aprobada, como bandera hay una apuesta fuerte a impulsar la exploración en la zona. En ese camino el Gobierno se topará con sus propias contradicciones cuando analicen que los mismos funcionarios que hoy promocionan la explotación minera son los que festejaban la creación de la Reserva Privada Villavicencio, entre otras cosas.

Fuera de esos complejos litigios, desde el 2024 y particularmente este año hubo un boom de registro de propiedades mineras en la zona, antes de que sea oficializado el plan y con algún acceso a información oficial. Allí aparecen actores nuevos con una superficie de zona a explorar descomunal. Aunque en la zona hay unas 300 propiedades mineras, desde 2023 se registraron 79 derechos por un total de 435.889 hectáreas. En esos pedimentos hay 17 empresas o personas que no tenían ningún antecedente previo de actividad minera en la zona y entre ellos sí hay empresarios conocidos por otros rubros, como Fernando Porreta, de la constructora CEOSA, que tiene más de 37 mil hectáreas en 4 áreas mineras en las que podría explorar o negociar. Tiene, incluso, una superficie superior a todos los permisos de Minera San Jorge.