Ayuno intermitente, almuerzo escaso, merienda ausente y cena inexistente
Los dirigentes políticos se centran en llevar la discusión política a la banalización, mientras los algoritmos buscan realizar ayunos intermitentes en redes sociales.
Es conveniente advertir que no se trata de oponerse obstinadamente a los fenómenos de moda, se trata de convocar a quienes aún leen las notas hasta el final, a promover su propia conducta, o sea, no abandonar el hábito de alimentar de argumentos las opiniones y sustituir la reacción hepática por la reflexión.
Así como los algoritmos se ensañan en atosigar con la propuesta de realizar ayunos intermitentes, en las redes, dirigentes se empeñan en llevar la discusión política a la banalización digital.
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No hay disciplina con la intermitencia de los ayunos y el debate sobre los grandes temas de la actualidad queda relegado a un combate que devela una intermitente lucidez política. La prioridad discursiva se concentra en insultos, descalificaciones, demonizaciones, estigmatizaciones y eslogan por parte del oficialismo; del otro, se reemplaza la crítica sesuda y documentada por memes y mensajes humorísticos que destacan la crueldad, la defección, la corrupción de la actual gestión, como si se tratara de una comedia bizarra, no de una situación dramática y acuciante. Interpretación alejada de lo que señala la psicología clásica: nadie puede reírse de su propio dolor mientras lo está padeciendo.
Ni los hombres ni los políticos
Sintetizar, agrupar, resumir son ejercicios racionales necesarios, pero no siempre ni en todos los casos. En ocasiones puede inducirnos al error. Ni todos los hombres son iguales, ni todos los políticos anteponen sus intereses particulares por sobre los de sus representados. Mark Twain decía: “todas las generalizaciones son falsas, incluida ésta”. También es requisito cribar entre los postulantes, las propuestas, los partidos y los movimientos políticos. El reciente caso de las elecciones en Corrientes, da una señal, con varias lecturas posibles.
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Los hermanos ¿se han unido?
El candidato que más votos recogió en las elecciones de ayer es el hermano del actual gobernador de Corrientes. Entra Juan Pablo, sale Gustavo Valdés, quien además ya lleva dos períodos consecutivos. Aquella arenga que el escritor y político José Rafael Hernández le hizo decir a Martín Fierro en su poema épico, homónimo “Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean los devoran los de afuera” está teniendo una interpretación literal. Se ve en Corrientes, en la Casa Rosada pero también en muchas otras secciones electorales en las que Mendoza no es la excepción. Asimismo la intención de Hernández no pasaba por el nepotismo, claro. Y no es ocioso recordar que esa enorme obra de la literatura argentina debió escribirla cuando estaba exiliado en Brasil.
Vaticinios
Es recomendable echar una mirada a los datos que se difundieron sobre encuestas de esta elección en Corrientes. La consultora Integrarnos, acertó con una proximidad elogiable. CB Consultora, le otorgaba ventaja a quien finalmente ganó, pero daba como segundo al tercero y viceversa. Sin embargo, las especulaciones sobre la concurrencia fueron superadas ampliamente por los votos efectivamente emitidos. Aleluya. Esto puede encontrar alguna explicación. El fatídico número 125. Ese artículo del Código Electoral correntino, prevé una doble sanción para quienes no ejerzan su derecho de elegir. Una multa ridícula que es de escasos pesos pero la otra es determinante: quienes no sufraguen no podrán aspirar a ocupar algún cargo público durante los próximos tres años. Y una singularidad que le otorga más fuerza a la participación elevada: Corrientes tiene una población de 1.300.000 habitantes, aproximadamente, pero 77 municipios, y ayer se votó en 73.
La vara moral en la Argentina de hoy
El significado que desde la Edad Media se le dió a la palabra “vara” es bien distinto al de su origen. Se trata de un bastón con una medida precisa: 86 centímetros y se supone que esa medida era inalterable, y de existir duda, deberá usarse una misma vara para determinar con exactitud el tamaño, sea lo que fuese. Hoy en Argentina, la vara es un “selfie stick” (bastón que se usa para colocar en el extremo el celular y tomar fotos). Es extensible y contraible, según quien se pronuncie. La publicación de audios en los que el titular de la ANDIS explica con detalles cómo son los métodos de obtención de dineros indebidos. Cómo se realizan los pedidos de coimas y cuales son los destinos, dio como primera respuesta de las autoridades nacionales la expulsión del funcionario que figura en las conversaciones. Si no fue el funcionario quien hizo públicos estos audios, registrados hace un año atrás ¿qué puede explicar esa sanción, más que la aceptación sine qua non de la existencia de esas transacciones clandestinas? Corrupción a gran escala es traducida como “operación”, sólo falta que agreguen que en esa operación usaron fentanilo como anestesia.
Antinomias legendarias
Quienes con un fervor propio de la inquisición insistieron para que la ex presidenta y vice, Cristina Fernández de Kirchner, fuese condenada e impedida de participar en las próximas elecciones no empardan en solicitar que sean investigados y si así corresponde, sean, juzgados y condenados los muchos que cometen tropelías de toda calaña. Y enorme contradicción para quienes destacan a la democracia más emblemática del Planeta, la de Estados Unidos, país que puede ser electo presidente y ejercer su mandato aunque estuviese condenado y cumpliendo sentencia por cualquier delito que se le impute.
Emocional, pero sin demasiada inteligencia
Es innegable que prima la emoción. Juristas de prestigio que dicen haber analizado en profundidad el fallo que dictó la prisión a Fernández viuda de Kirchner, sostienen que es una aberración jurídica, lo contrario es lo que sostienen los de la otra biblioteca quienes, en este caso, vienen ganando ese pleito. Nada muy original en un mundo binario; nada inaugural en nuestra Argentina, al menos desde 1955 y poco sorprendente en una sociedad maniquea; pero sí es muy preocupante el soslayo al intento de magnicidio que hubo hace exactamente tres años atrás.
Gracias a la vida
La causa que se sigue por el intento de asesinato debería contar, también, con la mirada profunda de quienes detestan a la dos veces presidenta y vice. Sabemos que sospechar la historia es una de las inclinaciones más torpes del humano, tan estéril como inevitable ¿qué hubiese pasado si segaban la vida de Cristina Fernández de Kirchner? Inimaginable, en gran medida, pero con algunas certezas incontrastables: hubiese sido una mártir de una tragedia y las consecuencias incalculables para el País. Que los disparos no se produjeran no debería ser motivo para ignorar lo tremendo del hecho, de la intención, de los móviles y de los instigadores o inspiradores. Dictar feriado o elevar un santuario, no ayudarían. Sí que la Justicia trabaje con el necesario celo y considerar que sin la intervención del azar o de Dios - las dos únicas hipótesis posibles- la historia podría haber tomado un giro trágico de proporciones incalculables.
Empezar con la dieta
Hoy, primer día de septiembre, inundarán con avisos, posteos, invitaciones para despedirse de la procrastinación y comenzar ya con los regímenes alimentarios. Tanto como en el caso de la política, no existe una receta universal que sirva para todo, de una vez y para siempre. Y de la misma manera que hay alimentos que a algunos le otorgan energía y a otros malestar, las predilecciones políticas actúan de igual forma. Dejar de comer no es la solución, dejar de votar, tampoco. Echarle la culpa a la herencia genética no revertirá el trastorno alimentario y responsabilizar a los demás en un sistema democrático, sin participar convencido, no colabora. Los distractores digitales conspiran con la necesaria serenidad para pensar, en vez de vomitar emociones. Se trata de construir, contemplando las diferencias y admitiendo las disidencias. Alimentar adecuadamente el tejido social requiere mucho más tiempo, conocimiento y esfuerzo que demoler, y un compromiso cotidiano que no se agota en la protesta.

