El día que Iscamen haga lo que el SAG, Mendoza va a ahorrar millones
Domingo de Pascua. Paso de ingreso a Mendoza por Desaguadero. Cientos de autos en fila durante más de una hora. ¿El motivo? No era un operativo sanitario riguroso. Era el Iscamen haciendo lo único que hace de forma sistemática: cobrar.
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Mientras cientos de vehículos soportaban la espera, los técnicos del organismo no inspeccionaban nada. No se revisaban baúles, ni bolsos, ni maquinaria agrícola, ni alimentos. No se abría una sola caja, no se consultaba documentación, no se identificaban vectores solo preguntaban si traían fruta o verdura como una especie de "declaración jurada". El "control fitosanitario" era solo una barrera de recaudación pura pantomima e incumplimiento de los deberes de los funcionarios públicos.
Y lo más indignante: ni siquiera ese cobro sostiene al Iscamen. La mayor parte de su presupuesto proviene del dinero de todos los mendocinos, transferido año tras año desde la Ley de Presupuesto provincial. Pagamos por un organismo técnico que no inspecciona, que no protege, y que simula un control que ni siquiera ejecuta.
Ese Domingo Santo fue una postal perfecta: el control simbólico, la espera vacía y el ingreso abierto para todo, incluso para plagas.
Un sistema que cobra pero no controla
El Iscamen fue creado para garantizar la sanidad vegetal y la calidad agroalimentaria de Mendoza. Tiene presupuesto, estructura, personal y normativa. Pero en los hechos, funciona como una barrera decorativa: se cobra, se simula, y se deja pasar.
Las plagas entran sin resistencia, y el modelo de "control" se reduce a:
- Rocío superficial en neumáticos.
- Declaración verbal del conductor.
- Cero inspecciones técnicas.
- Y recaudación constante.
Plagas que no se van, porque nunca se frenaron
Lobesia botrana: una década de fracasos
Hace más de 10 años que Mendoza enfrenta la lobesia con campañas públicas, subsidios y toneladas de feromonas, sin éxito.
Se invierten más de $300 millones por año, pero la plaga sigue instalada, adaptada y expandida. En muchas zonas directamente se abandonaron los tratamientos, y se transfirió la responsabilidad al productor.
La lobesia posiblemente ingresó a través de maquinaria vitivinícola usada que cruzó la frontera sin desinfección ni revisión. Un solo error técnico, una sola omisión en frontera, costó años de trabajo, millones de pesos y miles de hectáreas bajo amenaza.
Chinche roja del arce: la plaga urbana que nadie quiere ver
La Boisea trivittata —conocida como chinche roja del arce— es una especie invasora que se multiplica silenciosamente en decenas de departamentos de Mendoza. Ya no es solo un problema forestal: es una plaga doméstica, que se mete en los hogares, infesta patios, paredes, aberturas y techos.
Los vecinos fumigan por su cuenta, con riesgo ambiental, sin asesoramiento y sin que Iscamen ni los municipios presenten un protocolo técnico, un plan de acción ni una respuesta coordinada.
Ardilla de vientre rojo: un invasor que roe todo
La ardilla asiática (Callosciurus erythraeus), introducida por negligencia en el control, ya es una plaga en expansión.
Compite con especies nativas, roe cables, destruye nidos, invade techos y arrastra pérdidas significativas en cultivos de nogal en zonas del Valle de Uco.
Hasta ahora, no hay control activo, ni campañas, ni estrategia oficial de contención. Solo pedidos aislados de "denuncias" vecinales, como si la solución fuera anecdótica.
Mientras tanto, en Chile…
El SAG (Servicio Agrícola y Ganadero) de Chile opera con un enfoque radicalmente distinto:
- Es autárquico, técnico, y libre de injerencia política.
- Tiene inspectores capacitados, equipamiento real y normativa actualizada.
- Controla equipajes, maquinaria, alimentos, vehículos y documentación.
- Cada ingreso es inspeccionado, registrado y, si corresponde, decomisado o multado.
- Se protege la producción, no se recauda en nombre de ella.
Gracias a eso, Chile mantiene zonas libres de lobesia, mosca de la fruta y otras plagas que en Mendoza ya son parte del paisaje productivo.
Y vale decirlo con todas las letras
Si Mendoza quiere hacer minería como en Chile, también tiene que tener controles como en Chile.
No se puede copiar el modelo extractivo sin copiar la seriedad institucional que lo sostiene. No se puede exigir licencia social sin antes demostrar responsabilidad técnica.

