La sorprendente entrega de Cornejo a Milei y el camino hacia lo desconocido
No hace falta conocerlo tan en profundidad para darse cuenta que Alfredo Cornejo no es un hombre emocional que regale lágrimas y risas con facilidad. Más bien lo contrario: suele expresarse con alguna pausa extra porque, se percibe, piensa la segunda oración antes de decir la primera y acciona según el resultado que busca, no por cuidar las formas.
Por eso lo ocurrido durante la Fiesta Nacional de la Vendimia sorprendió. Cornejo se expresó con elogios y sensaciones fuera de lo común para el manual de estilo político con el que conduce la Provincia desde 2015 y la política local desde varios años antes. “No me sonrojo”, dijo al expresar su incondicional apoyo a Javier Milei, su alter ego Karina y el principal ejecutor, Luis Caputo. Los que sí se pusieron algo colorados son los radicales y aliados que lo escuchaban en el auditorio del ex Plaza Hotel y que también consideraban innecesarias esas expresiones de aprecio hacia un presidente que comparte con Cornejo la frialdad para expresarse.
El cortejo preparado por el Gobernador para seducir al Presidente en la Fiesta Nacional de la Vendimia fue una explícita convocatoria para que haya un acuerdo político entre Cambia Mendoza y La Libertad Avanza o, en realidad, entre el cornejismo y los seguidores de Milei. El aparente desempeño exitoso en las encuestas (con pronóstico reservado en el largo plazo) del libertario y el obvio desgaste del oficialismo local después de tantos años pueden ser los catalizadores para semejantes gestos. Lo curioso es que Cornejo se introduce en un terreno desconocido e impredecible.
Sus otros acuerdos con presidentes fueron mucho más sigilosos, pensados y estructurales. Ocurrió con Néstor Kirchner, cuando él no era protagonista pero sí operador, desde 2005. En esa época el diálogo con Alberto Fernández y las pícaras recepciones en el despacho de la intendencia se combinaban con convenios y gestos que hoy serían tomados como populistas. También hubo un camino finamente pensado con Mauricio Macri, cuando Cornejo era aún era intendente de Godoy Cruz y el expresidente jefe de Gobierno de CABA. Ambos no tenían afinidad, pero sí intereses comunes y comenzaron una relación institucional con colaboraciones culturales que terminó en una alianza conveniente para ambos. Hubo en el medio largas charlas con los operadores del expresidente de Boca. Milei es impenetrable e impredecible y no tiene interlocultores locales potentes. Para peor, algunos de los otros vínculos tienen pésima relación con Cornejo, como el PD, el Pro y hasta Petri. Cornejo pasa del populismo de izquirda del kirchnerismo, al libertarismo de Milei, pasando antes por el gradualismo institucionalista de Macri.
La respuesta interna inmediata tuvo otra novedad que no sería extraña en un partido político acostumbrado al debate, pero lo es dentro de una alianza en que son más frecuentes los consentimientos que las discrepancias. Por primera vez en una década Cambia Mendoza podría enfrentarse a que haya un pedido de decisión colegiada antes de que firmar un acuerdo. Los intendentes radicales piden la palabra. En realidad solo algunos. Hay que descartar de cualquier posibilidad de rebeldía a los novatos jefes comunales de Godoy Cruz, Las Heras y Guaymallén. Pero hay otro lote que piensa distinto. Mario Abed puede posicionarse en la otra punta y en el medio y con más peso Ulpiano Suarez, que puso condiciones a cualquier acuerdo Lo hizo desde el punto de partida de candidato a nuevo líder del radicalismo, sin enemistarse con Cornejo, pero con algunas diferencias públicas. No entra en juego Luis Petri, que está en la escala de solicitar relaciones carnales con La Libertad Avanza. En lo electoral Cambia Mendoza no tiene mucho que perder, pues ya es poco relevante en la Cámara de Diputados de la Nación, donde solo tiene 2 bancas (Cobos pertenece al espacio, pero no responde a los mandatos cornejistas).
El detalle que se escapa del viraje de Cornejo hacia el libertarismo es que no lo hace como aspirante, sino como Gobernador de la Provincia. El aval toma rasgos institucionales, justo hacia un Presidente que no tiene como uno de sus principios primordiales el respeto al federalismo y, menos, el cumplimiento de acuerdos que precedieron su circunstancial llegada al sillón de Rivadavia. Por eso el tímido reclamo que Cornejo hizo para que la Nación termine las obras abandonadas sonó desproporcionadamente débil al lado de la declaración de amor político que había realizado minutos antes. Más aún cuando la Nación ha dejado a Mendoza en estado de baldío: todos los ingresos en estado vergonzoso, obras de agua y cloacas sin finalizar, escuelas sin recursos y una larguísima lista incluido en un etcétera que hace perder especificidad.
El escenario estaba preparado para la consumación, pero el destino y el cambio climático otorgan esas cuotas de impredecibilidad que hacen más atractivo todo y por eso se pasó del éxtasis total por la llegada de Milei, a tener escenarios con sillas vacías en cada acto vendimial y sin figuras relevantes. Sin embargo fue una semana de éxito para el Gobierno, según la hoja de ruta del oficialismo. Más teniendo en cuenta en que fue una Vendimia bisagra en la que se habló mucho de vinos que de negocios financieros, minería y otras actividades. Cornejo llegó con jet lag a la celebración porque apenas alcanzó a bajarse del avión que lo trajo desde Canadá, previa escala en Panamá.
Fue por segunda vez a la feria minera más importante del mundo, en la que Mendoza debe recorrer un largo camino hasta ser una opción viable para los grandes capitales. Llevó más hechos políticos que logros geológicos, pues aún no hay datos relevantes que marquen el potencial real de Malargüe como destino de inversiones para extraer cobre. Pero la militancia del Gobierno tiene efectos positivos para quienes impulsan la minería. La marca se la lleva Malargüe, pero los ojos están puestos en Las Heras y el Valle de Uco. “La minería se hace donde esté el mineral”, repiten y repiten los especialistas.

La generación de energía renovable de gran escala, el potencial minero, el petróleo a escala Pyme son algunas de las industrias en las que Cornejo sienta las bases para lo que considera el futuro de Mendoza, sumado a un concepto que económicamente no está claro qué escala tiene: la de convertirse en una “Provincia habitación” y de servicios.
Más allá de las definiciones políticas, la Vendimia en la que no se habló de vino tuvo hitos relevantes para el escenario que Cornejo quiere dejar como herencia. El clima de negocios favorable, anuncios de inversión pública para mejorar las condiciones físicas (inversiones muy demoradas en transporte eléctrico, conectividad vial y logística), la seguridad jurídica y, ahora, la alineación política total generaron sensaciones positivas. La ampliación del aeropuerto, por ejemplo, es una señal potente, igual que la recuperación del control de la jefatura de la Aduana. Quizá no tiene la popularidad que merece, pero Mendoza es el principal vínculo comercial del continente, en el comercio legal y, tras analizar el caso Bento, también parece que ilegal también.


