Muy cerca de Javier Milei ya hay roces por "no gestionar ni hacer política"
La Casa Rosada está vacía. No por feriado ni por el horario, sino porque así lo decidieron quienes conducen el poder, Karina y Javier Milei. El orden no es antojadizo. Las Fuerzas del Cielo conocen que en el antiguo fuerte de Balcarce 50, donde se dirigen las políticas de gobierno nacional, no creen en los funcionarios y menos en los “equipos”. Cuanta menos gente, mejor.
“Terminó el tiempo que nos peleábamos por las oficinas… Ahora sobran”, se enorgullece uno de los ocupantes de la mayor parcela disponible. A un par de cuadras, en una reunión de funcionarios, entendiendo como tales también a mujeres que participan en diferentes áreas, la realidad es totalmente distinta. Especialistas en haber participado en gestiones provinciales, municipales o nacionales, sostienen que, como mínimo, “faltan seiscientos funcionarios para empezar a mover las cosas”.
La tan mentada “falta de firma” y el “miedo a poner el gancho” paraliza todo. Lo más lamentable es que esa experiencia, que se había notado con total claridad al inicio de la gestión, se profundizó. Si la decisión no es tomada por “los Caputo”, Santiago o Luis, “nada funciona”. Y, como son dos para resolver miles de demandas contrapuestas, el riesgo de que nada salga como se planeó es muy factible.
Si bien el asesor externo Santiago Caputo siempre remarca en sus mensajes en X que Todo Sigue de Acuerdo a lo Planeado, TSAP, cada vez les cuesta más acomodar la realidad a lo que ellos pretenden. Y los dirigentes territoriales lo saben. Creen que no falta mucho para que el propio gobierno sea cooptado por dirigentes que no fueron parte de la experiencia libertaria original sino que, por su profesionalismo u organización, saben cómo acumular cada día mayor poder.
Patricia Bullrich lo intuye e incorpora gente que en su momento estuvo cerca de su candidatura presidencial. En la provincia de Buenos Aires, muchos de los candidatos o concejales que la apoyaron en la competencia contra Horacio Rodríguez Larreta ya tienen un lugar dentro del Ministerio de Seguridad o en lugares donde puede ubicar a gente que jugó con ella.
Quizás por eso hace tiempo la “obligaron” a frenar con su idea de armar una corriente interna en la que acumulaba musculatura política. O se pintaban de violeta o no seguían. Eligieron por lo segundo, aunque tome más tiempo. El propio Diego Valenzuela ya cambió el color de sus pintadas en la vía pública, que pasaron del amarillo al color presidencial.
En el gobierno vivieron la jornada de ayer con mucha zozobra, aunque aún no entienden por qué suceden las cosas. La simplificación de que la oposición, el kirchnerismo más precisamente, prepara un golpe de Estado, clausura cualquier otro análisis más realista y sensato. Sin embargo, cuando nadie los escucha, en oficinas cercanas afectivamente a Karina Milei, la encargada de la política y las relaciones de su hermano Javier, observaron lo que sucedió ayer con sus propios legisladores peleándose dentro del recinto de la Cámara de Diputados con preocupación. “Fue un papelón”.
“Obvio que para llenar las listas le pedimos a cuanta persona pudiera acercar un partido político que nos acompañe. Además, lo que encontramos en los territorios no era lo mejor sino lo que había. Con eso armamos las listas… No podía salir bien”, reflexionó hoy a la mañana uno de los que saben la cocina de la construcción de La Libertad Avanza.

Eso trajo aparejado que en todas las legislaturas, nacionales, provinciales y municipales, haya división entre sus integrantes, aunque estos fueran solo dos. Los túneles que unen vía Eduardo “Lule” Menem a quienes pretenden acercarse al mundo libertario desde el PRO ya empiezan a alarmarse y quizás por eso Sebastián Pareja, el armador y presidente del partido a nivel bonaerense, todavía no tenga el lugar destacado dentro de la Casa Rosada que sus seguidores están reclamando.
Estos se ven disminuidos ante la llegada de Valenzuela o posibles cierres con Diego Santilli. Si bien Pareja los defiende, “qué va a pasar cuando Lule y Francos (Guillermo) crean más en que la política tradicional debe sentarse en nuestros lugares… Estamos afuera”, se enardecen.
En un verdadero juego de piedra, papel y tijera, cada uno termina anulándose entre sí. En el entorno familiar de Guillermo Francos acusan a Santiago Caputo de la complicación de su situación clínica de hace algunos meses, cuando tuvo que ser internado repentinamente por un golpe de presión. Hoy Pareja termina siendo beneficiado por ser quien contiene el avance del asesor presidencial sobre el “área política” que conducen los Menem y Karina Milei. Otros temen que termine siendo el fusible. Para ellos, quizás ya sea tiempo de que le den alguna de esas oficinas desocupadas y por las que ya no se pelean en la Casa Rosada, sino el precario armado libertario territorial entrará en una crisis definitiva, a merced de ofertas políticas y económicas mucho más sustentables que las que le ofrece un oficialismo enfrascado en querer hacer de la realidad algo que solo entre en un relato.


