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Soldados, técnicos y preventores: las nuevas estrategias que ejecuta el Gobierno para mejorar la prevención

El Gobierno busca sumar ojos y tecnología a la seguridad. A 25 años de la creación del Ministerio de Seguridad, la política de Estado se esfumó. La sensibilidad de Cornejo en el tema.
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza

Un grupo de jóvenes le roba a un alumno de una escuela. La madre llama al 911 para que vayan al lugar del hecho y la respuesta irrita. “No hay policías ”. Una historia mínima sobre cómo se genera la sensación de inseguridad porque ese hecho repercute mucho más allá de la víctima y afecta a su entorno. Más aguda aún es la situación en algunas zonas de Mendoza en las que la violencia es parte de la vida cotidiana: homicidios, balaceras, enfrentamiento de bandas, peleas por el territorio. Aunque parezca enfrascada, el área metropolitana es compacta, por lo que esos límites son vidriosos. En lo referente a lo geográfico, Godoy Cruz se convirtió en la zona más dura. En lo temático, las barras de fútbol y el narcotráfico a baja escala son los dos temas con más descontrol y que han generado hechos delictivos graves a su alrededor.

Tres escenarios diversos, de complejidades distintas y que tienen a la seguridad como eje. La tensión y la resolución violenta de los conflictos agravan el problema. El Ministerio de Seguridad y en particular la policía son los últimos eslabones cuando un plan de prevención falla. Hoy Mendoza tiene 9800 policías, 1200 vehículos (incluidas las motos)  2149 cámaras (más las municipales), un Ministerio que cumple 25 años desde su creación, ya sin política de Estado que la respalde. Detrás hay un colegio de Jueces Penales y un ejército de fiscales. 

Desde el Gobierno analizan estructuralmente el escenario. Creen que hay una violencia "imprevisible" que viene de los conflictos intrafamiliares y en los núcleos de las bandas. Y en medio de una sensación de carencia de recursos humanos, apuntan a mejorar la “calidad de la policía” y, sobre todo, sumar ojos avocados a la seguridad de manera indirecta. Allí hay un mensaje político persistente: que los intendentes se involucren no solo retóricamente con la prevención, sino también con recursos. Y aunque aseguran que no es relevante la cantidad de policías, buscan sumar más oficiales por vías nuevas, como la incorporación de soldados voluntarios y profesionales de criminalística. Además, insistirán en coordinar las actividades de seguridad con la "fuerza paralela" que representan los vigiladores privados, que ya superan en número a los policías. 

Para Alfredo Cornejo la seguridad es un tema sensible. Aunque es parte de las decisiones políticas desde antes mucho antes, cobró más relevancia pública cuando se hizo cargo del Ministerio de Seguridad, en el gobierno de Julio Cobos (antes había sido ministro de Gobierno). Fue dos veces ministro y sembró en el área una red de contactos e influencias que se mantuvo aún con él fuera del área. Por eso también cada crítica lo lastima. En los picos de hechos de violencia que hubo este año Cornejo respaldó a la ministra Mercedes Rus y la línea de gestión.  “Hay un proceso que se inició hace 8 años y sigue”, remarcan en el Gobierno y apuntan al plan de reformas ejecutadas por Alfredo Cornejo cuando asumió su primer mandato y ejecutó un plan de reformas estructurales, principalmente en el Poder Judicial. Restricciones a las excarcelaciones, más rigor para detener e inversión en infraestructura carcelaria. Cambios en los códigos de procedimientos y mucho más poder a la conducción del Ministerio Público Fiscal.

El gobierno apunta a mejorar la tecnología de los móviles. 

Soldados, técnicos y preventores

En cada debate la cantidad de policías surge como dato epidérmico: Mendoza no logra crecer y mantiene una media de 10 mil policías desde hace tiempo. “No es relevante cuántos, sino qué policía tenemos. No sirve tener más policías sin tecnología, chalecos y sobre todo sin respaldo. Hoy tenemos una mejor policía y equipada”, argumentan. Esa defensa tiene un contraste: la búsqueda permanente de alternativas para sumar más personas avocadas a la seguridad. Por eso, por ejemplo, el Gobierno ejecuta un plan piloto en dos zonas de Guaymallén y Las Heras que tienen como eje la incorporación de agentes municipales como preventores. El Ministerio les da una capacitación de 3 meses y luego se suman a tareas disuasivas y de atención al vecino relacionadas con la sensación de inseguridad. "El concepto es el de seguridad ciudadana, que no es solo reprimir el delito, sino gestionar la prevención", explican. En el mismo plan, redundan en un concepto que vuelve como bucle: sacar a los policías de las tareas administrativas y judiciales. Por eso, por ejemplo, se concentraron las detenciones en el Polo Judicial y se sacan auxiliares de las comisarías. La tensión con el Poder Judicial se agudiza. Cornejo ya había marcado a algunos jueces, pero de manera selectiva y en coincidencia con haber pertenecido a la oposición. De manera menos frontal lo hacen también con los fiscales, a quienes señalan por "no ir a los lugares" y delegar en ayudantes y auxiliares las tareas investigativas.

El Gobierno desarrolla estrategias para sumar policías. 

Fuera de los eufemismos, son más recursos humanos no policiales que se involucran en el tema. Los resultados, aseguran, son buenos porque bajaron los hechos denunciados. Y aparece un matiz: la mayoría de las denuncias de los vecinos tienen que ver con temas municipales y no policiales. Para escalar ese proyecto a nivel provincial hace falta que los municipios se acepten involucrarse. No todos tienen disponibilidad y una minoría quiere hacerse cargo. Aún con la cercanía geográfica, cada Intendente tiene un enfoque distinto: Capital tiene preventores, Godoy Cruz paga servicios extraordinarios, Guaymallén tiene solo agentes de tránsito.

De todos los postulantes que hay cada año, menos del 20% se suma en la policía y la mayoría queda afuera porque no supera los test psicológicos. El Gobierno asegura que no bajará los requisitos y, en cambio, amplía la estrategia para intentar incorporar personas que tienen vocación previa. Esa es la razón del Decreto 1445/24 que abre posibilidades a soldados voluntarios del Ejército para ser policías de la Provincia. La intención es que los soldados que terminen el cursado y se quedan sin empleo tengan la instrucción como auxiliares, obviando el cursado obligatorio de materias que ya tuvieron en las milicias. Y así sumarlos a esa fuerza de seguridad. Aún no se ha incorporado la primera camada.

En el mismo sentido, flexibilizaron el cursado de materias teóricas para los alumnos y graduados de las carreras de criminalística. Allí ya hay una cohorte de 40 personas que podrías sumarse a áreas especializadas, como Investigaciones. El curso de auxiliar deben hacerlo, pero se les toma en cuenta la formación profesional previa.

El Decreto de Alfredo Cornejo flexibiliza el cursado para tres casos: 

  • En caso de postulantes a auxiliares de la policía cuando acrediten cumplimiento de instrucción militar voluntaria y/o instrucción en tácticas y técnicas propias de las fuerzas de seguridad.
  • En caso de postulantes a auxiliares destinados a la Dirección de Investigaciones de la policía y/o área que en un futuro la reemplace con similares funciones, cuando se trate de estudiantes que acrediten al menos tres (3) años de cursado de carreras vinculadas a criminalística, ciencias forenses, investigación e inteligencia criminal, con el alcance que establezca la reglamentación,
  • En caso de postulantes a auxiliares destinados a la Subsecretaria de Tecnología aplicada a la Seguridad y/o área que en un futuro la reemplace con similares funciones, que acrediten conocimiento y formación técnica de base en informática y tecnologías de información y comunicación (TIC's) con el alcance que establezca la reglamentación,

La estrategia más global para sumar postulantes tiene que ver con el cuidado y contención durante el cursado, pues hay muchos aspirantes que deben compartir tiempos y recursos con otras actividades. 

El plan de prevención que tiene en mente el Gobierno incluye varios temas aspiracionales, pues dependen de la velocidad que tengan para conseguir la tecnología necesaria. Entre ellos, la incorporación de un sistema de inteligencia artificial para procesar y analizar los datos de las cámaras de seguridad y, así, detectar sospechosos en base a patrones de movimiento. "Tenemos conectividad en el 87% del territorio y la tecnología se puede adecuar. Ya está geolocalizado el 911, que es un paso enorme porque permite acción rápida. La infraestructura básica la tenemos", explican en el Gobierno. La policía tiene que conformase por ahora con 1237 móviles, 660 bicicletas y esperar a que lleguen otros 200 vehículos.

Infografía MDZ.