Javier Milei y los guiños a Cornejo que podrían chocar contra la votación de Lijo
Luego de meses de respaldo un poco no correspondido, Javier Milei aparece como decidido a otorgarle un puñado de guiños y gestos políticos a Alfredo Cornejo, uno de los gobernadores que apoya prácticamente sin fisuras y desde sus comienzos en el poder al experimento libertario.
A decir verdad, el gobernador aceitó y bastante su vínculo con la Casa Rosada en los últimos tiempos. Tanto, que varios de los relatos y comentarios políticos que viene haciendo últimamente puertas adentro del radicalismo nacional acerca de movimientos y estrategias del oficialismo, terminan por sorprender sus pares de la UCR que lo siguen mirando al mendocino, al menos muchos de ellos, con la misma desconfianza de todos estos años.
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Cornejo apoya porque a esta altura de su trayectoria política cree más en los procesos, que en el poder que puedan tener los gobernantes para tomar decisiones que cambien la realidad en el corto y mediano plazo. Y en ese sentido está convencido de que el presidente, al menos en materia de manejo macroeconómico, transita el sendero correcto para que la economía del país encuentre una senda de crecimiento.
Pero también está subido al barco por pragmatismo: sabe que en Mendoza comparte electorado con Milei y que, aunque con algunos síntomas de desgaste que ya se están haciendo evidentes en las encuestas, el presidente mantiene acá un nivel de expectativa y de respaldo importantes por el momento. Aunque ese respaldo de la sociedad tiene un horizonte poco claro, que el propio mandatario ya avizora. Cuentan que el propio Cornejo lo analiza así: “Este gobierno (por el nacional) no tiene el futuro asegurado. Aunque estoy convencido, al menos, de que en el mediano plazo le va a ir bien”.
¿Qué es lo que le está contando la consultora más cercana al Gobierno provincial? En los últimos meses Milei perdió en Mendoza al menos nueve puntos en términos de aprobación de gestión, debido a una combinación de factores que tienen que ver con la recesión económica esencialmente y particularmente está golpeando en el empleo como uno de sus aspectos medulares. En ese sentido, el impacto más importante de pérdida de respaldo se da en los sectores de edad más avanzada y la encuestadora Martha Reale describió así el escenario: “No hay discusión respecto a que los jubilados perdieron como en la guerra por el kirchnerismo. Dicho esto, Javier Milei tendrá que prender velas para que la reactivación se perciba pronto, de lo contrario corre el riesgo de pagar costos propios y ajenos por el veto”, tal como escribió en X este fin de semana. Esas mismas velas, son las que prende Cornejo.
En este contexto el presidente desembarcará en la provincia el viernes para participar de la 45º Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) que se realizará aquí. No es un gesto menor hacia Cornejo la visita, ya que viene de parte de un presidente que salió muy poco al interior del país desde que asumió. Aunque aquí no quedaría todo.
Milei quiere que el mandatario mendocino se convierta en el presidente del Consejo de Mayo, ese ente que fuera creado durante la firma del Pacto de Mayo en Tucumán y que, en los hechos, a casi dos meses de su presentación no tuvo hasta aquí ningún avance concreto. Es más: es muy probable que a futuro tampoco sirva para cambiar la dura realidad actual. Este órgano es el encargado de intentar que se conviertan en proyectos de ley los diez puntos del Pacto, uno de los momentos grandilocuentes de Milei del que ya casi nadie habla.
Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad y vieja aliada de Cornejo dentro del difunto Juntos por el Cambio, es quien está detrás de la tarea de juntar las voluntades de los gobernadores para que el mendocino sea designado finalmente como presidente. Desde la Nación le insisten con que asuma la responsabilidad de manejar ese Consejo, pero Cornejo no se desvive por agarrar y de hecho todavía no da el sí. Se lo ofrecieron en un par de oportunidades, pero pidió que desde la Rosada consiga el consenso de la mayoría de los gobernadores, sobre todo los del PJ dialoguista, quienes aún no se expresaron al respecto.
Pero hay un capítulo de la discusión política que podría llegar a cortar toda esta dulzura. El desempeño de Cornejo frente a los asuntos de debate legislativo en los que Milei jugó sus fichas ha sido hasta aquí impecable en esos términos de respaldo que se mencionaron anteriormente. El gobernador trabajó a destajo para que salieran tanto la Ley Bases como el Pacto Fiscal y dio una muestra inocultable de apoyo cuando mandó a los suyos, los legisladores Lisandro Nieri y Pamela Verasay, a respaldar el DNU que le otorgó $100.000 millones a la SIDE y que terminó rechazado por la Cámara de Diputados. Ese gesto político fue fuerte y alcanzó para disimular lo que sucedió con los legisladores mendocinos Mariana Juri y Rodolfo Suarez (quienes también siguen instrucciones de Cornejo aunque en el Senado) que votaron favorablemente por la nueva movilidad jubilatoria que finalmente el presidente vetó.
No fue lo mismo una cosa que la otra. Primero, porque rechazar el DNU para financiar el organismo de inteligencia fue un golpe directo para Santiago Caputo, con quien Cornejo hábilmente viene construyendo un vínculo. El aumento de las jubilaciones desde acá lo podían explicar, si querían, solo mandado un WhatsApp. Era muy difícil para los dos senadores mendocinos quedar en soledad ante un proyecto que terminó cosechando mayorías especiales dentro de ambas Cámaras.
Pero el asunto clave está en la discusión por la nominación hecha por parte del gobierno para que Manuel Gómez Mansilla y Ariel Lijo ocupen los cargos vacantes en la Corte Suprema de Justicia. Cornejo decidió no expedirse por ahora públicamente acerca de si Suarez y Juri votarán a favor o en contra de esas postulaciones. El problema, es qué hacer con Lijo.
Mariana Juri es parte de la Comisión de Acuerdos del Senado y no firmó todavía el dictamen correspondiente que, hay que decirlo, recolectó pocas firmas de los senadores por el momento. Suarez, hace poco en ámbitos partidarios locales, rezongó bastante porque en caso de tener que votar favorablemente sabe que esa designación causará mucho resquemor en el círculo rojo mendocino. Pero sin embargo Cornejo todavía no dice qué decisión tomará. O al menos no lo expresó en público.
Una versión corrió hace un par de semanas. El gobernador ya tiene decidido no respaldar a Lijo, no solo por el argumento de que “nos genera confusión su candidatura”, como él mismo dijo la semana anterior. Sino que el rechazo sería parte de un compromiso que asumió ante el juez y presidente de la Corte, Horacio Rosatti, quien estuvo en Mendoza en julio pasado y que participó de en un encuentro reservado entre ambos que se habría llevado a cabo en aquella oportunidad. Rosatti está enfrentado internamente con su par Ricardo Lorenzetti, quien en los hechos es el verdadero impulsor de la postulación de Lijo. ¿Detrás qué qué objetivo estaría Cornejo con esta jugada? Intentar volcar favorablemente alguno de los expedientes que Mendoza tramita ante la Corte, particularmente, el conflicto con La Pampa por las aguas del río Atuel.
Más allá de esta movida, está claro que los votos radicales mendocinos no son decisivos para determinar si los pliegos de estos dos jueces pasarán el filtro de la Cámara Alta y que la trama de esta discusión lo excede a Cornejo y, por extensión, al grueso de los radicales salvo a Martín Lousteau. En el fondo, el bloque de la UCR balconea las negociaciones entre La Libertad Avanza y kirchnerismo y que tiene a Anabel Fernández Sagasti sentada en esa mesa.
La rosca existe. Ya pasó por un intento de Unión por la Patria de bajar la candidatura de García Mansilla, para terminar proponiendo ellos un nuevo nombre. No prosperó. El objetivo de Milei es que se aprueben los dos pliegos. Y de allí surgió una alternativa que está en pleno proceso de debate: aprobar las nominaciones de los dos candidatos del oficialismo y, a su vez, ampliar la cantidad de miembros de la Corte para que, ahí sí, la oposición pueda impulsar candidatos propios.
Desde el balcón, la UCR no observa con malos ojos esta posibilidad que están discutiendo otros. Pendientes, quizás, de que ante una posible ampliación a siete o a nueve miembros ellos también puedan colar algún juez supremo. O una jueza.
Habrá que seguir con mucha atención el derrotero de María Teresa Day. La jueza de la Suprema Corte mendocina viene de impulsar una de las sentencias más comentadas de los últimos tiempos dentro de la Justicia local. Es el fallo en la causa conocida como Zuccardi contra Zuccardi, en dónde bajo una perspectiva de género, terminaron condenando a José Zuccardi a pagarle 12 millones de dólares a su hermana, María Cristina, por el perjuicio que sufrió en el reparto de bienes de la empresa familiar.
En buena medida, Day ya se metió en el debate de Lijo y compañía. Participó en el Senado de un foro en donde se están discutiendo los pliegos y lo hizo en representación de la Asociación de Mujeres Jueces de la Argentina .“Yo vengo a defender que haya mujeres en la Corte”, dijo, en esa instancia. Ante la posibilidad de discutir más cargos y con el aval de un fallo novedoso sobre perspectiva de género, la figura de Day podría resultar atractiva para que Cornejo, en definitiva, la termine poniendo en campaña.