Presenta:

Sergio Marinelli despegó a Irrigación del escándalo y disparó: "La culpa es de Currenti"

El superintendente se refirió al caso del inspector de cauce suspendido por inconsistencias en la rendición de cuentas de obras con fondos provenientes de Irrigación y Guaymallén.
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

El Superintendente General de Irrigación, Sergio Marinelli, se despegó del escándalo que involucra al inspector de cauce Vertientes Corralitos, Alejandro Currenti, quien fue denunciado por inconsistencias detectadas en las rendiciones de cuenta que ha presentado. La situación escaló a tal punto que el Honorable Tribunal Administrativo del Departamento General de Irrigación decidió suspender por 60 días a Currenti y lo emplazó a reintegrar 1,3 millones de pesos correspondientes al balance 2021.

Este miércoles, Marinelli visitó el estudio de MDZ Radio para brindar su versión sobre el caso que involucra fondos y recursos públicos provenientes de Irrigación y de la Municipalidad de Guaymallén.

En primer término, el funcionario indicó que “las inspecciones de cauce son organismos independientes de Irrigación donde los usuarios eligen al inspector de cauce. Es una figura que está en la Constitución y dice que el manejo de los cauces secundarios y terciarios debe ser a través de los propios usuarios. Irrigación no entrega el agua de forma directa a nadie, ni siquiera a los operadores de servicio público, en el medio hay una inspección de cauce”.

Señaló que las rendiciones de cuentas las hace el Tribunal Administrativo de Irrigación y que en este caso particular la falta de rendición fue advertida en primera instancia por el Tribunal de Cuentas de la provincia.

El superintendente enfatizó en que Currenti no se desempeña bajo la órbita de Irrigación. “Las inspecciones de cauce no son parte de Irrigación, son independientes y cada una se maneja en base a sus propios estatutos y con sus propias contabilidades. Está la auditoría de un tribunal del cual yo soy uno más”.

Respecto al inspector de cauce que ha sido suspendido por 60 días, indicó que “se le dieron 56 millones de pesos en 9 convenios para 21 obras. Marcelino Iglesias venía trabajando con esa inspección de cauce donde el municipio de Guaymallén ponía los materiales, la inspección de cauces se manejaba con los vecinos directamente e iba haciendo obras en cada uno de los canales. De esa plata que dimos, hemos recuperado el 40%. En diciembre del año que viene termina de recuperar toda la plata”.

En este sentido, Marinelli afirmó que las inconsistencias en la rendición de cuentas son “culpa de la inspección de cauce”. “Por supuesto que la culpa es de Currenti, pero no solo de Currenti porque el sistema está previsto para que participen los usuarios”, sostuvo.

“La verdad se le armó un matete infernal muy complejo de armar. Empezó a hacer varias obras, se le juntaron un montón, con la inflación de por medio, la municipalidad aportaba los materiales, mano de obra contratada por la inspección. Entonces, tuvo que aumentar su administración y tendría que haber dicho paren porque estoy gastando plata de una obra en costos indirectos que tienen que ver con la administración de las obras que estoy ejecutando. Eso es lo que se está castigando”, explicó el titular de Irrigación.

Enfatizó que “acá hay una obra donde los materiales los puso la municipalidad y donde una plata de la obra la puso Irrigación. La parte de Irrigación se está recuperando, el Tribunal Administrativo lo sanciona al inspector porque no avisó que estaba ocupando en ese programa más plata para las primeras obras y no va a poder terminar las segundas. Y esa desprolijidad es la que hace que se lo sancione”.

Otra de las irregularidades que involucran a Currenti tiene que ver con un contrato de comodato aprobado por el Departamento General de Irrigación a través del cual el inspector de cauce edificó la sede de la inspección en terrenos de su propiedad.

Al respecto, Marinelli sostuvo que “él hace un comodato que lo firma como propietario y como inspector. No lo firma él solo, sino también los cuatro delegados. Eso en el marco de la rendición de cuentas del 2019 va a una asamblea y se lo aprueban por unanimidad. No me parece bien, me parece poco ético. Ahí tenemos un límite entre lo legal y lo ético, donde lo ético no está juzgado, sino solo por la opinión. Es legal, así que no me obliga que actúe como si fuera un sacerdote y lo mande a rezar 10 padre nuestro, yo no soy un sacerdote, yo tengo que cumplir con la legislación”.

Escuchá la entrevista completa a Sergio Marinelli: