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Interna del PRO: ganadores y perdedores de una elección irrelevante, pero estratégica

La elección del PRO fue insignificante por la baja participación y hubo escándalos. Ganó Pradines, pero Hebe Casado no se da por vencida y tendrá una cuota de poder. Cornejo y De Marchi están detrás.
Pradines, junto a De Marchi y Álvaro Martínez. Foto: Alf Ponce Mercado / MDZ
Pradines, junto a De Marchi y Álvaro Martínez. Foto: Alf Ponce Mercado / MDZ

La elección interna del PRO terminó con la misma impronta con la que nació: fue insignificante en la vida mendocina y con escándalos irrelevantes que son, en conjunto, una especie de viaje al pasado. Acarreo de personas, denuncias de trapisondas y un volumen de votos tan bajo que ponen al PRO local más cerca de fenómenos departamentales que de una fuerza provincial. Pero la política local está tan devaluada que aún una disputa de ese calibre tiene un impacto mayor al podría aspirar en otra circunstancia, pues tiene algunos efectos sensibles en la estructura de alianzas dentro de la provincia y también frente a la franquicia política de moda, La Libertad Avanza de Javier Milei.

Gabriel Pradines será el presidente del PRO, pero la pelea se definirá en los escritorios, ya que Hebe Casado no se da por vencida. La vicegobernadora acusó irregularidades antes de abrir las urnas, incluso antes de las elecciones. Una especie de queja preventiva. Pero no se quedaría con las manos vacías, pues podría manejar el Consejo de ese partido, es decir, la “asamblea” federal que le daría poder para tomar decisiones. Nuevamente, todo se definirá en los escritorios del propio partido o, en su defecto, en Tribunales Federales. Pues, Mauricio Macri será el que tendrá las decisiones que estén al alcance del partido. 

En toda la provincia votaron menos de 5 mil personas y la diferencia entre uno y otro no superó los 200 votos. Pero en algunos departamentos la participación fue testimonial. 

Los ex aliados y actuales enemigos Alfredo Cornejo y Omar De Marchi siguieron, con distintos intereses, la interna del Pro. 

Pradines y Casado juegan su propio juego, pero también el de otros. Omar De Marchi y Alfredo Cornejo están detrás. Con intereses contrapuestos, broncas personales y, también, energías distintas. Los dos dirigentes prestaron atención y operaron para la interna del PRO. Para De Marchi la interna tiene mucha trascendencia porque tuvo un alejamiento forzado de un partido al que considera propio.

En Cornejo, la disputa tiene algún valor estratégico porque puede perder la pertenencia del PRO oficial a Cambia Mendoza y, además, él se juega algo de orgullo. El Gobernador eligió a Hebe Casado como candidata a vicegobernadora luego de la ruptura de De Marchi con el oficialismo y como símbolo del sello del PRO. La vice le responde con fidelidad total en la gestión, aún sin tener mucho peso político y electoral. Cornejo confía más en Casado que en su anterior vice Laura Montero. Tampoco le deja mucho margen de maniobra, pero sí ha ejecutado acciones funcionales siempre a los intereses del Ejecutivo.

Gabriel Pradines. 

Gabriel Pradines puede convertirse en una novedad relevante de la política mendocina al conducir un partido político que tiene una cuota de poder en la provincia y “chapa” puertas afuera. El PRO justamente tiene más “cartel” que estructura en Mendoza, pero es un comienzo. El legislador provincial viene de una familia política formada en el Partido Demócrata, que al final terminó siendo el semillero del PRO y ahora también de los representantes de Javier Milei en Mendoza. Inquieto, busca hacer pie en Guaymallén y lidiará con lo mismo que conviven otros jóvenes dirigentes mendocinos del PJ y la UCR: el padrinazgo, la búsqueda de la obsecuencia y las viejas estructuras.

Omar De Marchi apareció aún antes de tener resultados oficiales. El exlegislador fundó el año pasado La Unión Mendocina, el partido provincial con el que compitió por la gobernación contra Alfredo Cornejo y Hebe Casado. Ahora es parte del Gobierno nacional de Javier Milei, aunque con la salida de Nicolás Posse perdió presencia. El excandidato a Gobernador aprovechó para jugar el juego que mejor le sale, el de las chicanas. Por eso trajo al ruedo a Cornejo y a los intendentes radicales, a quienes señaló como operadores en la elección de ayer. 

Si se ratifica el resultado de la elección, el “nuevo PRO” de Pradines estará en la vereda de enfrente a Cornejo, aún teniendo a una afiliada como vicegobernadora. Pero será difícil de entender, pues el propio mandatario mendocino tiene buena relación con el presidente nacional del partido, Mauricio Macri. Pradines y De Marchi deberán definir también qué identidad tiene, pues la convivencia entre el PRO, la Unión Mendocina y hasta el coqueteo con La Libertad Avanza puede marear a más de uno. 

Igual, la confusión partidaria es una característica de la coyuntura política. Así como el PRO local tiene que definir hacia dónde va (Cambia Mendoza, la Libertad Avanza o la Unión Mendocina), el radicalismo vive el desamparo nacional por la disolución de hecho de Juntos por el Cambio, así como el PJ tampoco encuentra salida a la crisis generada luego del gobierno de Alberto Fernández.