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Los números de pobreza y planes que no cuenta Cristina Kirchner

El gráfico de los planes sociales que publicó CFK esconde cuatro problemas. Detalles de una herencia que aún perdura.
Los números que Cristina Fernández de Kirchner no quiere (o no puede) ver Foto: Noticias Argentinas
Los números que Cristina Fernández de Kirchner no quiere (o no puede) ver Foto: Noticias Argentinas

Cristina Fernández de Kirchner amaneció el lunes con un duro mensaje contra Javier Milei. “Córtela presidente con la cantinela de ‘son los kirchneristas’", aseveró en un mensaje en la red social X. La acompañó con una imagen de planes sociales en las diferentes administraciones, con la idea de rebatirle que haya sido su gestión la responsable de la proliferación de la política asistencialista que se profundizó en las últimas dos décadas.

Además, aprovechó para pegarle a Sandra Pettovello, la ministra de Capital Humano que quedó en el centro de la escena la última semana por la polémica con el reparto de alimentos y la decisión de echar al secretario de Niñez, Pablo De la Torre, y acusarlo de haber realizado contrataciones irregulares. “En lugar de echarle la culpa a los ‘kirchneristas’ revise sus ideas y decisiones acerca de crear un mega Ministerio inmanejable y confiárselo a una persona sin experiencia de gestión en las múltiples disciplinas que abarca. Teorizar en los canales de televisión es muy fácil, gobernar es otra cosa”, expresó la exvicepresidenta.

La postura de Cristina Kirchner esconde cuatro problemas. Son los números que no quiere (o no puede) ver, los que le tiran por la borda la idea de que su administración no tuvo nada que ver. Es cierto que en el gobierno de Eduardo Duhalde había casi 2 millones de planes “Jefes y Jefas de Hogar” que bajaron a 700 mil tras los 4 años de Néstor Kirchner (se llamaban “Familias por la inclusión social”) y terminaron en 220 mil los “Argentina Trabaja” de su gestión. Pero hay otros números para considerar. 

En primer lugar, vuelve a la repetida estrategia de despegarse del gobierno de Alberto Fernández, que la tuvo a ella como vicepresidenta y como líder del espacio interno que administraba las cajas más importantes del poder. El mismo gráfico que ella comparte muestra cómo los planes sociales aumentaron a 780 mil durante el gobierno de Mauricio Macri y a 1.600.000 con Alberto. 

Ese gobierno no la tuvo solamente como protagonista central, sino también como responsable de las líneas centrales de políticas públicas. Sus críticas epistolares sobre funcionarios que no funcionan no solo quedaban en críticas, sino que incidían en las decisiones posteriores. A Martín Guzmán, el primer ministro de Economía, le puso trabas por todo el camino a medidas que permitían ajustar los problemas macroeconómicos. En 2022, asumió esa cartera Sergio Massa y le dio luz verde para avanzar con medidas mucho más severas.

El segundo punto tiene que ver con una decisión trascendental que se tomó durante el primer gobierno de Cristina Kirchner: la creación de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Impulsada por sectores de la oposición como Elisa Carrió o Claudio Lozano, la entonces presidenta la estableció por decreto cuando se estaba generando la mayoría para aprobarla en el Congreso. La medida quedó como una política de Estado que ni siquiera Javier Milei critica hoy. Al contrario, duplicó su ingreso y lo subió a valores que no tenía desde 2019.

La baja de planes sociales entre 2007 y 2015, en esa lógica, no puede no analizarse sin tener en cuenta ese cambio fundamental en la política social. Se pueden contar casi 500 mil planes menos, pero también habría que sumar 3,5 millones de niños, niñas y adolescentes que cobraban la AUH hacia 2015. Hoy esa cifra superó los 4 millones de beneficiarios, que representan a 2.300.000 familias.

En tercer lugar, no toda la asistencia social registró durante el gobierno de Cristina la curva hacia abajo que muestra el del principal programa de ayuda. Las pensiones por invalidez, por caso, tuvieron un incremento considerable durante sus ocho años de gobierno, rompiendo la esencia de ese programa y con fuertes cuestionamientos sobre la transparencia en el otorgamiento.

En números: eran 200 mil pensionados en 2007 y pasaron a ser más de un millón en 2015. Solo países en guerra podrían explicar semejante crecimiento y cantidad de inválidos para trabajar. Abundan las historias de certificados truchos firmados por médicos o patologías que no justifican la invalidez (después se cambiaron los criterios). Durante el gobierno de Macri bajaron en apenas 25 mil, con un fuerte recorte que fue frenado con demandas judiciales, y luego en el de Alberto (y Cristina) se sumaron 175 mil pensionados por invalidez más.

El cuarto concepto que tampoco suma Cristina Kirchner es que durante su gestión se dio la consolidación de los movimientos sociales como actores de poder. No solo administrando planes sociales, sino también financiando la red de comedores comunitarios o directamente recibiendo fondos para la realización de obras públicas, al punto que se volvieron casi estados paralelos, como el caso de Milagro Sala en Jujuy o Emerenciano Sena en Chaco. Recursos que no aparecen en el gráfico que comparte.

Y todas estas cuestiones sin considerar que su política macroeconómica generó que en los gobiernos posteriores sea necesaria una mayor asistencia a los sectores más vulnerables para hacer frente a las políticas de ajuste inevitables que se debían implementar. Subsidios astronómicos a las tarifas de servicios públicos, amplias moratorias jubilatorias, cepo al dólar, precios retrasados, empleo público creciendo para tapar la falta de privado son algunos pocos de los problemas que dejó como herencia, la mayoría siguen hasta hoy.