¿Por qué Argentina se convertirá en el primer país en replicar el "Modelo Bukele"?
El Gobierno de Javier Milei anunció el martes que replicará el modelo exitosamente implementado en El Salvador para combatir a las pandillas. Hasta ahora, es prácticamente el primer país que decide avanzar en el plan del presidente Nayib Bukele que en tan solo cinco años de gestión prácticamente erradicó el crimen organizado en la nación centroamericana. La pregunta es, si ha sido tan contundente contra el crimen, ¿por qué prácticamente ningún presidente -hasta ahora- ha seguido su ejemplo?
La eficacia de Bukele contra las temibles pandillas de su país, como la MS-13, se ve claramente en las cifras: El Salvador pasó de ser el país más peligroso del mundo (106 homicidios cada 100.000 habitantes en 2015) a ser la nación más segura del hemisferio occidental (2 homicidios cada 100.000 habitantes en 2023 -se proyecta que a finalizar 2024 la tasa bajará a 1,6-). Un dato más: según un informe de la Organización Mundial del Turismo (OMT), difundido en noviembre del año pasado, El Salvador se convirtió en el destino turístico de mayor crecimiento en todo el Hemisferio Occidental (algo ciertamente impensado un par de años atrás).
¿Cómo lo logró? Por varios factores. El primero de ellos, fundamental, la decisión política. En cuanto asumió, Bukele -que apenas había formado su propio partido político- demostró determinación para combatir el crimen y, sobre todo, no debía “favores” políticos -como había sucedido con sus antecesores- ya que era un relativo “outsider” (si bien era muy joven, ya había sido alcalde y había militado en las filas del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional).
En segundo lugar, relacionado a lo anterior: su valentía en asumir el costo político que implicaría una decisión crucial para su plan: implementar un régimen de excepción. ¿De qué se trata? Es un mecanismo legal para abordar situaciones de emergencia -en este caso la lucha contra las pandillas-. El mismo le ha permitido al poder ejecutivo utilizar a las fuerzas de seguridad para reprimir y perseguir a los miembros de las pandillas sin orden judicial “en mano”.
Obviamente, este régimen de excepción -que Bukele lo ha renovado mes a mes desde marzo de 2022- ha despertado las críticas tanto de los denominados organismos de “derechos humanos” como de instituciones supranacionales, que han alzado la voz en la defensa de los malvivientes quienes -según esta mirada- han visto violadas sus garantías y libertades fundamentales.
Sin embargo, convencido de sus políticas y con el creciente apoyo popular, el líder de Nuevas Ideas no dudó en acusar abierta y públicamente la hipocresía de las Naciones Unidas y de las fundaciones “filantrópicas” del magnate George Soros que ponían el “grito en el cielo” por los “derechos humanos” de los detenidos pero durante décadas hicieron caso omiso ante los aberrantes crímenes de estas bandas delictivas (por ejemplo, las violaciones y muertes de bebés para sus rituales satánicos).
Se podrían sumar otros elementos que han permitido al mandatario de 42 años aplicar con inusitado éxito su política de seguridad -como por ejemplo, la deshonrosa reputación del establishment político que implicó que la población en general desconfiará de sus críticas al gobierno. Pero, a juzgar por las propias palabras de Bukele, un aspecto crucial en todo esto ha sido la fe.
En una entrevista reciente con el periodista estadounidense Tucker Carlson, describió que en marzo de 2022, en un momento crucial para el gobierno en su combate a las pandillas, estas ejecutaron una serie de asesinatos de civiles al azar, matando 87 personas en tres días (el equivalente a 5.000 asesinatos en los EE. UU. en tres días).
“Tienes 70.000 objetivos, que eran los 70.000 miembros de las bandas, pero ellos tienen 6 millones de objetivos posibles. Así que era casi una tarea imposible. Es una guerra de guerrillas, en realidad», explicó Bukele comentando el desconcierto que produjo este hecho en su gabinete.
«Estaban entrelazados con la población. Estaban por todas partes y mataban al azar. Entonces, ¿cómo detenerlos? Así que realmente tratamos de averiguar qué hacer y básicamente dije: ‘Bueno, estamos ante una misión imposible aquí’. Así que rezamos», afirmó.
Ante la sorpresa de Carlson, el líder del partido Nuevas Ideas sostuvo que no solo rezó una vez sino en varias ocasiones para pedir «sabiduría para ganar la guerra».
"En ese momento pensé que tendríamos bajas civiles. Así que rezamos para que las bajas civiles fueran las menos posibles. Y no tuvimos ninguna baja civil", sostuvo. “Fue un milagro”, aseguró.
Y parece que el “Cielo” le dio la sabiduría. Tan solo unos días después, el 27 de marzo de 2022, la Asamblea Legislativa aprobó el régimen de excepción -solicitado por Bukele- que se convertiría en el pilar del modelo de seguridad de El Salvador -que rige hasta hoy-. Básicamente, consiste en la detención sin orden judicial, la ampliación del tiempo máximo de detención administrativa de 72 horas a 15 días, la intervención de las telecomunicaciones y varias reformas penales para endurecer la pertenencia a pandillas. Esta serie de políticas resultaron fundamentales para detener a los miembros de las pandillas, ya que antes, por más voluntad política que se tuviera, las fuerzas del orden debían esperar la autorización de la justicia para allanar un lugar y, dados los contactos de los pandilleros con el sistema judicial, cuando la policía llegaba ya no había nadie. Es por eso que, también a pedido de Bukele, la Asamblea Legislativa aprobó también en 2022 una purga masiva de jueces mayores de 60 años. Además, se ejecutaron una serie de reformas judiciales, legislativas y de códigos penales.
Pasaron tres años de aquel entonces y, en las elecciones de febrero de este año, la población salvadoreña apoyó contundentemente el “Modelo Bukele”, alcanzando el oficialismo el extraordinario porcentaje de 84% de los votos (además, ganó 43 de las 44 alcaldías). Fue tan radical el cambio que experimentó El Salvador en tan poco tiempo que el hijo de Donald Trump, Donald Jr., quedó estupefacto al visitar el país a comienzos de este mes con motivo de la asunción del segundo mandato de Bukele: “El lugar luce mucho mejor que muchas de nuestras ciudades, fue impactante para mí”, dijo con respecto a San Salvador.
Ahora, la ministro de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, acaba de visitar el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) -la megacárcel de máxima seguridad construída por el gobierno de Bukele en 2022- y se reunió con funcionarios de seguridad y del ámbito judicial de El Salvador. Conclusión: Argentina seguirá el mismo plan en el combate contra el narcotráfico en la ciudad de Rosario y las zonas aledañas.
¿Es el Gobierno de Milei el primero en emular este modelo? Ha habido algunas insinuaciones similares por parte de las administraciones de Dina Boluarte (Perú) -febrero de 2024- y Daniel Noboa (Ecuador) -diciembre 2023-. De hecho, en marzo de este año, el propio Bukele ofreció la ayuda de El Salvador para combatir la crisis en Haití.
Sin embargo, esta parece ser la primera vez que oficialmente y de manera certera e integral se va a replicar el plan de seguridad en otro país.
Hay muchas semejanzas entre ambos mandatarios: Milei también es un outsider -y no le debe favores políticos a nadie-, ha demostrado mucho coraje para impulsar políticas “antipopulares” -como por ejemplo el mayor ajuste fiscal de la historia contemporánea mundial- y además es creyente - de allí su famoso slogan de campaña que es un pasaje bíblico: “las batallas no las ganan los que tienen más soldados sino los que tienen el apoyo de las Fuerzas del Cielo”-.
Por supuesto, las realidades también son diferentes y el problema de Rosario escapa de lo meramente local y, por el tráfico de estupefacientes en la Hidrovía Paraguay-Paraná, hay que abordarlo de manera transnacional. La buena noticia es que, al parecer, desde Asunción acompañarían este plan. En síntesis, parece que las condiciones políticas de base para replicar el “Modelo Bukele” están dadas y si nos guíamos por la “productividad” de las medidas en El Salvador, los resultados en Argentina deberían empezar a aparecer más temprano que tarde. El tiempo dirá.

