Opinión

Argentinos: ¡Viva la Constitución!

La Constitución Nacional es la ley suprema. Establece los derechos y garantías fundamentales de las personas y la forma de organizar los poderes del Estado.

Jorge Enriquez sábado, 25 de mayo de 2024 · 13:04 hs
Argentinos: ¡Viva la Constitución!
Este año se cumplen, además, tres décadas desde la última reforma constitucional, la de 1994. Foto: MDZ

Mayo, mes del año que da inicio a un derrotero de efemérides patrias tan caras a nuestra querida Nación Argentina. Siempre fijamos como comienzo de ese “iter” el día 25 de mayo, pero sería más justo el reconocimiento patriótico sino nos remontáramos unas semanas atrás, porque aunque no se le suele conceder la importancia que merece, el 1º de mayo de cada año se celebra en nuestro país, además del Día del Trabajo, el Día de la Constitución Nacional. Así se halla establecido por la ley  25.863, sancionada a instancias de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional.

La Constitución es la casa común de los argentinos

La sanción de la nuestra, que, con sus diversas reformas, es una de las más antiguas del mundo, es un hito histórico equiparable al 25 de Mayo y al 9 de Julio. Y pese a que quedó suspendida en muchas oportunidades, debido a los lamentables golpes de Estado que fueron frecuentes en el siglo XX, fue la tabla de salvación a la que nos aferramos cuando era necesario volver al cauce de la
institucionalidad. La Corte Suprema, en un antiguo fallo del siglo XIX, dijo de ella que “es el arca sagrada de todas las libertades, de todas las garantías individuales cuya conservación inviolable, cuya guarda severamente escrupulosa debe ser objeto primordial de las leyes”.

Las constituciones no son un lujo que se dan los Estados cuando todo está perfectamente tranquilo. Por el contrario, son un esfuerzo deliberado para someter el poder a una organización que lo racionalice y que garantice los derechos de los ciudadanos. No eran tiempos serenos los que vieron alumbrar a nuestra ley fundamental. La caída de Rosas y la firme voluntad de Urquiza de dar cumplimiento pleno al Pacto Federal de 1831 que preveía una organización constitucional allanaron el camino, pero este se hallaba colmado de obstáculos.

Las constituciones no son un lujo que se dan los Estados cuando todo está perfectamente tranquilo.

Este año se cumplen, además, tres décadas desde la última reforma constitucional, la de 1994. Como fue muy amplia, la valoración de su contenido es, por cierto, como la de toda obra humana, objeto de opiniones diversas. Sin embargo, en una historia jalonada por tantos apartamientos del orden constitucional y democrático, debe reconocerse que tuvo una honda legitimidad, porque en la Convención Constituyentes estaban representados todos los partidos políticos relevantes en esa época. Hubo debates intensos, como corresponde, pero también un espíritu de acuerdo y de civilidad que el devenir posterior de nuestra realidad política permite añorar.

El gobierno nacional suele predicar que sigue las ideas de Juan Bautista Alberdi

En buena hora que se destaque la fértil obra del genial tucumano, quien, junto con otros gigantes de su tiempo, como Domingo Faustino Sarmiento, labró en el plano intelectual la Organización Nacional que en el terreno político preparó Justo José de
Urquiza al poner fin a una dictadura y sentar los cimientos, ya estipulados en el Pacto Federal de 1831, de un orden constitucional que dejara atrás tanto la anarquía como el caudillismo. Juan Bautista Alberdi diseñó en las Bases una orientación para los constituyentes de Santa Fe. En la segunda edición de ese libro agregó un anteproyecto de Constitución, que es la fuente inmediata y más importante del texto finalmente aprobado en 1853.

Es justo que se recuerde a Alberdi como un paladín del liberalismo económico, porque tanto en las Bases como en otras obras alertó sobre los peligros de un Estado que asfixia la iniciativa individual, que cercena el comercio o que desarrolla funciones que pueden desempeñar mejor los particulares. Pero sería una mirada muy sesgada aquella que lo circunscribiera a ese aspecto.
Alberdi abogó sobre todo por el establecimiento de una Constitución y por un mecanismo de frenos y contrapesos que evitara el despotismo. Las autocracias no son malas cuando llevan adelante políticas que rechazamos y buenas cuando actúan conforme a nuestras ideas: son siempre malas.

Ni Alberdi ni ninguno de los liberales del siglo XIX fueron enemigos de la existencia del Estado

Por el contrario, veían en el Estado – limitado a sus funciones esenciales - un agente imprescindible de la civilización. Un íntimo amigo de Alberdi, Juan María Gutiérrez, habría de ser el principal nexo de aquel con los constituyentes de Santa Fe. Hombre de refinada cultura, erudito tanto en el campo de las ciencias como en el de las disciplinas humanísticas, Gutiérrez fue rector de la
Universidad de Buenos Aires entre 1861 y 1874. Como todas las ilustres figuras de su generación, veía en la educación pública un elemento de primer orden para el desarrollo material y espiritual de la joven nación que estaba contribuyendo a forjar. 

Es justo que se recuerde a Alberdi como un paladín del liberalismo económico.

Cuando los ciudadanos, y en particular los gobernantes, obedecemos a la Constitución, somos más libres. Al jurarse la Constitución en Catamarca, Fray Mamerto Esquiú, el orador de la Constitución, expresó: “Obedeced señores, sin sumisión no hay ley; sin leyes no hay Patria, no hay verdadera libertad, existen sólo pasiones, anarquía, disolución y males de los que Dios nos libre eternamente a la República Argentina". Y añadió: “Los hombres se dignifican postrándose ante la ley, porque así se libran de arrodillarse ante los tiranos".

No hay contradicción entre la vigencia de los derechos individuales y el respeto de las instituciones. Todo lo contrario: sin instituciones sólidas, que perduren más allá de la voluntad de las personas que circunstancialmente ejercen cargos públicos, la libertad estará siempre en peligro.

¡Viva la Constitución, argentinos!

Jorge Enriquez.

* Dr. Jorge R. Enríquez, exdiputado nacional – Presidente de la Asociación Civil JUSTA CAUSA
Mail: jrenriquez2000@gmail.com
X: @enriquezjorge
http://jorgerenriquez.wordpress.com

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