Casa Rosada

Ley ómnibus: el Gobierno afina el poroteo y ya piensa en un número mágico en el Senado

Se afinan las estrategias y el Gobierno no deja nada al azar. Al mismo tiempo, sabe que quedan algunos detalles por ultimar. El rol de los gobernadores y los temas sensibles.

Josefina Godoy Martínez
Josefina Godoy Martínez sábado, 20 de abril de 2024 · 07:00 hs
Ley ómnibus: el Gobierno afina el poroteo y ya piensa en un número mágico en el Senado
Los equipos de Milei cuentan con un poroteo favorable en la Cámara de Diputados. Foto: EFE

El Gobierno de Javier Milei ya hizo un poroteo en Diputados por la ley ómnibus, que deberá ser tratada antes del Pacto de Mayo en Córdoba, el 25 de ese mes. Además, apunta a una estrategia para ganar en el Senado, en donde la situación se ve más complicada, en medio de las negociaciones con los gobernadores, la confianza que tiene el Ejecutivo de que la ley pase con éxito la Cámara Baja y algunos puntos que aún le faltan cerrar. 

La principal sensación que tienen en Balcarce 50 sobre la ley es positiva, a pesar de que el diálogo con todos los sectores -que quieren conversar- sigue vigente y aún hay algunas cuestiones que deben ultimarse con los mandatarios provinciales, para no encontrarse con sorpresas durante el debate. 

Este viernes un equipo del Gobierno realizó un poroteo para pulir y definir cuántos votos realmente tiene a favor la ley ómnibus en la Cámara de Diputados, y fue entregado a uno de los integrantes del círculo íntimo del presidente, que sigue con las negociaciones para lograr los mayores consensos. El poroteo se realizó tras la dura labor de Guillermo Francos, el ministro del Interior, que desde el primer momento estuvo atento a cada reunión y llamada que se necesitaba para que la ley no fracase como ocurrió durante el verano.

No solo los funcionarios libertarios expresan que todo va sobre ruedas, sino que también existen legisladores opositores que se lamentan porque saben que "va a salir" en la Cámara Baja del Congreso, aunque ponen dudas en el Senado. 

Cabe destacar que desde el Gobierno explican que "hay un consenso en general" sobre los principales puntos de la ley, lo que daría un resultado afirmativo en la votación general y, con respecto al tratamiento en particular, se sacaría todo lo que traba y molesta el curso de la Ley Bases. En el Ejecutivo deslizan entonces que hay una idea de ir hacia adelante, porque no todos los bloques van a estar de acuerdo ni todos van a conseguir lo que quieren. 

La ley ómnibus que será tratada en Diputados fue más consensuada con los distintos sectores dialoguistas. 

El poroteo fino busca evitar contratiempos durante el debate en la Cámara y los bloques "amigables" admiten que darán el apoyo para que Milei consiga las herramientas que necesita. Eso no quita que haya una letra chica en determinadas partes de la ley que son sensibles y que podrían generar controversias. Desde el Gobierno a esto no lo ven con mucha entidad, ya que dan a entender que si durante el tratamiento en particular hay un tema que hacen ruido, seguramente -y dependiendo siempre de cuánto sea el peso que tiene para el Ejecutivo- se terminen sacando. 

Con la ley ómnibus se va a tratar el paquete de medidas fiscales, que generó varios encontronazos en la clase política, que no ve con buenos ojos la vuelta de Ganancias a la cuarta categoría (ahora rebautizado como Impuesto a los Ingresos Personales). También hay determinados puntos de la ley, como la ausencia del capítulo del Tabaco y la reforma laboral, que generan disgustos en legisladores y gobernadores. 

La estrategia en el Senado 

El Gobierno tiene varios frentes abiertos, entre ellos, aparece la pregunta de qué pasará con la ley ómnibus y el paquete fiscal en el Senado, que tiene 72 integrantes y una amplia mayoría de la oposición no dialoguista. Allí se encuentra más ajustado con los votos que en Diputados, pero apunta a una estrategia: el Ejecutivo necesita 36 votos a favor en la Cámara Alta para que se apruebe la ley, es decir, busca mínimamente empatar 36 contra 36 para que la última palabra la tenga la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel. Si se consiguen más, mejor. 

Aunque es una idea y estrategia para el largo plazo, desde el Gobierno lo dicen con cautela, porque no quieren hacer "futurología" y saben que primero está lo primero, lograr que las medidas pasen Diputados. Además, en esa instancia, habría que ver cómo llega la ley y el paquete al Senado, y si hubo cambios importantes realizados por los legisladores en el tratamiento particular. 

El rol de los gobernadores 

Desde que se volvió a retomar el asunto de la ley ómnibus por parte del Ejecutivo, es un hecho que los gobernadores fueron uno de los protagonistas de este momento. Casi todos tuvieron reuniones bilaterales con Francos y dieron indicios de estar abiertos al diálogo y al consenso. Hay otros que no, como el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof y el de La Rioja, Ricardo Quintela, que no se mueven de su postura opositora y desde el Ejecutivo confiesan que no van a gastar energías en ellos, que saben que no van a cambiar de opinión. 

Hay otros, como los del PRO, que en general están a favor de lo que propone la administración libertaria, que siente que los diputados y senadores que responden a sus jefes políticos van a ir por el mismo camino. 

Los de la Patagonia son los más reacios con el Gobierno, sobre todo por la vuelta de Ganancias, a pesar de seguir teniendo diálogo con el Ministerio del Interior que es el principal encargado del asunto. Por ejemplo, una fuente parlamentaria neuquina le comentó a este medio que "Ganancias es mala palabra" en la provincia, además de no aceptar que el paquete fiscal contenga el artículo 81° que modifica la Ley 26.176 que exime del pago de "Ingresos Personales" a la mayor parte de los trabajadores petroleros.

La idea del Gobierno es que se elimine el régimen especial creado por la Ley de Actividad Petrolera, que contempla una exención del 25% de la base imponible para liquidar el tributo a los trabajadores petroleros y solo les da el beneficio al "personal de pozo" que se encuentra medio mes en los yacimientos y el resto en descanso, por el desgaste que conlleva la actividad. Es decir, el personal  administrativo y ejecutivo no tendrá más el esquema que proponían la ley. 

Otro ejemplo de la dificultad que se encuentra en el Sur -y explica quizás el por qué del coqueteo del Gobierno con el Norte- es Claudio Vidal, el sindicalista petrolero y gobernador de Santa Cruz que aún "no está cerrado que apoye la ley". Una alta fuente de Gobierno explicó que ya se le hizo una oferta al mandatario patagónico, con respecto a los yacimientos y las privatizaciones, pero ahora "ellos tienen que responder". "Es medio escurridizo", agregan. 

Francos con Zamora. 

Un funcionario que genera más tranquilidad, y que también pertenece a la Patagonia, es el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck: "Entendió", confiesan desde Casa Rosada. 

Otro sorpresivo encuentro que generó incertidumbre fue el que se dio hace unos días entre Gerardo Zamora y Francos, en Santiago del Estero. A pesar de que dicen que fue un primer acercamiento presencial y que hay buenas intenciones, una persona cercana al presidente Milei confiesa que el santiagueño aceptó ver a Francos "porque es un tipo de diálogo" pero aún ve difícil su participación a favor del Gobierno, a través de sus diputados y senadores en el Congreso. 

Otros temas sensibles 

Uno de los principales temas que aún genera dudas es la vuelta de Ganancias para la cuarta categoría reconvertida en "Ingresos Personales" que propone un mínimo no imponible de $1.800.000 para los solteros y $2.300.000 para los casados con dos hijos. Los principales opositores a esto son los mandatarios del Sur del país que, como se explicó anteriormente, no se encuentran de acuerdo con la medida contenida en el paquete fiscal. 

En la ley ómnibus, en cambio, hay dos capítulos que generan diversas posturas: la reforma laboral craneada por la UCR y la ausencia de la regularización del impuesto al Tabaco. La primera ocurrió por decisión del Gobierno de Milei, que dejó en manos de los radicales la redacción del capítulo, que tiene temas ásperos como la no obligatoriedad de las cuotas solidarias para los gremios. Desde el Gobierno analizan quitar los puntos sensibles, que puedan generar malestar con los sindicalistas. 

Pero, por otra parte, el capítulo que sigue generando polémica es el relacionado con el impuesto al tabaco, que fue quitado de la nueva versión de la ley ómnibus pero que se encontraba en las anteriores. Según el Gobierno, la decisión se tomó para no estar en el medio de una guerra entre las tabacaleras internacionales y las nacionales, como Sarandí S.A, a cargo de Pablo Otero. La idea del Ejecutivo era regularizar la actividad con el capítulo y que todas las empresas pagaran el mismo tributo, pero ante el escándalo que se generó por un presunto lobby de las compañías, se decidió postergar ese proyecto de ley para más adelante. 

Francos y Vidal, un vínculo que aún no termina de ser benéfico para la ley ómnibus. 

La decisión no causo buenos ánimos en algunos sectores, que sintieron que Milei cedió ante "el lobby" de las tabacaleras. Un ejemplo de la indignación fue el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, que le pidió al presidente que "no claudique ante las presiones e intereses que usted mismo ha atacado en público" y que "no se deje ganar por el Señor Tabaco". Otro que estuvo en contra públicamente fue el diputado Martín Tetaz, que reclamó que se vuelva a incluir en la ley ómnibus el capítulo tabacalero. 

A pesar de las idas y vueltas con estos asuntos sensibles, en Rosada ven con mejores ojos incluir en el dictamen la reforma laboral y dejar que pase lo del Tabaco, para que no trabe el tratamiento de la ley, que es condición necesaria para que se concrete el Pacto de Mayo en Córdoba Capital. 

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