Nueva doctrina de política exterior

Contactos reservados por la membresía de Argentina en la OTAN

Viajó a Bruselas un funcionario clave y el país empezó a dar señales muy importantes. Un embajador puso en agenda la preocupación por la base satelital de China, país en la mira de la Alianza.

Edgardo Aguilera
Edgardo Aguilera sábado, 13 de abril de 2024 · 07:00 hs
Contactos reservados por la membresía de Argentina en la OTAN
El secretario de Estrategia Nacional, Jorge Antelo, y el titular Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi. Foto: Argentina.gob.ar

“Nos encontramos en un momento de grandes expectativas y justificada esperanza de la comunidad mundial ante la emergencia de un nuevo sistema de seguridad internacional.” Este diagnóstico; muy parecido a la situación actual de pugna entre dos colosos; fue el preámbulo de la carta que en 1999 envió el presidente Carlos Menem a su par norteamericano Bill Clinton para solicitarle la incorporación de la Argentina a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) “en calidad de miembro asociado o una categoría similar a establecerse”.

Jorge Castro ex secretario de Planeamiento Estratégico estuvo a cargo de la presentación de la propuesta. El país ya contaba desde 1997 con la designación de gran aliado extra OTAN por parte del Congreso estadounidense con la obvia aprobación de la Casa Blanca, pero Menem quiso una vuelta más en el vínculo político y militar con la organización atlántica. No pudo ser.

Veinticinco años más tarde la Argentina reinicia el camino de incorporarse a la Alianza Atlántica de la mano de Javier Milei y su giro en el área de defensa hacia un categórico alineamiento militar con los Estados Unidos. Como en aquella oportunidad otro Jorge; Antelo, secretario de Estrategia Nacional, fue el encargado de presentar la iniciativa en oficinas de la organización.

Que la Argentina se incluya en las filas de “socios globales” (partners across the globe) status como el de extra OTAN que permiten el acceso a una extensa gama de programas de asistencia, equipos y adiestramiento militar estandarizado que resulta estratégico en medio de cambios en el sistema multilateral y el retorno a la geopolítica de dos competidores Estados Unidos y la República Popular de China.

Con instrucciones de Milei, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, envió a Antelo a Bruselas. Asistió el 21 de marzo pasado a la Cumbre de Energía Nuclear un foro de debate organizado por el Organismo Internacional de Energía Atómica presidido por el embajador Rafael Grossi en conjunto con el Reino de Bélgica.

Antelo expuso ante líderes gubernamentales del sector nuclear, reafirmó el compromiso del país con los usos pacíficos de la energía y la tecnología nuclear, y reiteró el apoyo a la energía nuclear como una fuente limpia y segura. Mesurado, incondicional del low profile, Antelo cumplió la misión de fondo en Bélgica: contactos previos y anticipo de la aspiración argentina de alcanzar la membresía de “socio global”. Nadie suelta palabras de lo acontecido en el cuartel de la Alianza, los hechos subsiguientes arrojaron luz.

El ministro de Defensa, Luis Petri, en compañía del secretario de Relaciones Internacionales, Juan Battaleme, viajarán desde Dinamarca a Bruselas a posteriori de la firma (el 15 de abril) del contrato de adquisición de 24 cazas F-16 A/B que pasarán de ese país miembro de la OTAN a posesión de la Fuerza Aérea Argentina.

La carpeta de presentación de Argentina para integrar los aliados y sumarse a los desafíos de la seguridad global fue consensuada con la Cancillería. Un hilván en los antecedentes para calificar lo dio el embajador Carlos Foradori una semana después del contacto de Antelo en la OTAN.

Carlos Menem intentó ingresar a la OTAN en los '90 pero no lo logró. Foto: X Casa Rosada.

Foradori habló en la Cumbre de Desarme de la ONU justo cuando ocurría la visita oficial al país de la general Laura Richardson, titular del Comando sur del Ejército de los Estados Unidos. “Para la Argentina es materia de preocupación la falta de regulación y control de las capacidades espaciales, sistemas que podrían afectar a los satélites y su comunicación o proveer información específica por ejemplo sobre la localización y las características”.

“Pueden ser parte de un sistema de armas tal como el de localización de un satélite para su inutilización, interceptación y posterior destrucción. Los desarrollos de observación del espacio profundo debieran requerir una mayor monitorización y verificación por el posible uso dual de la información que son capaces de obtener o de las acciones que son capaces de desarrollar” dijo Foradori. El plenario de países, sin haberlo explicitado, entendió que se aludía a la instalación de China en Neuquén.

La iniciativa requerirá de un tiempo de aprobación. Por caso, Colombia, único “socio global” de América Latina, suscribió el acuerdo con la OTAN en 2013 y se oficializó en 2018. Claro que el tiempo podría ser menor en tanto los conflictos en progreso requieran medios, recursos o personal especializado disponibles en el país aspirante y que calcen en la demanda para mitigarlos. Sería el caso de Ucrania que busca pertrechos militares entre los aliados y países donantes por fuera de la Organización atlántica.

Se sabe que una alternativa pasaría por cooperar con munición. En 2023, el ministro Jorge Taiana anunció que la fábrica Militar “Fray Luis Beltrán” retomaba la fabricación de munición para cañones de 105 mm y de mortero de 120 mm. También la producción de munición menor de 9 mm para pistolas y de 7.62 mm y 5.56 mm OTAN.

Hay lastre archivado que entorpece la contundente posición aliancista del gobierno de LLA. En 2007, durante la administración Kirchner, Nilda Garré ordenó el cierre de la agregaduría de Defensa en Bélgica, representación militar que mantenía el nexo con la OTAN. Al mismo tiempo dispuso la finalización del despliegue de la Compañía de Ingenieros Conjunta Kosovo, integrada por ingenieros militares de las tres fuerzas. Cooperaban desde 1999 dentro de la fuerza internacional liderada por la OTAN (KFOR, Kosovo Force, en inglés) en la reconstrucción (puentes, escuelas, estructuras edilicias, etc.) de la provincia de Serbia, devastada por la guerra étnica que llevó adelante el dictador Slobodan Milosevic.

Retirar al agregado de Defensa en Bélgica con funciones de representación ante la Alianza atlántica y simultáneamente dar por finalizada la misión en Kosovo porque estaba bajo la conducción de la OTAN resultó un fuerte mensaje de rechazo al vínculo con la mayor estructura de poder político-militar que dio el mundo tras la Segunda Guerra Mundial.

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