El otoño de Javier Milei, los números en observación y la metáfora sexual de Mauricio Macri
Javier Milei cumplió la primera meta de su gobierno: pasó el verano. Desde el primer minuto de su gestión el coro de economistas y analistas coincidían en decir que el desafío para el libertario era pasar el verano. El 21 de marzo la estación cambió y el gobierno logró sobrepasar los calores sin sobresaltos. Pero la meta se corrió; ahora tiene que pasar el otoño.
Te puede interesar
Rial lanzó una bomba sobre la vida romántica de Milei: los detalles
Es que mientras algunos números macro empiezan a mostrar señales de optimismo para el gobierno, otros muestran la cuesta arriba que significa el ajuste para la micro. Indicadores de alta frecuencia indican que en marzo la inflación podría estar en niveles de febrero o incluso más abajo, cuando la coincidencia era que pasaría lo contrario. C&T, por ejemplo, pronostica un indicador más cercano a 13% que al 14% que preveían inicialmente. Econométrica va más abajo todavía: 11,5%. Morgan Stanley y HSBC, por su parte, estiman para 2025 una inflación anual de 31,6% y 40%, respectivamente. Música para los oídos de Luis “Toto” Caputo y compañía. En paralelo, los dólares financieros se mantienen estables en torno a los mil pesos y el riesgo país perforó, hacia abajo, la barrera de los 1.500 puntos.
Pero la estabilidad financiera choca con la economía del ciudadano de a pie, que en los últimos tres meses vio sus ingresos licuados. Y esos son números que también están viendo en el gobierno, al punto tal de que decidieron postergar un mes el aumento de tarifas de gas, lanzar un “voucher educativo” para familias de clase media baja que mandan a sus hijos a escuelas privadas o anunciar el cambio de la fórmula jubilatoria por decreto.
Esa definición esconde múltiples interpretaciones. En primer lugar, si el gobierno mantenía la definición dentro del marco de las negociaciones de la ley ómnibus recién se iba a terminar aprobando hacia fines de abril o incluso mayo. Demasiado tiempo para los escuálidos bolsillos de los jubilados. En segundo lugar, la nueva fórmula es en un principio beneficiosa para los jubilados, ya que si la inflación sigue a la baja irán recuperando poder adquisitivo. Pero ya con la inflación controlada y la actividad recuperándose, la actual fórmula podría ser más beneficiosa si salarios y la recaudación de Anses suben a mayor velocidad que los precios. Beneficio a largo plazo para las cuentas públicas.
Por eso el gobierno anticipó que para darle “sustentabilidad al sistema” impulsará una reforma previsional que “introduzca mecanismos de ahorro privado”. El Estado argentino hace tiempo que no puede garantizar jubilaciones dignas que respeten los aportes de cada trabajador. En épocas de ajuste menos aún.
Pasar el otoño significaría que se concrete la inflación a la baja y que en mayo o junio esté consolidada en un dígito mensual. Pero sobre todo también que la actividad económica empiece a dar señales de reactivación y los ingresos crezcan por encima de los precios. El oficialismo se entusiasma con la idea de que la recuperación sea en “V”, pero eso todavía está por verse. Y en el medio la gente tiene que poder aguantar el vendaval. Aunque los precios de alimentos y bebidas desaceleren fuertemente (producto de la caída de consumo), en cada hogar se siente el ajuste: al que no le impactó la suba de prepagas o la cuota de la escuela le subió el transporte público o las tarifas de luz. Para algunos es la suma de todo.
Por eso hay otro número que miran con insistencia en la Casa Rosada y es el de las encuestas. Según Poliarquía, en marzo la imagen de Milei volvió a recuperar los dos puntos que había perdido en febrero. Está en 58% contra 40% de desaprobación. El 55% dice que necesita tiempo y un 56% cree que la situación del país estará mejor dentro de un año. Otra consultora mira sus números y destaca un dato sorprendente: los jubilados que votaron a Milei, más allá de la pérdida de poder adquisitivo que tuvieron, lo siguen respaldando.
Un nuevo sistema
En este contexto, el universo político y empresarial parece seguir en shock ante Milei y sus “fuerzas del cielo”. Todos los manuales de política se rompen al ver que un gobierno que realiza un ajuste feroz no tiene ningún impacto negativo en la imagen pública. Y para peor, negocia en otro idioma.
“Están todos intentando entender el nuevo sistema”, dice Alejandro Catterberg, director de Poliarquía. Un dirigente del PRO lo hace más gráfico: “Empresarios, lobbistas, sindicalistas, todos intentan tocar los mismos botones de siempre con el problema de que ahora no llevan a ningún lado”. “En la Argentina hubo un cambio de sistema”, ratifica.
El nuevo sistema, no obstante, conserva muchas cosas del anterior. Y eso vuelve a descolocar a medio mundo. El discurso anticasta de Milei se resquebraja cuando elige nominar para la Corte Suprema a un referente de la “casta judicial” como Ariel Lijo. La explicación que dan en la Rosada es que en la Corte hacía falta un penalista y que el juez federal tiene buenos vínculos con todo el ecosistema de Comodoro Py.
En los despachos políticos los interrogantes van desde si fue una decisión para negociar con el kirchnerismo y así garantizarse el ingreso de un académico ideológicamente más cercano a Milei como Manuel García Mansilla hasta otros que miran los vínculos del ministro Mariano Cuneo Libarona con el propio Lijo y creen que esa es la mirada judicial del oficialismo.

Para los sectores más dialoguistas, la nominación cayó como una bomba. En la Coalición Cívica llovieron las críticas, en el radicalismo hubo cuestionamientos y en el PRO un llamativo silencio. Más dificultades para entender el nuevo sistema que impone Milei, el mismo que un día dice que las jubilaciones no se iban a modificar por decreto y a la semana anuncia lo contrario.
Esas dudas políticas que puede generar Milei son las que están mirando empresas y fondos extranjeros con intenciones de volver a poner plata en el país. Según cuentan economistas y consultores que los reciben, siempre se repite la misma idea: quieren ver si el experimento logra algún acompañamiento político. Por eso la necesidad imperiosa que tiene el gobierno de anotarse un triunfo parlamentario.
En ese marco, en el Poder Ejecutivo están atando cabos para ver si logran hacer esta semana “otra reunión grande” con gobernadores. Después de Semana Santa quieren que esté todo cocinado para volver a debatirlo en el Congreso.
Macri y el sexo con Milei
El nuevo sistema que plantea Milei obliga a los partidos políticos a mantenerse en estado de deliberación permanente. En el peronismo porque saben que La Libertad Avanza llega con su estilo a sus votantes históricos. Son los que lo ven como un “distinto”, que viene a arreglar los problemas que generaron otros, que son los que ahora ponen palos en la rueda y que entonces hay que darle tiempo. Pero igual ahí saben que no tienen otro lugar que no sea la oposición, sobre todo el kirchnerismo.
En los ex Juntos por el Cambio es donde aparecen las mayores dudas, porque las políticas que aplica Milei son, en gran parte, las que ellos vienen impulsando. El próximo sábado, Mauricio Macri asumirá como presidente del PRO. Llegó a encabezar la lista luego de un trabajoso acuerdo con Patricia Bullrich. Más trabajoso ahora será el posicionamiento que le buscará dar al partido en la relación con Milei y en una eventual alianza de cara a 2025.

Cerca de Macri hay quienes creen que deben seguir apoyando pero sin todavía unir fuerzas. Consideran que ante un eventual traspié económico y político, Milei deberá ir a buscarlos para buscar fortaleza política. Pero eso está lejos de lo que pretende el presidente, que quiere que primero todos los que quieran ser aliados se suban al mismo barco y después se van acomodando los roles. Fuera del barco, nada.
En diálogos privados, Macri no duda en utilizar una metáfora sexual para describir lo que percibe que le está planteando el mandatario: “Hoy la parejas antes de casarse cogen, pero Milei quiere que nos casemos sin coger”. En otras palabras, pide lealtad al proyecto sin conocerse a fondo. Pero Macri se resiste a tener ese vínculo.
El pensamiento del sector más cercano a Bullrich es que Macri y su entorno se equivocan en el análisis. “El 2025 va a ser muy ‘a lo que diga Milei’ y nosotros no tenemos otro camino, porque nuestro votante ya está acá”, razonan. Y agregan: “No somos dos iguales, nosotros perdimos. La verdad es que hoy Macri no le suma a Milei nada por encima del núcleo duro que ya tiene”.

Más dificultades tiene hoy el radicalismo, donde les cuesta mucho más entender quiénes son sus representados. No es lo mismo lo que le pasa a Martín Lousteau, con eje en la Ciudad de Buenos Aires y con la intención de captar a un votante más progresista, que lo de gobernadores como Gustavo Valdés (Corrientes) o Alfredo Cornejo (Mendoza), donde el libertario tiene niveles de aceptación muy elevados. Unos no quieren saber nada sobre un acercamiento con La Libertad Avanza; otros, no lo descartan. Y eso termina condicionando sus posicionamientos en el Congreso.
Un discurso de 1880 podría contribuir a la confusión. Lo cita Carlos Pagni en su libro “El Nudo”: “Gobernad lo menos posible, porque mientras menos gobierno extraño tenga el hombre, más avanza en libertad, más gobierno propio tiene, y más se fortalece su iniciativa y se desenvuelve su actividad”. No lo decía Juan Bautista Alberdi ni ninguno de los pensadores que suele citar Javier Milei. Lo decía Leandro N. Alem, fundador de la Unión Cívica Radical.

