La crisis económica y el desorden de gestión provoca que muchos sólo "elijan creer" dentro del Gobierno de Milei
Uno de las frases que caracterizó la campaña y el inicio de la presidencia de Javier Milei fue "no la ven", dedicada a la clase política y dirigencial del país y, fundamentalmente, a buena parte de la opinión pública que descreía que un "outsider" sin raíces personales e institucionales pudiera llegar a la más alta responsabilidad pública del país.
"Elijo creer" es la frase que está de moda y se mantiene como un leiv motiv en todos los que aún consideran que el Gobierno de Javier Milei podrá tener algún éxito social y político en medio del feroz ajuste que está ejecutando, y que se muestra en la dramática caída de todos los parámetros económicamente productivos y solo sobrevive en los números financieros nacionales e internacionales.
"Hay que ver cuánto aguanta", le confesó un funcionario a MDZ que huyó de una tormentosa área oficial para seguir todo con más tranquilidad y menos operaciones cruzadas. Tanto este protagonista, como quien siempre elije creer, terminan con su mensaje con el típico reconocimiento que algo más puede pasar y tiran un "jajaja", como explicando que, al final, "parece joda".
El viernes, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se deshizo de su amigo personal y vecino barrial de General Rodríguez, Marcelo Bacillotta. El exfuncionario había sido denunciado en un informe de C5N por haber promovido la incorporación de media decena de empleados en esa cartera. La funcionaria, y su hasta entonces mano derecha, se conocen desde hace más de dos décadas y el barrio cerrado donde vive fue creado por la familia de su despedido, con quien solo la separan un par de casas de por medio.
Bacillotta venía de presidir el HCD de General Rodríguez y era uno de los más cercanos colaboradores del exintendente de Cambiemos Darío Kubar. Este había intentado aproximarse a las "Fuerzas del Cielo" pero, a diferencia de Julio Garro, vio algo que no le gustó, casi idéntico a lo que le sucedió a Carlos Reutemann cuando Eduardo Duhalde le ofreció la candidatura presidencial hace más de veinte años.
El nuevo funcionario libertario (Garro) en cambio, prefiere mostrar sus dotes de exdirigente de fútbol, donde presidió a La Plata Fútbol Club, una muy joven entidad en la que también participó en su creación su rival local Julio Alak con Daniel Scioli, el gobernador al cual denunció en su campaña de 2015 por las muertes en la ciudad tras las inundaciones producidas por el desborde del arroyo El Gato.
Sandra Pettovello tuvo su primer gran traspié apenas inició su mandato cuando ya le había encomendado el cargo de jefe de Gabinete de su cartera a Fabián Perechodnik a raíz de una denuncia de MDZ, que recordó, simplemente, que el posible funcionario era el vicepresidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires en pleno escándalo de Julio "Chocolate" Rigau y las tarjetas de débito. El legislador provincial fue licenciado para que siga con ese compromiso.
Por suerte para él, y para la ministra, la demora en firmar decretos, que todavía persiste a pesar de haber cumplido cien días de gestión el Gobierno libertario, todo pasó como un problema de agenda y reacomodamientos en compromisos previos. Pero lo de Bacillotta es diferente. Él había empezado a transformarse en el detector de las anomalías preexistentes en todas las áreas, pero cuando empezó a combatir al secretario de Desarrollo Social, Pablo De la Torre, la cuestión pasó a ser casi un tema personal para él.
La aparición de la denuncia periodística era cuestión de tiempo. Y funcionarios que trabajan en la Casa Rosada en extrema cotidianeidad con Javier Milei presumen que no será la única, ni la última. "El problema nuestro empezará cuando el relato anticasta empiece a tener relación directa con algunos de los nuestros", advirtió.
La preexistencia de bolsones de empleados y funcionarios de los gobiernos anteriores, fundamentalmente puestos por La Cámpora y el massismo en diferentes ravioles del Estado, y escondidos dentro de sus organigramas, hace que todo deba ser preciso y honorable. Cualquier designación, o contratación, está bajo la mirada de quienes siguen el expediente y conocen mucho más de los que recién llegaron a sus despachos. Y si los papeles no están en regla, o se asemejan a los métodos preexistentes, son pasibles de la denuncia propia o ajena.
Todo es un minuto a minuto y los funcionarios saben que están a tiro de un comentario o un pensamiento dudoso de Karina Milei o Nicolás Posse, a pesar que la escala de autoridad sea "El Jefe", Javier Milei y Santiago Caputo, un verdadero policía del pensamiento. Un funcionario de una de las pocas áreas imprescindibles para la actividad económica desconocía que a él también le llegaría el serrucho para recortar la planta de personal. "Ahora cambió. Sí se viene la poda", reconoció.
El factor sorpresa le juega siempre a favor al Gobierno a la hora de aplicar el ajuste imprescindible en las áreas del Estado no presente. Pero la manera en la que se tomó la decisión de despedir alrededor de 1.500 empleados de la Anses abre múltiples observaciones sobre los criterios utilizados. Y si bien siempre pagan justos por pecadores, un gobierno que se jacta de reestructurar todo con nuevos métodos y modelos, no puede utilizar solo un hacha para semejante operación.