Revés para el gobierno

Ley ómnibus: la intimidad del cachetazo político que el Congreso le dio a Javier Milei

La jornada arrancó con el pie izquierdo para La Libertad Avanza. Aires de traición y sed de venganza corren por los pasillos de la Cámara de Diputados.

Antonio Riccobene
Antonio Riccobene martes, 6 de febrero de 2024 · 21:28 hs
Ley ómnibus: la intimidad del cachetazo político que el Congreso le dio a Javier Milei
Martín Menem no consiguió la aprobación de la ley ómnibus Foto: Télam
Ley ómnibus: la intimidad del cachetazo político que el Congreso le dio a Javier Milei
Oscar Zago tuvo que anunciar que se suspendía la sesión. Foto: Télam
Ley ómnibus: la intimidad del cachetazo político que el Congreso le dio a Javier Milei
Miguel Pichetto y Nicolás Massot en plena negociación. Foto: Télam
Ley ómnibus: la intimidad del cachetazo político que el Congreso le dio a Javier Milei
Germán Martínez y Máximo Kirchner antes de la votación. Foto: NA
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“Felicitaciones, pibe. Ganaste”. El que habla es Miguel Pichetto; el que escucha, Germán Martínez. Dos minutos antes Oscar Zago, jefe del bloque La Libertad Avanza, le había confirmado al resto de las autoridades que la sesión no seguía, que todo volvía a cero, y que el trabajo de todo enero era en vano. Lo único que queda del proyecto de Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos es el proyecto presentado. Nada más.

El oficialismo tomó esta decisión después de ver que se le caían los principales artículos de la ley ómnibus y veían que no tenían los números suficientes para avanzar con el punto neurálgico de esta ley: las privatizaciones. Cuando llegaba el momento de tratar ese capítulo, Zago pidió un cuarto intermedio. Allí apareció en Diputados Santiago Caputo, que ya no tenía nada para hacer.

“Tenemos que volver a comisión porque esto así no sale. Se cae”, dijo en esa reunión que duró unos pocos minutos, según pudo reconstruir MDZ. Allí entraron casi todos los jefes de bloque. Cuando Germán Martínez, titular de la bancada Unión por la Patria, quiso entrar, Martín Menem le cerró la puerta. “Dejá que primero nos reunamos nosotros y te llamamos”, le dijo el riojano.

Martínez volvió a su banca. A los pocos minutos vio que empezaron a reunirse los otros bloques en el recinto y ahí se enteró de la decisión, de la vuelta a comisión. El kirchnerismo tomó esto como una victoria propia. El primer día de las cuatro jornadas de debate en el recinto que tuvo este tema, el santafesino pidió que volviera a comisión por “las desprolijidades que se venían viendo”.

La reacción dentro del Congreso al fracaso de la ley bases

“La patria no se vende”, “no la ven”, fueron algunas de las chicanas en forma de festejo que los diputados peronistas le gritaban a los libertarios que seguían en el recinto, aplastados por la derrota política de no poder aprobar la primera ley del Gobierno. Ya en las escaleras del Palacio Legislativo empezaron a entonar la marcha peronista para festejar la victoria. Afuera del Congreso se empezaban a escuchar bocinas, una señal de festejo que esta vez sirvió para esquivar el protocolo antipiquetes de Patricia Bullrich, otra perdedora.

Oscar Zago tuvo que anunciar que se suspendía la sesión.

Muy distinta fue la reacción del PRO. “Queremos dejar en claro que nuestro compromiso para apoyar el cambio que eligieron los argentinos siempre fue el mismo”, señalaron en un comunicado del bloque. “Lo demostramos en todas las jornadas de debate legislativo que se llevaron adelante durante las sesiones extraordinarias”, indicó. 

De este mensaje surgen dos lecturas. La primera tiene que ver con el intento de no quedar pegados “a la casta que está contra el pueblo”, como indicó Javier Milei. Ellos votaron a favor de todos los artículos. Otra tiene que ver con una especie de “yo te avisé”, que impulsa Mauricio Macri. El expresidente le sugirió a Javier Milei que se inclinara por Cristian RItondo para presidir la cámara, un hombre con un poco más de experiencia en estos temas que Martín Menem. Pero no fue tomado en cuenta por Javier Milei.

En La Libertad Avanza el malestar fue aún mayor. Uno de los referentes de este espacio se fue a su despacho hablando de “traición”. “Los tengo anotados a cada uno, me tengo que fijar bien en la planilla cómo votó cada uno, pero no me olvido”, gritó en el primer piso del Congreso. Javier Milei habló a través de la cuenta de X “Oficina del Presidente”. “Tomaron la decisión de destruir la Ley Bases artículo por artículo”, dice. También agrega: “Llegaron a sus bancas con la bandera del cambio y hoy traicionan a sus votantes”.

Germán Martínez y Máximo Kirchner antes de la votación.

Todavía no está claro cuál será el destino de esta ley. Si el Gobierno quiere avanzar con esto en el Congreso va a tener que volver todo a foja cero y renegociar punto por punto. Además, deberá prorrogar el período de sesiones extraordinarias que termina la semana que viene. Por lo pronto, para el ministro Guillermo Francos no hay “nada que discutir en materia fiscal”. “Seguiremos gobernando con los elementos que tenemos y lo mismo harán los gobernadores. El tratamiento de una reforma fiscal estaba sujeto a la aprobación de la Ley”, agregó.

Crónica de un fracaso anunciado

La jornada para La Libertad Avanza arrancó mal parida y habían pocos indicios de que esto iba a terminar bien. El ministro de Economía Luis “Toto” Caputo se metió recién hoy en las negociaciones. Sí, el día que todo se definía, el titular del Palacio de Hacienda se acordó de levantar el teléfono y hablar con tres gobernadores. Estos no le dijeron nada distinto a lo que ya venían diciendo con los otros interlocutores, Santiago Caputo y Francos.

El ministro de Interior llegó a la sesión a las 10 de la mañana. Estuvo primero con Santiago Caputo y Martín Menem. Después recibió a los jefes de bloque dialoguistas y no llegaron a ningún acuerdo. No estaba claro de dónde iban a salir los fondos para las cajas previsionales de las provincias. Y, por arte de magia, reapareció la reforma previsional en la ley, que fue el punto más crítico para la oposición y que el Gobierno aceptó sacar hace ya tres semanas. Todo iba mal.

Miguel Pichetto y Nicolás Massot en plena negociación.

Y así fueron a la sesión, desoyendo una de los principales sacramentos del trabajo legislativo: “Al recinto se va con los votos confirmados”. A medida que transcurría el trabajo, seguían las reuniones cruzadas, Emilio Monzó se reunía con Eduardo “Lule” Menem para darle una salida a esta ley que iba camino al fracaso. Incluso lo hacían dentro del recinto, algo que está prohibido, más todavía después del escándalo del diputrucho. Fue Carolina Gaillard (UP) la que tuvo que poner el grito en el cielo para que se vayan a rosquear afuera.

La aprobación de las emergencias salió primero con 134 votos afirmativos y 121 negativos. Quedó la económica, financiera, de seguridad, tarifaria, energética y administrativa. Pero tuvieron que sacar la previsional, de salud y fiscal. Un rato después tuvieron que votar la delegación de facultades y acá le dieron un nuevo revés al Gobierno. Le bajaron la delegación de seguridad y tarifaria. También le quitaron al Gobierno la posibilidad de intervenir en los fondos fiduciarios.

Los rechazos a los artículos juntaban cada vez más votos en contra. De Hacemos Coalición Federal, solo una pequeña parte votaba a favor; los nueve de Innovación Federal votaban todos en contra y diez radicales estaban dispuestos a no acompañar. La estocada final llegó con la reforma del Estado. Allí rechazaron la posibilidad de que el Poder Ejecutivo pudiera intervenir en organismo estatales, sólo aprobaron un artículo que avala a los trabajadores estatales a hacer carrera en la administración pública.

Cuando llegó la hora de analizar el capítulo de privatizaciones, la ley ómnibus ya era una cáscara vacía. Pichetto le adelantó a Zago que si seguían así todo iba a ir en picada. Así fue que tuvo que pedir el cuarto intermedio y después tuvo que reconocer la derrota política

Así las cosas, de la ley con la que Javier Milei quería refundar la Argentina sólo queda una cáscara vacía. Puede volver a convocar a las comisiones para volver a debatir cada artículo, pero primero el oficialismo deberá hacer un trabajo de introspección si no quiere repetir el cachetazo que se llevó este martes.

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