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Los niños asesinos, una realidad que vino para quedarse bajo un poder real sin legado

Ni el presidente, ni su "jefe", ni sus principales colaboradores tienen hijos. Esta falta de legado personal quizás los limite para entender los problemas que trae el retiro total del Estado.
La falta de futuro se nota nítidamente en el círculo íntimo y cerrado del presidente Javier Milei Foto: MDZ
La falta de futuro se nota nítidamente en el círculo íntimo y cerrado del presidente Javier Milei Foto: MDZ

Cada distribuidor de droga ocupa entre tres y cinco personas por equipo de “trabajo”. Ya no tienen que ser varones. Entre merodeadores, vigilantes, soldaditos, dealers y delatores. La mayoría, reclutados en los barrios marginales de los centros urbanos de todas las ciudades, también ha empezado a penetrar en los barrios más urbanizados.

Estos, a su vez, en su mayoría se transforman en adictos que necesitan consumir y para eso no les alcanza con el fruto de lo que obtienen en su “ocupación” y, armados, aprovechan la ocasión para hacer ocasionales “rapiditos” en los barrios cercanos a los que trabajan.

Desde hace dos años los investigadores han tomado nota de una tendencia. Buena parte de los detenidos o caídos en enfrentamientos son menores, iniciados en el delito a los 13 o 14 años. El joven muerto en ocasión de robo por parte de un efectivo que estaba de civil en Ciudadela el viernes a la noche tenía 15 años. Quienes protagonizan la mayoría de los robos de vehículos seguidos de muerte también rondan esa edad. 

El futuro, como los jóvenes de hace tres o cuatro décadas tenían como objetivo, no existe más en hogares donde los padres viven en un estado de necesidad y urgencia, sin trabajo estable o conocido, desde el principio del siglo XXI.

Son en estas barriadas donde, paradójicamente, ganó Javier Milei también. Hogares sin horizonte, perdidos en las urgencias diarias, donde todo lo que se obtiene sirve para sobrevivir en el hoy. Son lugares donde ni siquiera llegan las abultadas sumas que bridan los estados nacionales y provinciales en ayuda social. 

Hoy mataron un motoquero en Hurlingham y reclamaron en la Municipalidad.

De acuerdo con un rápido relevamiento realizado por MDZ, una familia con un hijo menor de quince años que recibe el plan Potenciar, si se le suma el refuerzo escolar, la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar recibe $430.000 mensuales.

Pero ese dinero suele perderse en otras cuestiones o, directamente, no llega porque están fuera de cualquier sistema. Esta falta de futuro, o perspectiva de trascendencia, se nota nítidamente en el círculo íntimo y cerrado del presidente Javier Milei. Ni él ni sus dos estrechos colaboradores, su hermana Karina y Santiago Caputo, el publicista, no tienen descendencia alguna.

“Si no tenés una idea del legado, hay percepciones o sentimientos que no tenes”, le confió un finísimo analista social y político cercano al poder. El “no hay futuro” es casi idéntico al “no la ven”.

El Observatorio de la Deuda Social, que ahora toma como dato la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner aunque durante su mandato lo negaba y hasta mandó a torcer los datos del INDEC, dijo algo más que lógico. Que la pobreza aumentó, superó la mitad de la población por debajo de la línea que separa a las familias que pueden llegar a fin de mes de las que no, y anunció que el mes que viene será peor.

Pero el aumento del delito no es nuevo. Y de la indigencia también. Y la falta de empleo digno no la generaron las extremas medidas del nuevo presidente de la Nación, sino que desde hace más de dos décadas que no se genera trabajo genuino y de calidad.

Los muertos en el conurbano pasan a ser diarios. Algunos frutos de ajustes de cuenta narco, otros por robos seguidos de asesinatos, ocurridos cuando las víctimas ya habían entregado sus pertenencias o vehículos.

En las calles del Gran Buenos Aires existe una especie de anarquía urbana, en la que bandas de incipientes delincuentes aparecen abruptamente en una calle y vandaliza lo que encuentra a su paso. Las Cámaras de Seguridad suelen trabajar como soporte fílmico de una posterior persecución que de la prevención misma.

Estas mismas banditas improvisadas necesitarán solamente de una orden directa para actuar de otra manera, provocar los daños a los comercios o invitar a través de las redes sociales a saquear un centro comercial desprotegido.

Lamentablemente para él, Axel Kicillof no habla del tema. Antes lo hacía su ministro, Sergio Berni, pero ya no está más a cargo del Ministerio de Seguridad. Ahora está un hombre de su equipo, Javier Alonso, con mucho menos exposición pública. Lo que se dice, un técnico.

La antigua “doctrina” de la Policía Bonaerense empieza a tener problemas. La “administración del delito”, generando zonas liberadas ocasionales, donde luego aparece la saturación de seguridad, no funciona más. Los delincuentes, sin jefes claros, desconectados con la institucionalidad, ya toman sus propias iniciativas y por eso la utilización de armas para robos simples. Si matan, nunca interpretarán lo que vale una vida, ni siquiera la propia.