Camila Martínez, de Morena: "En toda Latinoamérica es clave construir estos relevos generacionales"
Desde Ciudad de México, México
Cuando Andrés Manuel López Obrador dejó la presidencia de México se despidió así: "Le dejo el Gobierno a Claudia, pero el partido queda para los jóvenes". Con esas palabras cerró su sexenio y se retiró de la política. Hoy pasa sus días en La Chingada, su chacra en el estado de Chiapas. Sin embargo, el partido que fundó y lideró, Morena, puso a dirigentes jóvenes y mujeres en su conducción y hoy busca afiliar a más de 10 millones de personas para 2025.
Para la secretaria de Comunicación, Difusión y Propaganda de Morena, Camila Martínez, "es emocionante la decisión que se tomó". "La presidenta del partido, Luisa María Alcalde, es una mujer joven con una historia muy vinculada al movimiento. Ella comenzó en Morena desde sus inicios, cuando muchos decían que formar un nuevo partido era una pérdida de tiempo. Sin embargo, lograron recorrer el país y construir comités con personas comunes, no políticos profesionales. Luisa tuvo el encargo difícil de organizar los comités de jóvenes en todo México", señaló.
¿Por qué es importante para Morena la afiliación al partido y en qué consiste el plan de llegar a 10 millones?
No podemos permitir que el partido se mantenga cerrado; necesitamos abrirlo. Hay muchas personas con el ímpetu de participar, que quieren ser parte de las decisiones internas, contribuir a la renovación de los estatutos y participar activamente en las asambleas seccionales. Morena comenzó con la gente de a pie, organizando brigadas ciudadanas y creando espacios llamados 'casas del movimiento'. Eran hogares de militantes que se abrían para discusiones, encuentros culturales y otras actividades. Queremos volver a eso, a ser más que un partido que simplemente gana elecciones. Por supuesto, ganar elecciones es importante, pero también buscamos consolidar la democracia interna. El objetivo ahora es sumar 10 millones de personas afiliadas en un año. A partir de enero, iniciaremos este proceso, y ya se han realizado los ajustes finales para implementar una nueva aplicación móvil que permitirá las afiliaciones. Este cambio tecnológico es muy positivo, ya que ayudará a eliminar muchos de los vicios que se presentaban en los sistemas de afiliación de otros partidos políticos.
¿Y por qué la comunicación y la propaganda son tan importantes para Morena?
Principalmente porque toda la democratización por la que Morena ha peleado se basa en la comunicación. Ha habido un cambio significativo en la forma de hacer política, y esto no solo implica informar a la gente sobre decisiones políticas o discusiones, sino también mantener un vínculo constante con las personas. Esto se hace en territorio, mediante asambleas y una democracia participativa que incluye referéndums y consultas ciudadanas. Todo esto requiere una comunicación distinta a la que estábamos acostumbrados, donde antes la información era unidireccional y mediada por los intereses de ciertos medios de comunicación.
¿Qué lugar tuvieron "las mañaneras" en ese sentido?
Se han convertido en un espacio diario de discusión, más allá de una simple rueda de prensa. Allí, la gente puede escuchar directamente al presidente desde sus computadoras, algo que antes no ocurría. En otros gobiernos, las apariciones presidenciales eran escasas y las entrevistas estaban pactadas de antemano. Esto ha cambiado radicalmente. Al final, la comunicación efectiva es lo que permite construir una democracia verdadera y una forma distinta de hacer política.
¿Cómo explicás que México, un país percibido como machista, haya elegido a su primera presidenta mujer?
Creo que durante mucho tiempo el poder estuvo concentrado en hombres de élite política y económica. La llegada de AMLO cambió esa percepción al mostrar que otros grupos también pueden gobernar. Esto abrió la puerta para que una mujer como Claudia Sheinbaum llegara a la presidencia. Fue un proceso de transformación que comenzó con romper con las élites tradicionales y demostrar que el poder puede ser diverso. Históricamente, el Estado se ha beneficiado de que las mujeres sean las principales cuidadoras. Por ejemplo, si un trabajador se enferma y no hay nadie que lo atienda en casa, también se afecta la productividad del país. Es un cambio urgente.
¿Cómo describirías al tipo de Estado que Morena quiere construir?
Morena está tratando de romper dinámicas de vida que llevan muchos años. Por ejemplo, el aumento significativo del salario mínimo fue algo que no había ocurrido en años. Además, están trabajando en construir un sistema de salud pública accesible para quienes no tienen seguridad social. Esto contrasta con el modelo anterior, que delegaba todo al mercado. Ahora, también están en proceso de fortalecer el partido.
¿Qué impacto tuvo en la política la retirada de AMLO?
Fue un ejemplo de democracia. Decidió no mantenerse como una figura política activa para permitir que Claudia asumiera plenamente su rol como presidenta. Esto envía un mensaje claro de respeto institucional. También fortalece al movimiento al demostrar que su liderazgo no depende de una sola persona, sino de un proyecto colectivo.
¿Morena logró canalizar el desencanto de la sociedad con la clase política con una alternativa, por qué pensás que se dio así y en México y no apareció una extrema derecha?
Creo que el punto no es tanto el tiempo que llevan los partidos en el poder, sino cómo renuevan ese pacto con la gente. Al final, la decisión de votar por alguien está ligada a la confianza. La gente cree que sus demandas van a reflejarse en las políticas públicas. Cuando los partidos pierden esa conexión, pasa lo que ocurrió con el PRI acá en México. El PRI, en su momento, era un partido popular, revolucionario. Pero después de una crisis económica, se volcó hacia políticas neoliberales y perdió el vínculo social. La gente dejó de sentirse representada porque ya no escuchaban ni respondían a sus necesidades. Esto llevó a que buscaran alternativas.

En Argentina se vio algo parecido cuando el peronismo perdió en territorios donde solía ganar.
Exacto. Más que crear nuevos partidos, el desafío es que los partidos de izquierda mantengan un vínculo social y sean congruentes con sus principios. Esa forma de hacer política no pierde vigencia. Cuando la gente siente que un político se acerca, que escucha y entiende sus problemas, cambia la percepción.
¿Cómo están viendo a la región, lo que pasa en América Latina?
Creo que hay una oportunidad interesante. Por ejemplo, Claudia, desde México, ha trabajado en fortalecer la unión latinoamericana, algo que también impulsó Andrés Manuel. Hay figuras relevantes en la izquierda regional, como Lula en Brasil. En Argentina, aunque Cristina ya no tiene el rol de antes, hay jóvenes que están surgiendo en ese espacio.
¿Qué sensación te genera cuando ves líderes de izquierda que piensan proyectos en los que ellos siempre están en el poder?
Un proyecto de izquierda no puede sostenerse en la idea de perpetuarse en el poder. Los procesos democráticos exigen una constante consulta a la ciudadanía. Esto se refleja en el ejemplo de Andrés Manuel, quien se retira tras haber promovido un cambio generacional, lo cual es fundamental. No se trata de una sola persona ni de un liderazgo único capaz de implementar políticas públicas o tomar decisiones trascendentales. En toda Latinoamérica, es clave construir estos relevos generacionales y entender cuándo es el momento adecuado para pasar el bastón de mando.

